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MADRID 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha presentado este jueves un informe sobre el impacto de la evolución demográfica en la actividad económica, en el que afirma que casi tres cuartas partes del aumento del PIB español y dos tercios del empleo creado entre 2018 y 2025 se deben al incremento de la población extranjera.
Según el IEE, entre 2018 y 2025 el aumento del factor demográfico total explica el 43% del crecimiento del PIB, mientras que la población con nacionalidad extranjera y doble nacionalidad elevó su peso económico del 11,6% al 18,5% y aportó el 73,9% del crecimiento total del PIB en ese periodo.
El informe señala que, entre 2018 y 2025, la población total creció un 5,3%, como consecuencia, exclusivamente, del aumento de la población nacida en el extranjero, que pasó de 6,2 a 9,5 millones, mientras que la nacida en España descendió un 1,9%, pasando de 40,4 millones a 39,6 millones.
"Esto implica que la contribución al crecimiento total de la población de los no nacidos en España superó el 131%, al compensar la caída de la población española", apunta el IEE.
Entre 2018 y 2025, España sumó alrededor de 2 millones de personas activas, hasta alcanzar los 24,8 millones, y prácticamente todo este incremento procedió de la población extranjera y con doble nacionalidad, que pasó de 3,6 a 5,5 millones de activos, mientras que la población activa española se mantuvo estable, en torno a 19,3 millones, según el informe.
De este modo, el IEE afirma que la población extranjera y con doble nacionalidad sostuvo el crecimiento del mercado laboral en España desde 2018, al explicar prácticamente todo el aumento de la población activa y cerca de dos tercios del empleo creado, representando ya el 22,2% de los activos y el 21,3% de los ocupados.
Asimismo, el informe destaca que el consumo final de los hogares de personas nacidas en el extranjero pasó de representar el 9,6% sobre el total en 2016 al 16% en 2024, explicando el 86% del crecimiento total del consumo de los hogares entre 2018 y 2025.
En impacto sobre el PIB, el consumo de estos hogares aportó 31,3 puntos del crecimiento entre 2018 y 2025, frente a los 5,2 puntos de los hogares de nacidos en España.
MÁS PRESIÓN SOBRE LA VIVIENDA
En cuanto a la vivienda, el informe constata que el crecimiento poblacional ha generado una presión creciente sobre el mercado residencial. Así, la formación de nuevos hogares se sitúa en torno a las 230.000 unidades en 2025, frente a las aproximadamente 80.000 viviendas terminadas ese mismo año, lo que implica que por cada vivienda construida se forman casi tres hogares nuevos.
Este desequilibrio persistente entre oferta y demanda se refleja en los precios, que han experimentado una subida del 88% desde el mínimo de 2013, apunta el IEE.
En este contexto, la participación del comprador extranjero ha crecido del 7% al 17% del total de transacciones entre 2007 y 2025, aunque la demanda nacional también ha aumentado con fuerza, un 30% sólo entre 2018 y 2025, lo que apunta, según el IEE, a que las tensiones responden a factores estructurales más amplios.
El organismo también constata que la población inmigrante ha amortiguado el problema estructural del envejecimiento de la población y sus consiguientes efectos sobre la economía, pues el grueso de la población extranjera se concentra en edades de máxima actividad laboral, contribuyendo al aumento de las tasas de empleo y a las cotizaciones a la Seguridad Social.
En este sentido, el Instituto apunta que la población extranjera presenta tasas de dependencia sensiblemente más bajas que la nacional (10% frente a 35,5%) y señala que esta situación contribuye a equilibrar el número de personas cotizantes por cada pensionista, sosteniendo el sistema de pensiones "al menos en el corto plazo".
En contraste, el porcentaje de población en riesgo de pobreza es sensiblemente mayor entre la población extranjera que entre la española, "lo que puede desplazar las necesidades de atención a la pobreza hacia este segmento de la población".
"En definitiva, la inmigración es una pieza clave para sostener el crecimiento económico y laboral de España, pero no puede ser la única. El reto pasa por combinar esta aportación demográfica con una mejora de la productividad, una mayor inversión, más capital humano y una estructura productiva capaz de generar empleo de mayor valor añadido", sostiene el informe, que ha sido presentado por el presidente del IEE, Íñigo Fernández de Mesa, y el director general, Gregorio Izquierdo.