MADRID, 17 May. (EUROPA PRESS) -
ACS, a través de su filial Urbaser, se ha adjudicado la construcción y posterior explotación durante un periodo de 20 años de una planta de tratamiento de residuos urbanos en el área de Marsella (Francia), con la que prevé alcanzar una facturación global de 1.007 millones de euros, informó hoy el grupo.
La compañía que preside Florentino Pérez destacó que la consecución de este contrato supone un "impulso a la estrategia de internacionalización" de Urbaser y convertir a esta empresa en "referencia" ante los nuevos contratos de este tipo de plantas que se liciten en Francia.
En la actualidad, Urbaser está pendiente de otros cinco contratos para la construcción de otras tantas plantas de tratamiento de residuos en Francia y Bélgica.
El proyecto conseguido en Marsella integra la ejecución de las instalaciones sobre una superficie de 180.000 metros cuadrados, que supondrán una inversión de 280 millones de euros y permitirán tratar las 600.000 toneladas de residuos que anualmente produce Marsella.
En concreto, la planta atenderá a las necesidades de 18 ayuntamientos que, en conjunto, engloban a un millón de habitantes.
ACS destacó que la nueva instalación de Marsella será la primera planta integral de Europa que reúne biometanización e incineración en una misma instalación. Esta circunstancia permite reducir "al máximo" (menos de un 10%) el envío de residuos a vertedero.
Según detalló la empresa, el proceso de biometanización de la materia orgánica biodegradable posibilita, tras un proceso de fermentación, producir gas metano que, a su vez, genera electricidad.
VENTA DE ELECTRICIDAD Y FERTILIZANTES.
La biometanización y la incineración de la planta de Marsella proporcionará capacidad para generar 35 megawatios de energía eléctrica.
Esta producción, junto a la venta de fertilizantes y otros materiales, permitirá a Urbaser facturar una media de 50 millones de euros anuales durante los 20 a los que se extiende el plazo de concesión, esto es, unos 1.000 millones de euros.
Además, la empresa, que ha logrado el contrato en consorcio con su participada Valorga, subrayó que la planta cumplirá con todas las actuales directivas en materia medioambiental.
De hecho, los residuos urbanos llegarán a la planta por ferrocarril y se prevé que en un futuro podrán hacerlo también por vía marítima, ya que la planta se levantará en el puerto de Marsella, a 40 kilómetros de la ciudad.