El Banco de España advierte del posible impacto por la indefinición de la política económica

Publicado 07/05/2019 18:37:15CET
Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

Prevé una "gradual desaceleración" de la economía

MADRID, 7 May. (EUROPA PRESS) -

El Banco de España prevé la prolongación de la fase expansiva de la economía española hasta el año 2021, aunque con una "gradual desaceleración" del PIB, y advierte del posible impacto del riesgo asociado a la indefinición sobre la senda de la política fiscal y sobre la orientación futura de la política económica.

Así se desprende del informe de estabilidad financiera publicado este martes por el organismo supervisor, en el que señala que el dinamismo de la economía en el primer trimestre habría descansado, como en 2018, principalmente en la "robustez" de la demanda interna, mientras que las exportaciones se habrían desacelerado significativamente reflejando el deterioro del entorno exterior.

Asimismo, constata que el empleo habría seguido aumentando al compás del avance de la actividad, lo que habría favorecido un nuevo descenso de la tasa de paro, aunque mostrando también un "perfil de desaceleración".

"Las perspectivas de corto y medio plazo suponen una continuación del crecimiento, aunque a ritmos algo más bajos y con riesgos a la baja", señala el Banco de España, que recuerda que sus proyecciones de marzo contemplan la prolongación de la fase expansiva a lo largo del período 2019-2021, aunque con un perfil de "gradual desaceleración" del PIB.

Este escenario central está condicionado por riesgos internos, además de los externos, que, en caso de materializarse, "podrían traducirse en una evolución más desfavorable de la actividad económica", avisa el informe.

Entre ellos destaca los asociados a la indefinición sobre la senda de la política fiscal, tanto en el corto como en el medio plazo y, en general, sobre la orientación futura de la política económica.

ITALIA Y EL BREXIT

Respecto al entorno internacional, señala que la economía mundial se ha desacelerado en los últimos trimestres, en un contexto de persistentes tensiones comerciales. El PIB mundial creció un 3,6% en 2018, una décima menos que en 2017 y por debajo de lo esperado al principio del año, con un perfil de desaceleración que se acentuó en los meses finales del ejercicio.

En la UE, apunta que la desaceleración de la actividad económica en 2018 fue "especialmente intensa" en la segunda mitad del año, de forma que el crecimiento del PIB, que en 2018 se situó en el 1,8%, siete décimas por debajo del observado en 2017, experimentó una ralentización intensa en el tramo final del año, que se ha prolongado a principios de 2019 y ha afectado a la mayoría de los países, en particular, a Alemania.

Este deterioro respondería a una menor contribución del sector exterior al crecimiento, que vendría explicada por la debilidad que han registrado países y productos como bienes de inversión y automóviles.

"Algunos indicios sugieren que esta debilidad de la demanda externa ha comenzado a trasladarse ya a la demanda interna, en particular a la inversión, y al empleo, avisa el Banco de España, que subraya que las perspectivas para la economía mundial en 2019 son de una "desaceleración moderada", pero con "importantes riesgos a la baja".

Para el área del euro, considera que otra fuente importante de preocupación radica en que la recesión en Italia acabe deteriorando su situación fiscal y los balances de los bancos italianos. A todo ello se suma el riesgo "muy sustancial" de una posible salida abrupta y sin acuerdo del Reino Unido de la UE.

Igualmente, avisa de que los riesgos en las economías emergentes más relevantes para España son también "significativos". Entre otros, cita el riesgo de aumento de la deuda pública en Brasil y México, así como al "lento" proceso de ajuste en Argentina y Turquía.

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