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MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
Esade prevé que la economía española crezca entre un 2,2% y un 2,3% en 2026, prácticamente el doble que la Eurozona, cuyo PIB avanzaría en torno al 1,1%, y considera que el principal reto para consolidar el crecimiento pasa por elevar la productividad y la capacidad de oferta de la economía.
Así se recoge en el Informe Económico y Financiero correspondiente al segundo semestre de 2026, elaborado con el apoyo de Banco Sabadell y dirigido por el profesor de Esade Omar Rachedi, que sitúa a España en una posición "comparativamente sólida frente a la Eurozona", apoyada en el dinamismo del empleo y del consumo, unos balances privados "más saneados" y una economía exterior "más diversificada". Además, el escenario central contempla que la previsión de crecimiento para este año podría revisarse ligeramente al alza.
El informe sostiene que la economía española entra en una nueva fase del ciclo y que , tras varios años de crecimiento apoyado en el empleo, el consumo, el turismo, los fondos europeos y la aportación demográfica, el reto pasa ahora por consolidar ese avance mediante una mayor capacidad productiva.
En este sentido, los autores prevén una normalización gradual del crecimiento en 2027, hacia tasas más próximas al potencial de la economía española, y advierten de que varios de los motores recientes empiezan a perder intensidad. Así, los fondos europeos entran en su tramo final, el turismo "se sitúa en cotas difícilmente superables", el margen fiscal será "más reducido" y el mercado laboral se aproxima a niveles en los que "será más complejo seguir reduciendo el desempleo sin reforzar la productividad".
Ante este escenario, el informe recomienda reforzar la inversión en capital tecnológico e I+D+i, adaptar la formación continua a las nuevas demandas del mercado laboral, facilitar el crecimiento de las pymes y ejecutar los fondos europeos restantes con un mayor efecto multiplicador.
En el plano internacional, Esade destaca que la economía mundial mantiene una "notable" capacidad de adaptación gracias al impulso de la inversión tecnológica y la resiliencia de Estados Unidos y buena parte de Asia, aunque advierte de que las tensiones geopolíticas y energéticas siguen presionando la inflación y limitando el margen de actuación de los bancos centrales.
Asimismo, subraya que España cuenta con "ventajas relevantes" en energías renovables, capacidad de regasificación y mejora relativa de los precios energéticos industriales, aunque considera necesario reforzar las redes, el almacenamiento y las interconexiones eléctricas para convertir ese potencial en una ventaja competitiva.