MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -
Los bancos Bilbao y Vizcaya se fusionaron en 1988 en la primera
gran operación de este tipo que se produjo en España. Once años
después, el BBV se embarca en otra gran aventura financiera.
El BBV nació el 27 de enero de 1988 con la firma del protocolo del
acuerdo de fusión entre los bancos Bilbao y Vizcaya. El primero tenía
entonces unos activos de 5,2 billones de pesetas y el segundo de 3,2
billones.
El Banco Bilbao se creó en 1856 promovido por industriales y
comerciantes de la capital vizcaína, por lo que durante mucho tiempo
fue conocido como el banco de los comerciantes de Bilbao.
Tuvo el privilegio de emitir su propio papel moneda,
reorganizándose como banco de préstamos y descuentos al perder esta
prerrogativa en 1878, como consecuencia de la creación del monopolio
de emisión del Banco de España.
A comienzos del siglo XX el Banco de Bilbao inició una política de
expansión y abrió su primera oficina fuera de Bilbao, en 1902. En ese
año se fusionó con el Banco del Comercio, aunque ambas entidades
mantuvieron su personalidad jurídica. El segundo es todavía hoy una
filial del primero.
Tras la Guerra Civil española, el BBV orientó su política hacia su
implantación como banco nacional, y pare ello inició una estrategia
de absorciones como fórmula de crecimiento. Así, entre 1941 y 1953,
el Banco Bilbao abrió 16 entidades.
Durante los años 60, coincidiendo con el gran desarrollo de la
economía española, el Bilbao conoció una fuerte expansión, que
incluyó la integración de los bancos de La Coruña, Castellano,
Asturiano e Irún. También comenzó la creación de un grupo financiero
con entidades como Finanbao y Sofivensa, Cartinbao, Lisban, Gestinvao
y Planinver.
Por su parte, el Banco de Vizcaya se fundó en Bilbao como banco
comercial de depósitos el 26 de marzo de 1901, con un capital de 15
millones de pesetas.
Su proceso de expansión comenzó pronto con la absorción, ya en 1903
del Banco vascongado. Después, en 1915 integró a la Banca Jacques e
Hijos y en 1918 la Banca Luis Rey Sobrino, que se convirtió en su
primera sucursal en Madrid.
En las década de los 20, el Vizcaya comenzó su expansión por
España, que después se amplió a operaciones internacionales con la
creación en París de la Banque Française et Espagnol.
Después de la Guerra Civil, la restricción a la implantación de
nuevas oficinas, obligó al banco a crecer mediante las fusiones,
entre las que destacó la absorción de la Banca Palacios, con sede en
Logroño (1958) y la de la Banca Vilella (1968), que tenía una amplia
red en Cataluña.
En la segunda mitad de los sesenta y a lo largo de los setenta, el
Vizcaya dedica sus esfuerzos a la consolidación de un grupo
financiero. De esa época es la creación de la sociedad de inversión
mobilaria Finsa, de la sociedad de gestión de patrimonios Gesbancaya
y de la empresa de leasing Liscaya.
La liberalización del mercado bancario a partir de 1974 lanzó al
Vizcaya a su gran expansión geográfica, y en los setenta su red de
oficinas pasó de 305 a 904.
En los años ochenta compró el Banco de Crédito Comercial, el Banco
Meridional, el Banco de Préstamo y Ahorro, el Banco Occidental y
Banca Catalana.
LA FUSION
A finales de los ochenta se desató en España la primera gran fiebre
de fusiones, lo que llevó a los bancos Bilbao y Vizcaya a firmar el
11 de enero de 1988 las bases del acuerdo de integración. El 27 de
enero de 1988 se firmó el protocolo de fusión y el 6 de febrero las
juntas de ambas entidades aprobaron las operaciones de capital
precisas.