BRUSELAS, 18 May. (EUROPA PRESS) -
El grupo europarlamentario de Los Verdes emitió esta tarde un comunicado en el que indica que el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, aplazará la decisión sobre el maíz transgénico 'Bt-11' si hay un número "significativo" de comisarios que expresan dudas sobre la comercialización de este organismo genéticamente modificado (OGM).
Los eurodiputados verdes Pierre Jonckheer, Paul Lannoye y Claude Turmes se entrevistaron esta mañana con Prodi en un último intento para evitar que el Ejecutivo comunitario ponga fin a la moratoria 'de facto' de OGM.
Los responsables ecologistas recordaron al político italiano que la opinión pública europea es "muy hostil" a los OGM y advirtieron de que una decisión de la CE a favor del 'Bt-11' tendrá un "impacto negativo" en las elecciones europeas.
En su opinión, existe una oposición en Francia, Luxemburgo, Portugal, Austria, Dinamarca y Grecia, mientras que España, Alemania y Bélgica se abstienen de tomar posición. "Prodi dijo estar dispuesto a posponer la decisión si un número suficiente de comisarios expresan sus dudas en la reunión semanal de mañana", apuntó Los Verdes.
"Si no hay suficientes dudas, añadió que será su obligación apoyar la mayoría de la Comisión. En base a la información de la que disponemos, ocho de los 30 comisarios han expresado dudas sobre el levantamiento de la moratoria", aseveró el partido ecologista.
Bruselas tiene previsto poner fin mañana de forma definitiva a la moratoria 'de facto' sobre transgénicos que la UE se impuso en 1998, acordando la autorización de comercializar la variante de maíz 'Bt-11' durante un período de diez años, según anunció el portavoz oficial del Ejecutivo comunitario, Reijo Kemppinen.
Los Veinticinco no lograron ponerse de acuerdo el pasado 26 de abril sobre la aprobación o el rechazo del citado 'Bt-11' al no conseguirse una mayoría cualificada en un sentido u otro. Seis países votaron a favor de la autorización --Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Finlandia, Suecia e Italia--, otros seis en contra (Francia, Dinamarca, Grecia, Austria, Luxemburgo y Portugal) y se abstuvieron los tres restantes (Alemania, España y Bélgica).
Al repetirse el 'empate técnico' entre los Quince, el expediente pasó directamente a Bruselas, que tiene la última palabra y que ya antes se había pronunciado a favor. Los ministros de Agricultura y Pesca de los entonces Quince fueron los encargados de dirimir esta cuestión durante varios meses, una vez que el Ejecutivo comunitario fue incapaz de sacar adelante a principios de 2004 la aprobación de variantes de maíz transgénico en los comités en los que participan expertos de los Quince.