Economía/Consumo.- Espinosa se enfrenta mañana a la difícil negociación de la reforma de las OCM mediterráneas en la UE

Reconoce que es una de las reuniones más comprometidas para España "en los últimos tres o cuatro años", sobre todo, en el tabaco

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: martes, 20 abril 2004 20:10

BRUSELAS, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

La nueva ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, se enfrenta mañana a su primera negociación en la Unión Europea con la delicada reforma de las Organización Común de Mercado (OCM) del aceite de oliva, algodón y tabaco. Este último sector suscita las mayores divergencias entre los Quince.

La sucesora de Miguel Arias Cañete reconoció hoy las dificultades a que se enfrenta en la negociación, pero confió en obtener un resultado favorable para España ya que su equipo "ha hecho los deberes".

"No vamos a negar que la situación de España es muy difícil, pero tenemos una gran esperanza en que Europa, con el cambio de Gobierno, quiera una nuevo esquema de diálogo de cara a una nueva Constitución Europea, y ahí esperamos el apoyo de todos los países que la conforman", aseveró.

"Dentro de poco salimos a Luxemburgo para un Consejo de los más difíciles a los que se enfrenta España en los próximos tres o cuatro años", dijo Espinosa, tras presidir la toma de posesión de los altos cargos de su departamento, que la arroparán mañana y el jueves.

Espinosa subrayó que su equipo ha mantenido encuentros con todas las comunidades autónomas y organizaciones agrarias afectadas por la reforma de los cultivos mediterráneos. "Hemos consensuado nuestras estrategias de negociación", subrayó, sin querer desvelarlas "para no ir desnudos" a Luxemburgo.

Lo que sí concretó fue que España pedirá un aumento de la partida presupuestaria para el sector del aceite de oliva que recoja apoyos al olivar de baja producción, y que tratará de mantener el actual sistema de ayudas al algodón, con la menor desvinculación de las ayudas a la producción que sea posible.

Sin embargo, advirtió de que la reforma del tabaco es "mucho más delicada" por la postura de algunos países europeos de retirar las ayudas al cultivo como fórmula para combatir el tabaquismo y reducir los gastos presupuestarios en materia de sanidad.

La reforma de este sector ha dividido a los Quince en tres grupos de cinco miembros cada uno y fuentes diplomáticas españolas subrayaron que las posiciones no se han movido desde el mes de marzo.

Por un lado, están los productores mediterráneos --España, Portugal, Francia, Italia y Grecia-- que reclaman el mantenimiento de un porcentaje de ayudas europeas a la producción. En el lado opuesto los países nórdicos --Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos y Suecia--, que abogan por una desvinculación total de los subsidios por razones medioambientales y de defensa de la salud de los ciudadanos.

En tercer lugar, se encuentran el grupo de los 'moderados' con Finlandia, Austria, Bélgica, Luxemburgo e Irlanda. Estos cinco países están dispuestos a aceptar una rebaja en el contenido de la propuesta del comisario europeo de Agricultura y Pesca, Franz Fischler, que permitiría satisfacer a los países mediterráneos.

La única condición que imponen es que los cambios que se consensúen en Luxemburgo se hagan bajo la base del respeto a la 'neutralidad presupuestaria', es decir que no conlleve una carga económica suplementaria para los Quince.

FISCHLER, "INFLEXIBLE".

Fischler dejó claro ayer que será "inflexible" a la hora de aceptar que una parte de las ayudas quede vinculada a la producción. Tanto España como los eurodiputados abogaron por una desvinculación máxima del 30 por ciento, muy lejos del ciento por ciento que propuso el comisario.

El portavoz de Fischler indicó ayer que únicamente hay margen en el período transitorio de tres años para llevar a cabo la supresión progresiva del actual régimen. "Tiene flexibilidad sobre el período transitorio pero ninguna sobre el desacoplamiento. En el caso de que haya un compromiso, Fischler no podrá aceptar un cambio tan importante", adelantó.

"No supone una catástrofe para los productores del tabaco. Damos elección de producir otras cosas pero en estos momentos no es posible seguir con la financiación por razones económicas y ecológicas", dijó ante las advertencias de los países productores, entre ellos España, de que el plan de Fischler supone la desaparición de este cultivo en Europa.

Preguntado por las dificultades que tendrán los trabajadores para mantener su empleo, el citado portavoz reconoció que "no hay duda" de que la reforma afecta a los productores de tabaco en España, Grecia e Italia pero, en su opinión, "no es excusa para no reformar porque tenemos una situación que no es tolerable, competitiva y sostenible".

Igual de explícito fue el comisario, quien en un comunicado hizo hincapié en que no tiene sentido hacer "afirmaciones alarmistas simplemente pensando en beneficios políticos a corto plazo". En su opinión, la reforma no producirá un "drástico aumento del desempleo en las regiones productoras de tabaco" ya que conllevará un nuevo régimen que facilite "la diversificación de la producción y mejore la economía de las regiones afectadas".

CRISIS EN EXTREMADURA.

Bruselas propuso la supresión progresiva del actual régimen del tabaco en un período de tres años, una disociación de la prima existente a la producción, la supresión gradual del Fondo Comunitario del Tabaco y el establecimiento de una dotación financiera destinada a la reestructuración de las regiones productoras de tabaco.

Extremadura es la región española más perjudicada al acaparar el 85 por ciento de la producción de tabaco. De las 40.000 toneladas de cupo que la UE autoriza a España, 36.000 se recolectan allí.

Las autoridades extremeñas han alertado en los últimos meses por las consecuencias de una medida tan drástica como la propuesta por Bruselas, ya que supondría el fin de este cultivo con la consiguiente pérdida de 4.000 empleos directos y el daño económico para 20.000 familias que viven de este cultivo.

En cuanto a la reforma del algodón, Fischler explicó que era "absolutamente vital" una disociación clara, con sentido en términos económicos, ambientales y de desarrollo. A su juicio, un aumento de la parte no disociada implicaría más superficies sembradas de algodón, con toda una serie de consecuencias negativas para el Medio Ambiente.

"La reforma de nuestro régimen de ayuda es importante también desde el punto de vista internacional. El algodón goza de libre acceso al mercado en la Unión Europea, ésta no paga subvenciones por exportación y, con el 2 por ciento de la producción mundial, simplemente tenemos que aceptar los precios, no los podemos fijar", apuntó.

La propuesta de la CE establece que el 60 por ciento de los gastos de ayuda a los productores por Estado miembro se transferiría, en forma de nuevos derechos, al régimen de pago único por explotación.

Mientras, el 40 por ciento restante sería retenido por los Estados miembros para la concesión a los productores de un nuevo pago directo por superficie. El saldo de los gastos en el sector del algodón en el período de referencia financiaría las organizaciones interprofesionales y la reestructuración de las regiones productoras de algodón, según la CE.

Por último, en lo que se refiere al aceite de oliva, Fischler insistió en que es un producto europeo de calidad con un "futuro brillante". La reforma haría que el sector "se orientara mejor al mercado, que los agricultores tuvieran unos ingresos más estables, que aumentara la transparencia y que los consumidores recibieran un producto de mejor calidad", explicó.

Su propuesta estipula que el 60 por ciento de los pagos relacionados con la producción en el periodo de referencia se convierta en nuevos derechos de pago único por explotación. Los Estados miembros destinarían el resto a la concesión de un pago directo suplementario para olivares poco productivos y marginales, así como para olivares con valor ambiental o tradicional.

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