ZARAGOZA, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Opel España, Juan José Sanz, declaró hoy en
Zaragoza que este año la compañía prevé pérdidas "mayores o
similares" a las del año 2000, y resaltó que la situación para el
próximo año se plantea como "una gran incógnita", aunque matizó que
posiblemente "se agravará", pese a los últimos resultados positivos
en las ventas, puesto que se prevé una caída en la demanda en el
mercado europeo y español.
Sanz, que compareció en rueda de prensa ante los medios de
comunicación, junto al director de Personal, Pedro Escudero, y al
director de Finanzas de Opel, Francisco Lara, para informar sobre las
repercusiones del proyecto Olympia en la planta de Figueruelas,
precisó que la aplicación del Plan de reestructuración de la compañía
en la factoría zaragozana no tendrá consecuencias "tan negativas como
se pensaba hace unos meses ni tendrá un efecto tan leve como se cree
ahora".
A este respecto, Sanz agregó que "no debemos de ser muy
optimistas, pero tampoco pesimistas", y afirmó que la planta de
Figueruelas "no se encuentra en un momento crítico, sino de cambio y
de asumir retos desde una perspectiva diferente".
Recordó asimismo, que la factoría "ha sido eficiente, ha cumplido
con sus objetivos y lo ha hecho desde la innovación y la
responsabilidad", aunque matizó que "esto no es suficiente porque la
competencia no se duerme". Pese a que la coyuntura en estos momentos
es difícil , dijo que en el 2003, año en el que se comenzará a
fabricar el nuevo modelo en la planta de Zaragoza "la perspectiva
será diferente", ya que esto "permitirá retornar a la plena capacidad
de la fábrica", alcanzando los 1.950 vehículos diarios.
De esta forma, el presidente de Opel indicó que a partir del 2003,
entorno al 40 ó 45 por ciento de la producción de la planta de
Figueruelas se destinará a la fabricación del nuevo monovolumen. Sanz
recordó que este año se ha reducido la producción hasta unos 370.000
vehículos anuales, lo que ha obligado a aplicar medidas como un
expediente de regulación de empleo.
En esta misma línea pidió una "mayor flexibilidad" de cara al
futuro con el fin de "responder a la demanda fluctuante de los
mercados y adaptarnos a las necesidades", con el fin de "poder
reducir la producción en épocas en las que se debilita la demanda".
A este respecto, Escudero dijo que hay que insistir en la
flexibilización, ya que es la única alternativa. Así Sanz, agregó que
en estos momentos "contamos con nueve días de vacaciones para
alcanzar cierta flexibilidad".
Uno de los aspectos en los que se centró el presidente de Opel fue
en la propuesta de externalizar tres actividades en la planta de
Figueruelas, tal y como contempla el plan de reestructuración de la
compañía, y cuya consecuencia más directa sería que 650 trabajadores
de la planta pasarían a forma parte de una joint-venture (empresa
asociada).
Pese a que desde el comité de empresa se ha insistido en la
necesidad de que éstos empleados sigan trabajando en la planta, Sanz
destacó que éste es un "punto crítico" en la negociación, aunque
afirmó que esta medida es "positiva", puesto que de esta forma, esta
tarea "se puede hacer con un nivel mucho más competitivo de lo que lo
hacemos nosotros".
Así, agregó que se consigue una "mayor competitividad, reducir los
costes estrucuturales y asegurar la supervivencia de los empleos",
que incluso "pueden verse incrementados en Aragón si esto se lleva a
cabo". Apuntó asímismo que en estos momentos más de 38 empresas
trabajan para Opel, lo que ha supuesto unos 4.000 puestos de trabajo.
En este sentido, Sanz recordó que en los últimos diez años se han
externalizado diversas actividades de la planta de Figueruelas, lo
que "ha generado muchos puestos de trabajo y riqueza para la región",
por lo que "no entiendo una postura tan contraria a la
externalización". En este sentido, dejó entrever que, dentro del
proyecto olimpia no se descarta la externalización de más
actividades.
Pese a ello, resaltó que es una situación "que estamos
analizando", aunque apostilló que "no podemos asegurar" la
permanencia de todos estos trabajadores en la factoría. Escudero
apostilló que "todavía es prematuro aventurar cualquier previsión" en
relación a este asunto. También puntualizó que, de todas formas, "es
importante que lleguemos a un acuerdo en este aspecto lo antes
posible", ya que "debemos hacer las previsiones para el 2003 y
definir las estrategias de externalización", al tiempo que aseguró
que "analizaremos todos estos detalles punto por punto en función de
las necesidades previstas para el 2003".
Escudero dijo que "entre el 2002 y el 2003 debemos de cumplir con
todas las medidas previstas en el proyecto Olimpia", que persiguen la
reducción de los costes y el aumento de los ingresos de la compañía.
Acerca de los rumores surgidos en fechas previas, que Sanz quiso
aclarar, en relación al desamantelamiento o traslado de la planta, el
presidente de la compañía afirmó que "ninguna empresa que realiza una
inversión de más de 70.000 millones en un nuevo modelo puede estar
pensando en el desmantelamiento o en el traslado de la planta", y
precisó que "entre todos tenemos que seguir luchando para ser más
competitivos".
Finalmente, Sanz dijo que las medidas del proyecto Olimpia van
encaminadas a mejorar la imagen de la marca, aumentar las ventas,
obtener más ingresos, recortar gastos y acomodar la capacidad de
producción a la demanda para retornar a la buena situación existente
hace dos años.
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(EUROPA PRESS)
11/08/14-53/01
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