Una juez impone una fianza de 16,5 millones de euros a Fecsa-Endesa por un incendio forestal

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: viernes, 13 junio 2003 21:10

BARCELONA, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

Una juez de Manresa (Barcelona) ha dado un plazo de un día a la

compañía Fecsa-Endesa para que deposite una fianza de 16,5 millones

de euros por el gran incendio forestal que arrasó 26.500 hectáreas en

1998 en la Catalunya central, tras responsabilizar a la compañía del

fuego, que durante 12 días afectó a numerosos municipios de la zona.

La titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Manresa (Barcelona)

ha enviado a juicio, por el trámite de la Ley del Jurado, al jefe de

la zona donde se inició el incendio (en el término municipal

barcelonés de Aguilar de Segarra, Agustín María L.R., y al jefe de

mantenimiento de la zona, Francesc A.L., y ha declarado responsable

civil subsidiaria a la compañía, tras cuatro años de instrucción del

caso, según señala un auto al que ha tenido acceso Europa Press.

La juez ha abierto juicio oral, en una decisión que no puede ser

recurrida, a los dos directivos de la compañía por un delito de

incendio forestal por imprudencia grave. Además, ha sentado en el

banquillo de los acusados a dos jóvenes que provocaron siete

incendios en el mismo mes y en la misma zona, aunque la magistrada no

los responsabiliza del incendio que arrasó casi 27.00 hectáreas del

Bages y el Berguedà, y que se inició en 18 de julio de 1998.

La magistrada considera que la falta de "conservación, limpieza y

mantenimiento" de las líneas eléctricas en una zona boscosa del

término municipal de Aguilar de Segarra provocó que se extendiera el

fuego, que, según la juez se inició después de un arco eléctrico que

se produjo entre dos conductores la tarde del 18 de julio de 1998.

Según el auto, la empresa Exploraciones Forestales Puente S.A.

realizó diez días antes en la citada zona trabajos de limpieza y tala

de árboles, después de que Fecsa hubiera sido denunciada por

"incumplimiento de la distancia de seguridad entre el arbolado y los

cables conductores".

En la zona del siniestro se encontraron "aisladores de vidrio viejo

pertenecientes a las obras efectuadas en la línea, trozos de cable

viejo, y un cable de tierra", además de "un bote de lata vieja usada

para pintar las torres de la línea eléctrica, una botella de cristal

y gran cantidad de restos de masa forestal no retirada dentro de la

franja de seguridad".

La juez considera que los dos directivos de la compañía, "en su

condición de jefe de zona y jefe de mantenimiento de la zona de

Aguilar de Segarra", eran los "responsables de la conservación,

limpieza y mantenimiento de las líneas y de las zonas de seguridad".

En el auto, la juez señala que diversos testigos afirmaron haber

presenciado "chispas" en el tendido eléctrico lo que, añadido al

informe que realizó la Dirección General de Medio Ambiente, confirman

que el fuego se inició por el desprendimiento de unas partículas

incandescentes "como consecuencia de un arco eléctrico en la línea de

alta tensión, que prendieron por las condiciones climatológicas

reinantes, la masa forestal derivada de la tala". La juez también ha

tenido en cuenta el informe que redactó la Universitat Politècnica de

Catalunya.

Por ello, añade la juez "existen indicios y motivos suficientes para

sostener la acusación contra los empleados de la empresa titular de

la línea eléctrica".

La imputación de los dos directivos y de la compañía se ha producido

a instancias del abogado de la acusación particular, Manel Busquet,

que representa a 27 propietarios afectados por el fuego, entre ellos

el Ayuntamiento de Aguilar de Segarra. El letrado mostró su

"satisfacción" en declaraciones a Europa Press por la decisión de la

juez.

La Fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia de

Catalunya (TSJC) retiró la acusación en abril del año pasado contra

la compañía y centró su imputación en dos jóvenes, Josep Maria P.O. y

Josep Maria F.B, quienes fueron detenidos por la Guardia Civil poco

después de los incendios.

De hecho, estos dos jóvenes también deberán sentarse en el banquillo

de los acusados, puesto que la juez los considera autores de un

delito continuado de incendio forestal, ya que causaron siete

incendios de menor tamaño entre los días 18 y 24 de julio de 1998,

que afectaron un total de 26.500 hectáreas.

A consecuencia de estos incendios, resultaron perjudicados en sus

fincas y propiedades privadas unas 200 personas, que sufrieron daños

cuantificados en 26,9 millones de euros. Sin embargo, la magistrada

entiende que no intervinieron en el gran incendio.

En el auto, la juez relata cómo, la tarde del 18 de julio de 1998, se

inició un incendio en la zona conocida como Cementerio Nuevo, en el

término municipal de Aguilar de Segarra (Barcelona), que se extendió

rápidamente. Según la juez, el fuego se inició "en el corredor o zona

de servicio de línea de alta tensión Pobla-Pons Congost", bajo los

cables conectores de la línea, titularidad de Fecsa.

El fuego se propagó rápidamente y devastó 26.500 hectáreas, afectando

a los municipios de Aguilar de Segarra, Sant Mateu de Bages y

Fonollosa, llegando a la Sierra de Castelltallat. Durante todo el

día, decenas de dotaciones de bomberos consiguieron controlar el

fuego, pero la tarde del día siguiente, se volvió a reavivar y se

propagó por los municipios de La Mollosa, Pinos, Cardona y Riner,

dirigiéndose aquella misma noche a la zona del Solsonès.

La madrugada del día 20, este fuego se unió a otro que se había

iniciado el día anterior en Cardona, después de que se produjera un

cambio de viento que afectó a las tareas de extinción. El tamaño del

incendio se incrementó y afectó a municipios de Pinós, La Molsona,

Riner, Calonge de Segarra, Castellfolit del Riubregos, Torà, Biosaca,

Sant Pere Sallavinera, Solsona, Olious y Llobera. El día 21, el

incendio entró "en fase de control", siendo extinguido el 30 de

julio, 12 días después de su inicio.

La juez considera que el fuego se inició después de que se produjera

un arco eléctrico entre los dos conductores de la línea de alta

tensión Pobla Congost 5 y 6, que provocó el "desprendimiento de

partículas incandescentes a tierra, que al caer sobre la vegetación

reseca, y encontrándose en la zona los restos" de una tala de árboles

"originaron el inicio de la ignición y del incendio".

Con esta decisión, que no puede ser recurrida, se ha cerrado una

instrucción de cinco años y que está dividida en 40 volúmenes. Según

fuentes jurídicas, el juicio podría celebrarse antes de año con

tribunal popular y en la Audiencia de Barcelona.



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(EUROPA PRESS)

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