MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -
La fundadora de The Body Shop y conocida activista británica Anita Roddick aseguró hoy en Madrid que el pago de sueldos indignos por parte de las multinacionales en los países en vías de desarrollo "debería ser delito", y que las empresas tienen la obligación moral de contribuir a la lucha contra la pobreza dado que en muchas ocasiones tienen más poder que los Estados "y son ricas".
En un encuentro con representantes del mundo empresarial, académico y de las ONG en el Instituto de Empresa con motivo de su visita a Madrid, Roddick apuntó que todas las instituciones tienen la obligación de ser responsables, empezando por las empresas, "porque son ellas quienes controlan la sociedad, más que los gobiernos y la Iglesia, y además son ricas".
"Quiero ver empresas que protegen al ciudadano, que pagan salarios dignos en todos los países y no sólo en los suyos" mientras millones de trabajadores de "epicentros de desesperación" y "esclavitud" laboral como Bangladesh apenas ganan para sobrevivir. "Eso está moralmente mal, criminalmente mal --subrayó--, y debería ser delito no pagarles sueldos dignos".
En su opinión, las grandes empresas están "obsesionadas" con la competitividad de los precios y los beneficios, "siempre buscando formas de recortar costes", lo que de inmediato se refleja "en las vidas de las mujeres y los niños trabajadores" de los países pobres.
"Si la gente supiera como se fabrican los productos que usa, se horrorizaría", apuntó, tildando de "sorprendente" el que estos trabajadores reciban salarios tan bajos "cuando se ven los sueldos que ganan los presidentes de las compañías".
Según Roddick, la clave para conseguir cambios en el sistema es la reforma, el "paso a paso", empezando por las políticas de fabricación y compra de las empresas, la cooperación de estas últimas con las ONG, la implicación de los medios de comunicación, y la responsabilidad del sector financiero.
POLITICAS CONCRETAS
Entre las políticas que propuso se encuentra el trabajo de las empresas en el ámbito local, una herramienta que en su opinión podría impulsar la lucha contra la pobreza. En Africa, por ejemplo, "no necesitan los productos de Body Shop, pueden hacer sus propias cremas con sus recursos, ni la Coca-Cola a menos que incluya vitaminas", explicó.
El respaldo debe venir por lo tanto de la compra de las materias primas a precios justos, y mencionó los avances que podrían lograrse si empresas como Nestlé, Starbucks o Avon optaran por estos métodos de forma sistemática.
"Entonces sí se verían cambios rápidos", opinó, criticando también las políticas de compañías como KPMG o PricewaterhouseCoopers por realizar sus auditorías "sin contar con los trabajadores", o de Wal-Mart, "de los que no puedo decir ni una sola palabra buena".
Roddick también dirigió sus críticas contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), de la que dijo que sólo representa los intereses de los países ricos y de alguna multinacional. En su opinión, hace falta "reforma, reforma y reforma, paso a paso", empezando por reconocer el problema. "Y si pusimos un hombre en la Luna, esto no puede ser tan difícil", aseguró.
Anita Roddick ya no pertenece al comité ejecutivo de The Body Shop aunque sigue implicada en sus actividades, por ejemplo en la contratación de proveedores, así como en las campañas medioambientales, de Derechos Humanos y de acción social que desempeñan la empresa y su fundación.