Los servicios no turísticos se convierten en el principal motor exportador ante la recomposición industrial

Archivo - El presidente del Club de Exportadores, Antonio Bonet.
Archivo - El presidente del Club de Exportadores, Antonio Bonet. - CLUB DE EXPORTADORES - Archivo
Europa Press Economía Finanzas
Publicado: viernes, 14 agosto 2026 14:18

MADRID 14 Ago. (EUROPA PRESS) -

Los servicios no turísticos se han convertido en el principal motor de una nueva etapa del sector exportador español mientras la industria afronta un profundo proceso de recomposición derivado de los cambios tecnológicos, energéticos y geopolíticos, según se desprende de la Nota Técnica 'La recomposición del sector exportador español' elaborada para el Club de Exportadores e Inversores Españoles por Miguel Cardoso Lecourtois y Angie Carolina Suárez Salazar, de BBVA Research.

Así, como resume el economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, el sector exportador español "no está entrando en una fase de simple retroceso, sino en una fase de recomposición".

Entre 1995 y 2024 las exportaciones de servicios no turísticos crecieron en términos reales a un ritmo medio anual del 5,4 %, superior al registrado por las exportaciones de bienes y por los servicios turísticos, hasta representar el 7,5 % del PIB en 2024.

Dentro de este ámbito destaca la ingeniería española, donde cerca del 70% de la facturación de las empresas de ingeniería procede de proyectos desarrollados en el exterior, un porcentaje muy superior al de la media europea, situada en torno al 20%, lo que evidencia la elevada competitividad internacional del sector.

No obstante, el estudio advierte de que España mantiene todavía una brecha cercana a seis puntos de PIB respecto a la media europea en exportaciones de estos servicios, especialmente en actividades de alto valor añadido vinculadas al conocimiento, las tecnologías de la información, investigación y desarrollo, propiedad intelectual y servicios empresariales avanzados.

Aunque el peso conjunto de las exportaciones de bienes y servicios continúa situándose en torno al 35% del PIB, el informe señala que entre 2020 y 2025 el peso de las exportaciones de bienes descendió hasta representar el 21,5% del PIB, manteniéndose el conjunto de las exportaciones en niveles históricamente elevados gracias al avance de los servicios.

Asimismo, los autores han explicado que la pérdida de dinamismo de las exportaciones de bienes responde a la pandemia, las disrupciones en las cadenas de suministro, la crisis energética por la guerra de Ucrania, las tensiones comerciales y arancelarias y la competencia internacional, especialmente tras la reorientación de las exportaciones chinas hacia nuevos mercados.

Esta pérdida de vigor no es un fenómeno exclusivo nacional, ya que el deterioro industrial afecta al conjunto de Europa y Alemania concentra la mayor debilidad relativa. Además, una parte muy importante de la industria manufacturera española está integrada en las cadenas de valor europeas y depende del ciclo económico de la eurozona, por lo que la debilidad industrial europea condiciona también la evolución de las exportaciones españolas.

Pese a ello, la recomposición genera nuevas oportunidades en sectores como la salud, la industria farmacéutica, la química, la alimentación y la transición energética, que están reforzando su peso dentro de las exportaciones españolas.

En el extremo contrario se sitúa la automoción, que atraviesa un ajuste estructural por los cambios de movilidad, la transición al vehículo eléctrico, la competencia china y la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, lo que obliga al sector a redefinir su posición dentro de la nueva estructura industrial europea.

En este contexto, la Nota Técnica concluye que el desafío para España "no es elegir entre una economía industrial y una economía de servicios, sino construir una estrategia donde los servicios escalen en complejidad y donde la industria recupere competitividad en aquellos nichos donde todavía puede ganar peso".

Para consolidar esta etapa, el informe propone una estrategia basada en reforzar la inversión en energía e infraestructuras de red, aprovechar el impulso industrial derivado del incremento del gasto en defensa, mejorar la disponibilidad y cualificación de la mano de obra y elevar de forma sostenida la productividad mediante una mayor innovación y digitalización.

Finalmente, el documento concluye señalando que la cuestión "no es volver al pasado exportador", sino construir una nueva fase de crecimiento de las ventas al exterior "más compleja, más resiliente y productiva".

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