La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, comparece ante la Comisión de Educación, Formación Profesional y Deportes, en el Congreso de los Diputados, a 25 de marzo de 2026, en Madrid (España). Una sesión en la que la titu - Ricardo Rubio - Europa Press
MADRID 10 Abr. (EUROPA PRESS) -
Las inversiones globales en educación inteligente, que aumentan a un ritmo superior al 15% anual, impulsan una digitalización del sector que podría traducirse en más de mil millones de dispositivos IoT (Internet de las Cosas) activos en centros formativos para 2030.
De este modo, la aplicación del IoT a la educación permite la recopilación y el análisis de datos en tiempo real, facilitando una mayor personalización de los itinerarios de aprendizaje.
Mediante el análisis de las interacciones con contenidos y herramientas digitales, los sistemas pueden adaptar los materiales y el ritmo de aprendizaje a las necesidades de cada estudiante, con un impacto medible en los resultados, especialmente en asignaturas científicas, según han apuntado desde 1NCE.
Asimismo, la proliferación de dispositivos conectados permite a las instituciones educativas mejorar significativamente la gestión de recursos.
El monitoreo continuo de la asistencia, el uso del espacio y el equipamiento permite una planificación optimizada y decisiones más informadas, reduciendo las ineficiencias operativas y la carga administrativa.
Gracias a los sensores que ajustan automáticamente la iluminación, la calefacción y el aire acondicionado en función del uso real del espacio, los edificios escolares pueden reducir el consumo energético hasta en un 25% o 30%, contribuyendo a los objetivos de sostenibilidad y al control de costes, han añadido desde 1NCE.