La gran industria advierte que el fin de las subastas de interrumpibilidad "desata la incertidumbre"

Publicado 24/06/2019 16:55:37CET

MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) señalado que el resultado de las últimas subastas de interrumpibilidad, que ha situado la retribución para este año del servicio en 196 millones de euros, casi un 40% menos que en 2018, agrava "la pérdida de competitividad" de la industria electrointensiva y ha advertido de que el anuncio de su finalización "desata la incertidumbre".

En un comunicado, la asociación destaca que sorprende esta decisión del Gobierno de poner fin a las subastas de interrumpibilidad "cuando hay muchos países europeos que cuentan con este servicio como elemento importante de seguridad de su sistema eléctrico".

No obstante, valora que este anuncio ha venido condicionado a que las subastas se mantendrán mientras no se apruebe el Estatuto de Consumidores Electrointensivos, "que debe permitir que la industria alcance un precio eléctrico final similar al que disfrutan sus principales competidores dentro y fuera de Europa".

Así, advierte de unos datos sobre el estado de la industria española "cada vez más preocupantes", con un peso en el PIB de apenas 12,6%, frente a un objetivo del 20%, y un indicador IRE de Red Eléctrica que indica que hasta mayo el consumo de la industria ha caído en 2019 un 9%.

Por ello, destaca que "las señales de alarma se multiplican", después de que en 2018, las industrias asociadas a AEGE disminuyeron su consumo de electricidad hasta los 23 teravatios hora (TWh), un 6,4% inferior al de 2017 y en el año pasado y este se han anunciado cierres de plantas, varios ERE's y reducciones de producción en varios sectores.

De esta manera, AEGE afirma que espera "impaciente" la propuesta de los ministerios de Industria y para la Transición Ecológica para que el precio eléctrico español "tenga un nivel similar al que disponen las industrias en Alemania y Francia", ya que la industria soporta en España un precio final de la electricidad de 20 a 25 euros por megavatio hora (MWh) más caro.

Por ello, reclama "una auténtica política industrial" que apoye y potencie a la industria electrointensiva, "sector vital para la economía del país y motor de creación de riqueza y sostén del Estado del bienestar".

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