SANTANDER, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) defiende
que todas las sociedades españolas, cotizadas y no cotizadas,
apliquen las normas internacionales de contabilidad en el año 2007,
con el objetivo de que estén preparadas para la homologación contable
a escala mundial que, según estimó su presidente, José Luis López
Combarros, podría tener lugar entre 2007 y 2010.
La iniciativa forma parte de las propuestas realizadas por un Comité
de Expertos creado por el ICAC que tiene aún pendiente de presentar
al Gobierno, señaló Combarros durante su intervención en el curso ''El
buen gobierno de las empresas'', organizado por la Asociación de
Periodistas de Información Económica (APIA) en la Universidad
Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con el patrocinio de BBVA.
El máximo responsable del ICAC reconoció, no obstante, que este
proceso estará "no exento de dificultades", dado que en la
elaboración de la normativa contable habrá que sortear "problemas
fiscales" y mercantiles, por lo que el organismo ha propuesto
diferentes calendarios de adaptación en función del tipo de
sociedades.
La iniciativa del ICAC va más allá de las exigencias europeas, que
sólo obligan a presentar las cuentas consolidadas -de grupos- de las
sociedades cotizadas según las normas internacionales de contabilidad
(NIC) a partir de 2005, y deja en manos de cada país la posibilidad
de su extensión al resto de empresas.
ICAC quiere extender esta exigencia a las cuentas de los grupos no
cotizados "en 2 ó 3 años", y durante ese periodo de adaptación
permite a la dirección de las sociedades elegir qué tipo de reglas
aplica sin la posibilidad de volver a la norma española si se
decantan por las NIC.
Para las empresas cotizadas que no tiene grupo y sólo presentan
cuentas individuales, propone que sigan presentando las cuentas con
criterios puramente españoles, pero con un anexo en el que coste el
balance y la cuenta de resultados según normas NIC, como espera que
lo va a solicitar la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En el resto de sociedades, el plan plantea una acomodación de las
reglas dentro del plan de Contabilidad General para que converja en
el año 2007 con las normas internacionales.
Según el presidente del ICAC, este periodo de adaptación permitirá
facilitar a la adaptación a las empresas a la equiparación de las
reglas de contabilidad a escala mundial, que a su entender se podría
producir entre 2007 y 2010 si fructifica el acuerdo entre el órgano
emisor de normas internacionales europeo y el estadounidense, que ya
están trabajando en esta tarea.
En opinión de Combarros es "muy importante" que se de este paso para
que evitar la situación actual que obliga a las empresas a elaborar
las cuentas según las distintas reglas nacionales, en perjuicio de la
transparencia.
En este sentido, consideró un "fracaso" que la Unión Europea no haya
conseguido aún homologar los principios contables, porque en a su
juicio "no tiene sentido" que se no se puedan entender y comparar los
estados contables de empresas en distintos países.
Por otra parte, Combarros consideró que la adopción de la NIC va a
tener un "impacto mínimo" en las cuentas de las sociedades, porque
más del 90 por ciento de los principios ya se han incorporado a la
normativa española y los efectos más relevantes afectan a las
inversiones financieras temporales o especulativas y a derivados, que
realizan principalmente entidades financieras y aseguradoras.
Sin embargo, reconoció que existe "discrepancias" en tres aspectos en
los que sí puede haber un "impacto significativo" y que afecta a
empresas con cartera industrial, aseguradoras y empresas
concesionarias, aunque el desarrollo de dichas normas no está aún
cerrado.
En materia de participadas, las NIC elevan desde el 3 al 20 por
ciento el porcentaje de capital que debe controlar una empresa de
otra sociedad para poder anotarse sus cuentas en puesta en
equivalencia, a menos que se constate que tiene una influencia
decisiva en su gestión.
El ICAC se ha opuesto a esta norma y espera una respuesta a
principios de 2004, después de haber indicado al organismo regulador
europeo la peculiaridad de la situación española en la que a partir
del 3 por ciento puede existir una influencia significativa en el
consejo de las participadas con la presencia de varios consejeros y
"a veces con el 4 o 5 por ciento tienen el control de la gestión",
dijo.
Combarros se mostró confiado en que finalmente se respeten las normas
españolas, después de que algunos países hayan mostrado su interés
por esta situación y, e incluso bromeó con que "a lo mejor, nos
copian y tenemos más apoyo".
El problema en el sector asegurador se plantea en cuando a las
provisiones para riesgos, mientras que en las empresas concesionarias
-eléctricas, agua, autopistas, etc- se deriva de que la norma
internacional les impide periodificar las inversiones que realicen en
las concesiones, a diferencia de la contabilidad española.
Las NIC van a requerir mayor desglose de información a las compañías
-incluyendo aspectos como las ''stock options'' de directivos--, al
tiempo que cambiará aspectos como los relativos a la financiación por
flujo de tesorería y va a "mejorar" las cuentas de pérdidas y
ganancias", indicó.
Combarros realizó un repaso además de las novedades introducidas en
la Ley Financiera relativas a las firmas de auditorías y anunció que
el ICAC revisará los trabajos de auditoras de "todas las empresas"
con intereses públicos -cotizadas, con acciones, afectadas por
regulación...-"con una periodicidad como máximo de seis años".
Para el resto de compañías, la labor de control de calidad del ICAC,
que es una de las nuevas funciones que se le han adjudicado con la
Ley Financiera, será de 10 años.
El presidente de Deloitte & Touche, Carlos González, coincidió con
Combarros en que al final deberán converger todas las reglas
contables y valoró positivamente la obligatoriedad de crear
Comisiones de Auditorías en el seno de las empresas, porque facilitan
el trabajo de las auditoras externas y les permite acceder a los
consejeros de la compañía.
Sin embargo, defendió que la auditoría "no es una labor policial" y
"no está diseñada para detectar fraude" sino para verificar que las
cuentas que se publican arrojan una imagen fiel del balance de la
compañía. "Un auditor no juzga si tiene un proyecto de negocio bueno
o hace bien el análisis o es viable, sólo que esté bien presentado en
activos y pasivos", indicó.
González indicó que la tendencia es ir cada vez hacia una mayor
prudencia e incrementar las provisiones, y subrayó que en España "ni
una sola" compañía ha tenido que realizar ajustes en sus cuentas a
requerimiento de los reguladores, a diferencia de Estados Unidos,
donde se han producido "multitud" de requerimientos para realizar
rectificaciones.
Por su parte, el director general del Operaciones del Grupo Prisa,
Ignacio Santillana, consideró claves las transparencia, calidad y
cantidad de información y el establecimiento de mecanismos de buen
gobierno para asegurar la buena dirección.
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26-Jun-2003 16:33:35
(EUROPA PRESS)
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