Actualizado 21/05/2015 11:00 CET

Microcréditos: La financiación que busca la equidad

Microcrédito
EUROPA PRESS

MADRID, 21 May. (EDIZIONES) -

El término microcrédito, definido como "pequeños créditos destinados a personas pobres para proyectos de autoempleo generadores de renta", fue acuñado en la Cumbre Global de Microcrédito de 2002, con el objetivo de conceder préstamos a personas que se encuentran en situación de pobreza y exclusión financiera.

Esta idea, diseñada por Muhammad Yunus en la década de los 70, pretendía luchar contra la pobreza, así como eliminar el círculo vicioso que la acentuaba. Para ello, el Premio Nobel de la Paz comenzó su proyecto en una pequeña región de Bangladesh, elaborando una lista de 42 personas a las que prestó 27 dólares con la condición de devolverlos cuando su situación económica se lo permitiera.

El éxito de la iniciativa propició la creación de una entidad financiera sin ánimo de lucro, el Banco Grameen, cuyo objeto social se centraba en promover el desarrollo económico de los más desfavorecidos. Institución que en la actualidad opera a nivel mundial y que en 2012 alcanzó la cifra 10.124 millones de dólares prestados.

El objetivo se centra en superar el umbral de distribución de un dólar por día. Para ello pone a disposición cantidades de dinero muy pequeñas que no requieren de trámites burocráticos ni avales o garantías patrimoniales. La forma de devolución del monto es semanal y conlleva tipos de interés muy bajos.

Otros de los rasgos que lo diferencian de la banca tradicional es su forma de captación de clientes. Los nuevos usuarios acceden al sistema de microcrédito a través de la recomendación de los que ya se han beneficiado de estas ayudas. Para poder satisfacer con máxima eficiencia las necesidades deben tener un perfil completo del usuario.

UN SISTEMA COMPLEJO

Pero los microcréditos van más allá de una ayuda. Se han desarrollado una gran cantidad de productos financieros como créditos al consumo, para desarrollar actividades económicas o para capital de inversión.

Los primeros programas funcionaban como fondos concesionales para microempresas con tasas de interés muy bajas o nulas y sin necesidad de ser devueltos. No obstante, esta forma de gestión resultaba inviable a largo plazo.

Ante esta situación, se crearon las instituciones microfinancieras, conocidas como (IMFs); entes financieras que incrementaron el interés de los préstamos con los que poder cubrir al menos el coste derivado de las transacciones, según un estudio elaborado por la Universidad de Cantabria.

A NIVEL MUNDIAL

Tanto bancos rurales como instituciones financieras no bancarias u ONGs se encargan de promover el desarrollo entre los más pobres. No obstante, a nivel mundial predominan estas dos últimas, con unos activos totales de 20 y 53 millones de dólares respectivamente.

En el caso de América Latina y el Caribe, estos han experimentado un incremento en el número de clientes. En 2001 esta herramienta prestaba dinero a 1,8 millones de personas. Once años después, pasó a ser 20,09%, lo que supone un incremento en 38 carteras que tienen acceso a la financiación, según un informe realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones.

En el momento presente, los desafíos de los microcréditos se centran en promover productos de ahorro con el objetivo de que se avance sobre los microcréditos, así como estudiar la relación que existe entre el sistema financiero y sus metas sociales con las que incrementar la equidad.

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