BRUSELAS, 24 (EUROPA PRESS)
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha pedido este jueves "pragmatismo" a la hora de aplicar la preferencia por los productos fabricados en Europa que negocia la UE, para evitar que deje fuera de forma automática a terceros países considerados "fiables" y adaptar su participación en las cadenas de suministro a las necesidades de cada industria y a criterios como la reciprocidad.
"El núcleo donde tenemos que reindustrializar es la Unión Europea de los 27, pero, a la vez, de manera pragmática, analizamos la relación con diferentes países para poder generar cadenas de valor que sean resistentes", ha explicado a su llegada al Consejo de Competitividad que reúne este jueves en Bruselas a los ministros europeos responsables de Industria.
España ha remitido esta semana al resto de Estados miembro su planteamiento para las negociaciones de la Ley europea de Aceleración Industrial (IAA, por sus siglas en inglés), con el que la Comisión Europea quiere impulsar la capacidad productiva del bloque y favorecer la fabricación europea en sectores considerados estratégicos.
La propuesta española establece tres niveles para determinar dónde debería localizarse la producción, con los Veintisiete como "núcleo duro", una segunda categoría que incluiría al Espacio Económico Europeo y a otros socios de confianza con los que exista reciprocidad y, por último, terceros países con los que la UE mantiene acuerdos comerciales.
A partir de esa estructura, el Gobierno plantea analizar las necesidades "sector por sector" en lugar de aplicar un mismo criterio a toda la industria, una fórmula que, según Hereu, busca conciliar las posiciones enfrentadas entre quienes reclaman reservar las ventajas del futuro marco a la producción estrictamente comunitaria y quienes defienden una mayor apertura a socios externos.
"Somos partidarios de reforzar el espacio europeo como un ámbito de producción industrial, porque nuestra estrategia básica es la reindustrialización, pero a la vez añadimos una visión pragmática de que en muchas cadenas de valor podemos contar con otras áreas y otros países del mundo", ha resumido.
Fuentes del Ministerio de Industria han explicado que uno de los principales objetivos de la propuesta es evitar que un problema de reciprocidad en un determinado producto lleve a excluir por completo a un tercer país de las ventajas asociadas al futuro sello europeo, y permitir en cambio que su participación varíe según el sector o incluso el componente de que se trate.
El Gobierno utiliza la automoción como uno de los principales ejemplos de este modelo y plantea que, si finalmente se exige que el 70% de los componentes de un vehículo --sin contar la batería-- tengan origen europeo, al menos un 40% proceda estrictamente de los Veintisiete y el 30% restante pueda producirse también en el Espacio Económico Europeo o en terceros países considerados socios fiables.
El planteamiento español permitiría así que parte de la cadena de suministro se mantenga en países como Reino Unido, Canadá o Japón, a los que fuentes de Industria sitúan entre los socios con los que existe una relación de confianza y que podrían optar a esta segunda categoría si cumplen los requisitos de reciprocidad establecidos.
"Creo que podemos trabajar y debemos dialogar con Reino Unido, Canadá y otros países. Pero en este momento no definimos exactamente cuáles", ha precisado al ser preguntado por qué socios podrían encajar en el planteamiento español.
El documento español contempla además una tercera categoría para países que tengan un acuerdo de libre comercio o una unión aduanera con la UE o formen parte del Acuerdo sobre Contratación Pública, que podrían seguir suministrando el porcentaje restante de determinados componentes.
CHINA, PARA COMPONENTES QUE EUROPA NO PUEDE PRODUCIR
Esta tercera categoría podría abrirse excepcionalmente a países que no cumplan esas condiciones cuando sean los únicos o principales proveedores de componentes considerados críticos y Europa carezca de capacidad suficiente o de fuentes alternativas de suministro, según recoge el documento remitido por España.
Fuentes de Industria ponen como ejemplo a China y defienden que, cuando determinadas piezas sólo puedan obtenerse de productores chinos, el futuro marco debe permitir recurrir a ellos mientras la UE refuerza su producción o consigue trasladar esa actividad a países con los que mantenga una relación de mayor confianza.
España quiere además aprovechar la futura legislación para incentivar que las empresas chinas sustituyan progresivamente las exportaciones hacia Europa por producción dentro del bloque, una estrategia que el Gobierno vincula con inversiones que ya están llegando a España en el sector de la automoción y las baterías.
El Ministerio advierte, sin embargo, de que la mera implantación o ensamblaje final en territorio comunitario no bastaría para considerar europeo un producto, sino que tendría que cumplir los porcentajes mínimos de fabricación que finalmente se establezcan para los Veintisiete.
RESPALDO FAVORABLE DE LOS ESTADOS MIEMBRO
Hereu ha explicado que España envió su planteamiento hace dos días y está comenzando a recibir comentarios del resto de capitales, al tiempo que presentó este miércoles su contenido al vicepresidente de la Comisión Europea responsable de Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné.
Fuentes de Industria precisan que por el momento no existe ningún respaldo formal de otros Estados miembro, aunque aseguran que la propuesta está teniendo una recepción favorable como posible base para acercar las posiciones enfrentadas y citan expresamente a Portugal entre los países que han considerado que puede ser un camino para avanzar en la negociación.
El Ministerio tampoco identifica por ahora a ningún Estado miembro que haya rechazado expresamente el modelo español, que deja abiertos buena parte de los porcentajes y detalles concretos precisamente para negociarlos con el resto de capitales.
El titular de Industria ha reivindicado así la iniciativa española como una "propuesta puente" y ha defendido que un análisis más detallado por actividades puede facilitar un acuerdo sobre el futuro marco europeo. "Yo creo que el pragmatismo y una aproximación más granular, que significa poder analizar las cosas por sectores, nos puede ayudar", ha señalado.
Además de la automoción, España quiere que el futuro marco abarque no sólo sectores actualmente sometidos a mayor presión, como el acero o el aluminio, sino también tecnologías limpias, semiconductores, tecnologías digitales e inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, aeroespacial, biotecnología y farmacia, así como los sectores químico, marítimo y ferroviario.