Publicado 27/11/2021 11:00CET

Investigadores usan satélites para determinar el riesgo de incendios en zonas fortificadas, ocho de ellas de Sevilla

Archivo - Integrantes del proyecto Art-Risk, coordinado por la UPO
Archivo - Integrantes del proyecto Art-Risk, coordinado por la UPO - UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE - Archivo

SEVILLA, 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores de la Pablo de Olavide (UPO), la Universidad de Sevilla (US) y el Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación están desarrollando una herramienta con la que diagnosticar el riesgo de incendios en zonas con fortificaciones medievales para poder prevenir el efecto de esos desastres ambientales, cada vez más habituales por el cambio climático --sequías y tormentas extremas--, en el patrimonio.

El equipo de 20 profesionales que hay detrás del proyecto Fénix, que así es como se denomina la segunda parte del premiado Art-Risk, recientemente premiado con el Europa Nostra 2021 por sus investigaciones en Inteligencia Artificial Aplicada a la Conservación Preventiva, ha determinado 29 puntos de interés en Andalucía, que en el caso de la provincia de Sevilla suman ocho municipios con fortificaciones medievales, a saber: Sevilla, Utrera, Écija, El Coronil, Marchena, Guadalcanal, Aznalcázar y Morón de la Frontera.

En el resto de Andalucía, los puntos de estudio abarcan desde Niebla, Gibraleón y Zufre a Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, Tarifa, Algeciras, Córdoba, Priego de Córdoba, Santaella, Málaga, Marbella, Antequera, Porcuna, Andújar, Sabiote, Martos, Almuñécar, Albaicín de Granada, Guadix y Almería.

Pilar Ortiz, profesora de Cristalografía y Mineralogía de la UPO, explica, en una entrevista con Europa Press, que, mediante el uso de satélites (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer, Modis), se identifican aquellas estructuras cercanas a zonas que han sufrido incendios de más de un kilómetro, entre 2002 y 2022, información de una completa serie histórica con la que poder pronosticar situaciones de riesgo y evitar fuegos que pueden provocar en las estructuras fortificadas cambios cromáticos, fracturaciones, pérdida de resistencia mecánica y aparición de manchas negras debido al shock térmico y a los gases producidos en los procesos de combustión.

La meta, resume la investigadora, es tener información con la que poder anticiparse a una emergencia. De hecho, entre 2002 y 2020, los datos históricos confirman que las provincias más afectadas por el fuego son las de Sevilla y Córdoba.

En los últimos años, los avances que ha habido en el acceso y uso de imágenes satelitales permiten procesar en tiempo real la información existentes para territorios muy amplios. "Este trabajo, a escala big data, resulta muy interesante, especialmente en un contexto como el actual, en el que se espera un recrudecimiento de los episodios de sequía y un aumento de los incendios. Trabajar con imágenes satelitales nos permite conocer áreas de mayor pelligrosidad y planificar como prevenir los riesgo", añade en declaraciones a Europa Press Mónica Moreno, especialista en teledetección del proyecto.

Las fortificaciones medievales son uno de los "atributos característicos del paisaje histórico del sur de España", afirma Pilar Ortiz, donde de hecho se conservan más de 200 tramos de murallas, torres y fortificaciones medievales. "Al tratarse de estructuras expuestas al aire libre, la presencia de amenazas medioambientales influyen considerablemente en su preservación", apostilla la investigadora.

"Desde el punto de vista de la diagnosis, el uso de imágenes por satélite permite identificar qué estructuras pueden haberse visto afectadas por el fuego. Desde el punto de vista de la conservación preventiva, conocer el grado de peligrosidad por incendio que presenta un entorno permite planificar las acciones necesaria para la conservación de los paisajes y bienes patrimoniales y se convierte en una herramienta que permite trabajar en la reducción de los niveles de riesgo", abunda Ortiz.