El presidente de Ericsson España, Juan Olivera - EUROPA PRESS
MADRID 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Ericsson España, Juan Olivera, ha defendido este miércoles que Europa no debe fijarse solo en la capitalización de sus grandes tecnológicas, sino en su capacidad para generar "cohesión social", "libertades", "derechos individuales" y democracias que funcionen.
En su intervención en el 'DigitalES Summit', que se celebra este miércoles y jueves en Madrid, Olivera ha señalado que, si se usa esa métrica, Europa "es un caso de éxito", y ha añadido que quizá el continente no ha optimizado para crear más multimillonarios, sino para tener "mejores sociedades".
En ese sentido, ha subrayado que el reto en el contexto tecnológico no es qué puede hacerse, sino "qué debe hacerse" y qué tipo de sociedades se quieren construir con la tecnología.
El directivo ha afirmado que Europa tiene una "ventaja estratégica" y ha descrito al continente como un "'role model'" en este terreno, al tiempo que ha insistido en que Europa "no parte de cero".
Según ha explicado, existen compañías europeas que aportan elementos fundamentales en la cadena de valor tecnológica.
Olivera ha destacado también que, en la capa de conectividad, Europa "lidera", y ha descrito esta infraestructura como "absolutamente estratégica", no solo para las comunicaciones, sino también para la seguridad ciudadana y las comunicaciones críticas.
A su juicio, el reto no es estrictamente tecnológico, sino de "ejecución, integración e inversión".
Asimismo, ha señalado que la inteligencia artificial (IA), la nube y la conectividad son las tres tecnologías que están digitalizando las sociedades, y ha defendido que la única en la que Europa lidera es la conectividad, por ser transversal al resto de capas.
Ha añadido que lo que falta es "ensamblar" las piezas que ya existen y avanzar hacia redes "seguras" y "confiables".
Olivera ha advertido además de que el debate tecnológico está cada vez más ligado a la geopolítica y a la seguridad nacional, especialmente cuando se habla de infraestructura crítica y de gobernanza de los activos tecnológicos.
En su opinión, la elección sobre la tecnología que se adopta es un elemento central de la soberanía, por lo que ha reclamado "estabilidad" y "claridad" regulatoria.
El directivo ha concluido que la tecnología no debe verse como una carrera para parecerse a otras potencias, sino como una oportunidad para que Europa se convierta en la mejor versión de sí misma.