MADRID 14 Oct. (EUROPA PRESS) -
Francia afronta una creciente presión en los mercados de deuda, con la rentabilidad de su bono a diez años en el 4,99%, su nivel más alto desde 2002. Los inversores exigen mayores intereses para financiar al Estado francés, en un contexto de preocupación por la situación de las cuentas públicas.
Esta tensión también se refleja en la prima de riesgo francesa, con el diferencial entre el bono francés y el alemán (Bund) en torno a los 150 puntos básicos.
Según la propuesta presupuestaria del gobierno francés, presentada este mes, se espera que la deuda pública pase del 119,3% del PIB en 2026 al 121,7% del PIB en 2027, al tiempo que el déficit bajaría del 5,4% en 2026 al 5% en 2027.
¿PUEDE FRANCIA PAGAR SU DEUDA?
El riesgo de que Francia llegue a un punto en el que no sea capaz de pagar su deuda sigue siendo muy bajo, según XTB, pero advierte de que aumenta de manera importante mientras no se encuentre una solución al problema.
Por su parte, el economista jefe de Ostrum AM (Natixis IM), Philippe Waechter, advertía en un estudio reciente de que el estancamiento de los ingresos, la inflación energética, los elevados tipos de interés y el agotamiento del margen presupuestario han dejado a la economía francesa "sin red de seguridad".
Asimismo, Allianz Global Investors ha señalado que, para atraer a nuevos inversores dispuestos a financiar al Estado francés, es necesario ofrecer no solo una rentabilidad atractiva, sino también señales creíbles de disciplina fiscal.
En este contexto, el Gobierno actual tiene dificultades para aprobar un plan de ajuste de 54.000 millones de euros para 2027 con el que busca contener el déficit público y llevarlo al 5% del PIB.
¿EL BCE RESCATARÁ A FRANCIA?
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, considera que Francia deberá resolver sus dificultades a nivel interno mediante políticas fiscales y ha enfriado la posibilidad de que la entidad intervenga para aliviar las presiones sobre la deuda soberana del país galo.
En esta línea, el gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, defendió la semana pasada que no se dan las condiciones para una intervención del BCE, cuya misión es combatir la inflación, "no resolver los problemas presupuestarios de Francia".
Según XTB, bajo el supuesto de que el BCE no intervenga y Francia termine impagando su deuda, los daños recaerían sobre los inversores que han confiado en el país, lo que afectaría a la confianza en el proyecto del euro.
Asimismo, la plataforma anticipa que, en este escenario, es probable que se disparen los rendimientos de la deuda de los países de la eurozona, con un impacto en las cuentas públicas y en la estabilidad de aquellos que mantienen elevados niveles de endeudamiento y déficits crónicos. A ello se sumarían dificultades como la depreciación del euro y el aumento de la inflación.
¿QUÉ PASARÍA SI INTERVIENE EL BCE?
Según los expertos de XTB, si el BCE interviene para rebajar los costes de la deuda francesa mediante la compra de bonos en el mercado secundario o un rescate, también podría debilitarse la confianza en el proyecto del euro, debido a la falta de esfuerzos "reales" para reducir el déficit.
Asimismo, la plataforma señala que otros países podrían interpretar esta intervención como un incentivo para mantener sus déficits sin reducirlos, a la espera de un eventual rescate por parte de la autoridad monetaria.
¿QUÉ SE PROPONE EN FRANCIA PARA PAGAR LA DEUDA?
Francia celebrará elecciones presidenciales en abril de 2027. Marine Le Pen, candidata de Agrupación Nacional, propone reducir la deuda pública francesa mediante un plan de choque con el que pretende conseguir un ahorro neto de unos 140.000 millones de euros hasta 2032.
Esta medida situaría el déficit estimado en torno al 3% en 2030 y al 2,2% en 2032, frente al 5,4% previsto para 2026. Sin embargo, estas cifras presentan varias dificultades, entre ellas, el ahorro bruto necesario ascendería a 185.000 millones de euros y las estimaciones de crecimiento para Francia no se ajustan al optimismo de Le Pen, según los cálculos de XTB.
En la extrema izquierda, el candidato de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, propone cancelar una parte de la deuda pública francesa en manos del Banco Central Europeo (BCE). La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, ha rechazado la propuesta, que ha calificado de "financieramente peligrosa".
LA CRISIS DE LA DEUDA LLEGA A OTROS PAÍSES
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha apremiado a los gobiernos a acometer reformas en sus cuentas públicas para avanzar hacia la consolidación y el equilibrio fiscal, en un contexto marcado por el aumento de los costes de financiación y del volumen de deuda pública.
En los últimos meses, los rendimientos de los títulos de deuda de varias de las principales economías del mundo se han disparado, anticipando un encarecimiento de los costes de endeudamiento.
En Estados Unidos, el rendimiento de la deuda continúa al alza y el bono con vencimiento a 30 años marca ya un 5,6%, un nivel que no se veía desde hace casi 25 años.
Asimismo, el bono japonés a 10 años ha repuntado casi un 3% en septiembre y su rendimiento --'yield'- se sitúa en el 3,069%, un nivel no visto en más de 30 años.
Los países con un crecimiento débil y una deuda elevada son los que corren mayor riesgo, según ha explicado 'The Economist', que alerta sobre la desaceleración de las economías europeas y las consecuencias de los elevados precios del combustible.
¿QUÉ PASA EN EL CASO DE ESPAÑA?
El Banco de España ha identificado el endeudamiento público como una vulnerabilidad de la economía española, pese a la reducción de la ratio de deuda. Ante las mayores necesidades de gasto vinculadas al envejecimiento, la defensa, la transición energética y la adaptación climática, ha pedido combinar una senda creíble para las cuentas públicas con una composición de ingresos y gastos que favorezca la inversión, el empleo y la productividad.
No obstante, ha destacado que España afronta esta etapa con una posición patrimonial y financiera sólida de hogares, empresas y bancos, tanto en perspectiva histórica como en comparación con el área del euro, gracias al saneamiento de sus balances tras la crisis anterior.
Asimismo, la economía española seguirá creciendo por encima de la media de la zona euro durante los próximos años, al menos hasta 2031, según las proyecciones a más largo plazo del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo estima un crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 2,5% en 2026 y del 1,8% en 2027.
La deuda pública bajará este año del 100% del PIB por primera vez desde 2019, ya que el FMI estima que representará un 97,6% del PIB y que seguirá reduciéndose en cada uno de los siguientes años proyectados, situándose en el 89,4% del PIB para 2031, lo que supondría la proporción más baja desde 2012.