La nueva norma contable NIIF 16 'engorda' los balances de las compañías hasta desvirtuarlos

Actualizado 15/05/2019 11:05:14 CET
EP

Los analistas prefieren el formato anterior y la mayoría así lo está solicitando en las presentaciones de resultados

MADRID, 15 May. (EUROPA PRESS) -

La nueva normativa contable internacional sobre arrendamientos NIIF 16, que entró en vigor el pasado 1 de enero, 'engorda' los balances de las compañías hasta desvirtuarlos, elevando el activo y el pasivo al activarse unos derechos que antes no tenían por la vía de la amortización, según fuentes financieras consultadas por Europa Press.

Las empresas contabilizaban hasta el año pasado sus arrendamientos en el lado de los gastos, mientras que a partir de ahora deben anotárselos como costes financieros. "Ahora tienen que amortizar un activo que antes no tenían", indican.

En concreto, las sociedades que tengan arrendamientos relevantes como arrendatarios verán incrementado su activo inmovilizado (largo plazo) y sus pasivos financieros, con el correspondiente impacto en las ratios de balance relacionados con endeudamiento.

Por otro lado, los gastos operativos por alquileres desaparecen, ya que se convierten en gastos por la amortización del derecho de uso que se inmoviliza, y también el gasto financiero derivado del pasivo financiero registrado por arrendamientos, lo que supone un incremento en el Ebitda que viene siendo un parámetro de medición del rendimiento de los negocios cada vez más recurrente.

Esta nueva norma, que surgió con el objetivo de lograr una mayor comparabilidad a nivel internacional, implica, en líneas generales, la creación de una deuda que en realidad no es cierta, ya que se incluyen en balance activos que están arrendados como si fueran propios.

MAYOR IMPACTO POR SECTORES

Todas las empresas arrendatarias de activos se verán afectadas, aunque las que observarán un mayor impacto serán las compañías aéreas que mantienen su flota alquilada, las entidades que operan en el sector del comercio minorista que en muchos casos recurren al arrendamiento de sus locales comerciales, e incluso las empresas de telecomunicaciones que tienen alquiladas sus torres de repetición.

De hecho, las fuentes consultadas por Europa Press aseguran que muchos analistas prefieren las cuentas en el formato anterior y que así lo están solicitando en las presentaciones de resultados correspondientes al primer trimestre del ejercicio en curso, que han sido las primeras en las que ya se ha observado el efecto de la NIIF 16.

Su aplicación, además, ha costado "mucho dinero" a las empresas, que han tenido que cambiar sus plataformas informáticas al suponer un giro en la forma de entender los contratos, así como acudir a herramientas que hay en el mercado para crear sistemas específicos. "No ha sido poco costoso", remarcan las mismas fuentes.

Antes del pasado 1 de enero, las empresas debieron analizar sus contratos de arrendamientos uno a uno y efectuar nuevas estimaciones que tendrán que ser objeto de actualización periódica. Algunas sociedades se habrán encontrado con obstáculos para la captura de la información necesaria de cada contrato o para la identificación de las transacciones que contienen arrendamientos.

DIVERSAS OPCIONES PARA EL REGISTRO DE LOS ACTIVOS

Uno de los problemas principales del empleo de esta norma es que, aunque busca definir un único modelo contable para todos los arrendamientos, cuenta con diversas excepciones que hacen que podría derivar en que cada compañía registre a su conveniencia los activos.

De este modo, los arrendamientos a corto plazo o los que no tengan cuotas de arrendamiento determinables y otros no relevantes no están obligados a incorporarse en balance. Así, si una empresa tiene un contrato de alquiler variable en función de ventas en un edificio y otra empresa tiene otro arrendamiento fijo en el colindante, la primera no tendrá que dar de alta ese activo y la segunda sí.

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