MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -
El consumidor español, y en general el ciudadano se enfrenta a la RSC estando "poco formado, incrédulo, desconfiado y pesimista", aunque "empieza a ser ético", según señaló esta mañana en la Jornada sobre responsabilidad social organizada por la Asociación Española de Directivos (AED) la directora de Responsabilidad Social Corporativa de PriceWaterhouseCoopers (PwC), María Luz Castilla.
En su opinión, aunque se hacen "esfuerzo válidos" por cambiar esto, lo cierto es que las empresas "no salen muy bien paradas" a la hora de que los ciudadanos valores cómo comunican su RSC, porque no les otorgan "mucha credibilidad".
La 'clave', dijo, es que las empresas efectivamente comuniquen su RSC para aportar transparencia, pero que lo haga con instrumentos que potencien su credibilidad. Es necesario, a su criterio, que las empresas "hagan algo" ante esta crísis de confianza.
En el mismo sentido coincidió el director del Instituto Persona Empresa y Sociedad (IPES) de ESADE, Josep María Lozano, que moderó la sesión, y que apostó porque la RSC sea por fin "objetivable, contable, constatable, palpable y medible" para poder así gestionarla internamente.
Castilla se refirió por su parte a ejemplos como la adhesión al Pacto Mundial de Naciones Unidas en el que apenas basta con declararse firmante de sus Diez Principios, y que hace que muchas personas sigan pensado que las empresas no hacen muchos esfuerzos por ser creibles en materia de RSC.
Entre las medidas tomadas por el Global Compact para combatir esto se encuentra la obligatoriedad de publicar su 'comunicación de progreso' para lo cual, se publicará en breve una Guía Práctica que ayude a elaborar ese documento que justifique los avances de la empresa firmante en cada uno de los Diez Principios.
La idea, según Castilla, es que, aunque se trate de gestos o acciones voluntarias, son necesarios elementos de control y de supervisión. La finalidad de esta Guía será así "promover la acción". "Si no hay comunicación efectiva, los 'stakeholders', internos o externos, puede que no perciban el valor creado", apuntó.
A partir de ahora, dijo, será necesario "trabajar más a la hora de informar" y trabajar más en el diálogo con todas las partes, demostrar que este tema de la RSC se puede gestionar "de forma seria" y buscar nuevas herramientas que permitan un mejor reporte de lo que las empresas hacen en cuanto a responsabilidad social. "No reporta quien quiere sino quien puede", dijo, porque "no todo es verificable".
INVESTIGAR PARA MEDIR
Durante la Jornada, que fue clausurada por el director general de Economía Social del Ministerio de Trabajo, Juan José Barrera, también intervino la responsable en España de la gestora de fondos especializada en inversión responsable (ISR) SAM, Sthepanie Capdeville, que consideró en la misma línea que el primer paso para medir la RSC es la investigación, la evaluación y la verificación.
Además, remarcó que la buena ISR "pasa por la rentabilidad" y por eso, este tipo de gestoras de fondos tiene que trabajar "mejor que cualquiera". El reto ahora es precisamente trabajar por acabar con el sesgo gesográfico, sectorial y el fuerte abismo entre las grandes compañías y las pymes.
En este sentido, reconoció progresos dispares en Europa en materia de ISR debido, sobre todo, a factores estructurales de los mercados locales y a sus reglas de funcionamiento. En España, en concreto, el mercado no está muy desarrollado comparado, por ejemplo, con países que comenzaron con este tipo de inversión responsable a la vez, como Italia. En su opinión, "no es fácil introducir productos nuevos en el mercado español".