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MADRID 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
El sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) mantiene su papel como uno de los principales motores de la economía española al registrar una media anual de 745.564 afiliados a la Seguridad Social durante 2025, si bien comienza a dejar atrás los elevados ritmos de crecimiento de la pospandemia para entrar en una fase de mayor madurez y moderación.
Así lo refleja el nuevo 'TIC Monitor', elaborado por la Fundación Vass y el Centro de Predicciones Económicas (Ceprede), que analiza la evolución del sector desde una perspectiva económica y territorial entre 2022 y 2025, un periodo en el que el núcleo de actividades TIC consolidó una tendencia positiva con un crecimiento medio anual del 5,0% en su cifra de negocio y del 2,4% en el empleo.
No obstante, el estudio constata que, una vez superado el efecto rebote del Covid-19, la actividad entra en una fase de mayor madurez caracterizada por un crecimiento más moderado y sostenible.
UN SECTOR ESTRATÉGICO PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA
El informe pone de manifiesto el peso creciente del sector TIC dentro de la economía nacional.
Actualmente, representa el 7,7% de la cifra de negocio del conjunto del sector servicios, situándose por encima de actividades tradicionales como la venta y reparación de vehículos de motor.
En materia de empleo, el sector continúa siendo uno de los principales generadores de ocupación cualificada en España.
Según los datos analizados, el núcleo TIC acumula 840.100 personas ocupadas, superando incluso el volumen de afiliación de sectores como el transporte.
Dentro del ecosistema TIC, la programación y la consultoría informática siguen actuando como el principal motor de actividad, concentrando cerca de dos tercios del empleo del sector y consolidando su papel como uno de los pilares de la transformación digital del tejido empresarial español.
EVOLUCIÓN DESIGUAL ENTRE TERRITORIOS
El informe identifica un cambio de ciclo para el sector TIC. Tras varios ejercicios de fuerte expansión impulsados por la recuperación posterior a la pandemia, el crecimiento comienza a normalizarse sobre una base mucho más sólida.
En este nuevo escenario, la productividad -que registró un incremento medio anual del 2,6% durante el periodo analizado-, la innovación y la capacidad para atraer talento adquieren un protagonismo creciente.
La rápida evolución de tecnologías como la inteligencia artificial, junto con un contexto económico marcado por la incertidumbre internacional, está redefiniendo las prioridades de inversión y los modelos de prestación de servicios digitales.
Lejos de frenar el desarrollo del sector, esta transformación apunta hacia un crecimiento más sostenible y de mayor valor añadido. Este cambio de etapa, sin embargo, no está siendo homogéneo en todo el territorio.
El estudio pone de manifiesto diferencias significativas entre comunidades autónomas, mostrando una fuerte concentración regional en la que la Comunidad de Madrid y Cataluña reúnen conjuntamente el 63% del empleo y el 74% del negocio TIC.
Por su parte, la Comunidad Valenciana destaca por su progreso desde 2022, con un repunte del 13,9% en negocio y del 11,3% en productividad, mientras que Aragón y Baleares se sitúan como las regiones que más han ampliado su base de empleo tecnológico durante el periodo analizado.