MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Asociación de gestores y propietarios de edificios, (BOMA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) han desarrollado un nuevo plan para mejorar la eficiencia energética de los edificios en Estados Unidos.
La iniciativa se ha denominado 'Energy Star Challenge' y ha sido diseñada para concienciar a los miembros de la asociación sobre los beneficios medioambientales que supone la mejora de la eficiencia energética y su financiación.
El plan fue presentado esta semana durante la conferencia que se celebra cada año sobre excelencia en Anaheim (Estados Unidos), según informa el boletín de EPA. El proyecto aconsejará a los propietarios y operarios de la construcción sobre las estrategias de gestión de la energía y demostrará a los miembros que este ahorro energético puede variar entre el diez y el veinte por ciento.
La energía supone el mayor coste operativo en un edificio de oficinas, representando el 30% de los costes habituales de una construcción, por lo que el ahorro de esta cantidad de energía "es fundamental" para el Medio Ambiente.
La campaña ha sido desarrollada por BOMA y por una serie de empresas líderes del sector inmobiliario canadiense como Cushman & Wakefield, Lurie Company, Trammell Crow, Transwestern Commercial Services y otras compañías bajo la coordinación de EPA.
El programa 'Energy Star Challenge' ha sido realizado como medida para incentivar a las empresas y a las instituciones de Estados Unidos para que lleven a cabo medidas adecuadas para reducir el consumo de energía en sus edificios al menos en un 10%, mediante métodos probados como las mejoras de la iluminación y el reemplazo del material obsoleto, según recuerda el boletín.
Se divide a su vez, en tres puntos fundamentales que son: determinar cuanta energía están usando los edificios, detectar el edificio que supere los niveles energéticos necesarios y dotar de un método de energía más eficiente.
Asimismo, EPA añadió que si los propietarios de los edificios se adhirieran a este Plan se reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero en una cantidad equivalente a las emisiones de quince millones de vehículos, además de producirse un ahorro de 10.000 millones de dólares (unos 8.000 millones de euros).
Por otro lado, el Plan pretende remarcar la necesidad de que los edificios formen parte de la solución para obtener una eficiencia de energía, acogiéndose así a la petición que el presidente George W. Bush hizo a todos los sectores de la economía para que reduzcan las emisiones de gases nocivos en un 18% antes de 2012.
Así, se adapta al Programa Presidencial de Revisión Climática que entró en vigor hace dos años para asistir al sector inmobiliario en la adopción rentable de las políticas de tecnologías eficientes.