Los hogares reciben en 2018 financiación bancaria neta por primera vez desde 2011, según Banco de España

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Publicado 11/06/2019 11:30:42CET

MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los hogares recibieron financiación bancaria neta positiva por primera vez desde el año 2011, equivalente al 0,2% de su renta bruta, debido al aumento de los créditos destinados a consumo y otros fines, mientras que su tasa de ahorro continuó cayendo, hasta marcar un nuevo mínimo histórico.

Así se desprende del artículo analítico 'Evolución de los flujos y los balances financieros de los hogares y las empresas no financieras en 2018', publicado este martes por el organismo supervisor, que señala que la evolución estuvo condicionada por un crecimiento "robusto" de la economía española, si bien inferior al registrado en 2017, y por un "cierto deterioro" del contexto exterior.

La tasa de ahorro de los hogares se situó en mínimos históricos, al quedar en el 4,9% de la renta bruta disponible (RBD), lo que supone 0,6 puntos porcentuales por debajo del registrado en 2017 y un punto porcentual inferior a la tasa de ahorro de 2007, cuando se marcó el mínimo de la anterior fase expansiva.

A pesar de este mínimo histórico del ahorro de las familias, continuó la tendencia ascendente en la adquisición neta de activos financieros, situándose en el 2,3% de su RBD, 0,3 puntos más que el año anterior. La mayor parte de estas inversiones se materializaron en forma de depósitos bancarios (4,4% de la RBD), que experimentaron un notable incremento respecto a 2017.

En cambio, las adquisiciones netas de fondos de inversión (1,2% de la RBD) disminuyeron de forma significativa respecto a 2017 y registraron su nivel más reducido desde 2012. Como en años precedentes, los hogares registraron ventas netas de valores mobiliarios, especialmente de acciones y otras participaciones (3,2% de su RBD).

La riqueza financiera bruta de las familias cayó un 1,6 % en 2018, hasta el 293% de su RBD, revirtiendo la tendencia ascendente iniciada a partir de 2012. Esta caída vino determinada por el descenso del precio de los activos financieros registrado durante el ejercicio.

En detalle, afectó principalmente al patrimonio materializado en forma de acciones y otras participaciones (que suponía el 74% de la RBD de los hogares a finales de año), y al patrimonio en forma de fondos de inversión (que cayó por primera vez en los últimos siete años hasta el 42% de la RBD).

LA RIQUEZA EMPRESARIAL SE MANTIENE

De su lado, la riqueza financiera bruta del sector empresarial se mantuvo prácticamente inalterada en 2018, lo que contrasta con los avances registrados durante los años anteriores). Esta evolución fue el resultado de un aumento de los activos financieros de las empresas, que fue casi totalmente compensado por la caída de su precio, asociada en gran medida, como en el caso de los hogares, a la corrección a la baja de las cotizaciones de los valores de renta fija y variable en el último trimestre del año.

A diferencia de lo sucedido en 2017, la tasa de ahorro bruto de las empresas descendió ligeramente el año pasado (-0,3%), hasta el 17,7% del PIB. A pesar de ello, la inversión neta en activos financieros por parte de las sociedades volvió a ser positiva, por un importe equivalente al 4,8% del PIB, si bien se rompió la tendencia ascendente que esta variable venía registrando desde 2013.

BAJA LA DEUDA

En cuanto a la evolución de los pasivos, por primera vez desde 2011, los hogares recibieron financiación bancaria neta, equivalente a un 0,2% de su RBD. En particular, el flujo neto positivo del crédito para consumo y otros fines (1,2% de la RBD) fue superior al descenso del saldo de los créditos para la adquisición de vivienda (0,9% de RBD).

En el caso de las familias, su deuda bancaria descendió hasta el 96% de su renta bruta disponible (RBD), 3 puntos porcentuales (pp) menos que en 2017. En términos del PIB, la deuda de este sector se redujo en 2 puntos porcentuales durante 2018, hasta el 59%, 26 puntos porcentuales por debajo del valor máximo de 2010 y un punto porcentual por encima de la media de la UEM.

En el caso de las empresas, la financiación ajena con coste disminuyó en 3 puntos porcentuales con respecto a 2017 y se situó en el 75% del PIB, 43 puntos porcentuales por debajo de los niveles máximos registrados a mediados de 2010 y 3 puntos porcentuales inferior a la media de la UEM.

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