SANTANDER, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Santander Central Hispano y la organización internacional Oceana estudiarán dos de las comunidades de fanerógamas más emblemáticas de Europa y el Norte de África, incluyendo el Mediterráneo, con el objetivo de solicitar su protección y la puesta en marcha planes de recuperación de las zonas degradadas.
Para llevar a cabo los trabajos de documentación e investigación, a bordo del Oceana Ranger se encuentran un equipo de biólogos marinos estudiando la situación y las posibles actuaciones para conservar y recuperar estas praderas. También, un equipo de profesionales de imágenes submarinas ha obtenido documentación fotográfica y de vídeo de estas praderas de fanerógamas en las zonas costeras de Almería, así como de la Comunidad Valenciana.
La elección de Almería para desarrollar este trabajo conjunto se debe a que en esta zona se hacen patentes unas características que podrían convertirla en la de mayor interés del Mediterráneo, ya que las praderas de fanerógamas que se encuentran aquí presentan importantes ventajas, explica Oceana en un comunicado.
Así, destaca que dada la mayor influencia atlántica, el ecosistema que forman estas plantas en dicha zona es más similar al que se puede hallar en otros puntos del litoral español no mediterráneo. Además, las praderas de Cymodocea nodosa y Zostera marina en Almería, al contrario de otras como las del Mar Menor, se encuentran en zonas abiertas y batidas, por lo que tienen mayor similitud con las que pueden encontrarse en el Atlántico y Cantábrico.
Del mismo modo, al ser una zona de transición mediterránea/atlántica, ofrece una alta diversidad de especies; y las praderas de fanerógamas marinas en Almería se encuentran distribuidas por casi todo su litoral y se encuentran las cuatro especies existentes en el Mediterráneo: Posidonia oceánica, Cymodocea nodosa, Zostera marina y Zostera noltii.
Uno de los aspectos más destacables de este trabajo conjunto que están realizando Oceana y la Fundación Santander Central Hispano es que la experiencia en estas zonas puede ser extrapolable a otros lugares del litoral español, ya que todas las comunidades autónomas costeras (incluyendo Canarias) albergan comunidades de Cymodocea y Zostera.
Además, las conclusiones del estudio se hacen extensibles para Europa, donde mientras la Cymodocea es más característica de la zona sur, la Zostera es más septentrional, por lo que uno o ambos géneros de fanerógamas marinas se encuentran presentes en todos los países con costa de la UE.
PROTECCIÓN
Esta iniciativa conjunta entre Oceana y la Fundación Santander Central Hispano tiene como uno de sus objetivos, presentar a principios de 2007 a la Unión Europea una propuesta de inclusión de estas especies mediante un informe catalogado y documentado para proteger las comunidades de Cymodocea y Zostera, al igual que se hizo en su momento con las praderas de Posidonia oceánica en el Mediterráneo; y proponer un plan de gestión que abarque una zona más amplia con un número de hábitats protegidos.
Actualmente hay pequeñas áreas protegidas, pero separadas entre sí. La propuesta conjunta de Oceana y la Fundación Santander Central Hispano de un plan de gestión conjunto redundaría en una reducción de costes de gestión, patrulleras para toda la zona y establecer zonificación con distintos usos: zonas de máxima protección, zonas de pesca artesanal, zonas recreativas, etcétera.
Igualmente, se analizará la importancia ecológica, pesquera y económica de estas comunidades para las poblaciones costeras que las albergan y se evaluarán las posibilidades de recuperación de las zonas degradadas.
OTRAS PRADEERAS MARINAS
Durante los últimos dos meses, Oceana también ha estado documentando praderas marinas en Italia, Francia y otras costas españolas. Los bosques que forman estas praderas son normalmente denominados con los nombres de las especies más características que pueden encontrarse en ellos. Así, los formados por Cymodocea nodosa se llaman prados del caballito de mar, mientras que los de las dos especies de Zostera se conocen como prados de anguila.
Durante 2005, la expedición transoceánica que realizó Oceana también pudo documentar las praderas del Caribe y Atlántico Oeste, entre ellas los prados de tortuga (Thalassia testudinum) y los prados de manatí (Syringodium filiforme).
Pese a la importancia de estas praderas marinas, sólo la Posidonia oceánica está incluida en la legislación europea como hábitat protegido y prioritario, sin embargo el resto no goza de esta protección. La pérdida de estos bosques sumergidos lleva un ritmo superior al de los bosques tropicales.
En el Mediterráneo se ha perdido ya casi el 50% de su extensión, y en todo el mundo el área que ha desaparecido en apenas dos décadas es de cerca de 3 millones y medio de hectáreas, lo que equivale aproximadamente al 20% de la superficie que existía en los años ochenta.