El discípulo del Dalai Lama, Thubten Wangchen, dice que la situación del Tíbet es peor desde los Juegos Olímpicos

Actualizado 26/06/2012 13:34:51 CET
- UIMP

SANTANDER, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

El discípulo del Dalai Lama y director de la Casa del Tíbet de Barcelona, Thubten Wangchen, asegura que la situación actual del Tíbet es "más dura" tras los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008 porque no hay libertad ni respeto a los derechos humanos.

Wangchen hizo estas declaraciones este martes en Santander en una entrevista realizada con motivo del curso 'El Vaticano II: Concilio del diálogo, cincuenta años después' que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y en el que dio una conferencia bajo el título 'Las religiones y la paz'.

"Los tibetanos no tienen libertad de religión ni de educación", aseguró Wangchen, y la situación es "bastante grave" ya que "no hay derechos humanos ni en Tíbet ni en China". En este sentido, el monje budista, que también es presidente de la comunidad tibetana en España y diputado por Europa del Parlamento Tibetano en el Exilio, afirmó que "todos los problemas tienen solución y la habrá".

Wangchen explicó que el Dalai Lama y el gobierno tibetano quieren "dialogar" con el gobierno chino pero el proceso es "lento" y la gran potencia asiática "no quiere abrirse", afirmó el monje, que sostuvo que una negociación sería tan buena para el gobierno del Tíbet como para China.

Para el discípulo budista, su cometido como diputado por Europa del Parlamento Tibetano en el Exilio no es convencer pero sí "explicar de verdad" qué es lo que está pasando allí, así como buscar apoyo de la comunidad internacional para conseguir más respecto a los derechos humanos y más libertad en el Tíbet.

El monje budista también habló de la crisis que se vive actualmente respecto a las religiones y la espiritualidad en Occidente y afirmó que, aunque lo espiritual es más importante que lo religioso, vivir sin ninguno de los dos es hacerlo como un "animal". Para el discípulo lo mejor es combinar ambos, con "fe, convicción religiosa y espiritualidad", así como con "compasión, amor y tolerancia" para ser "mejores personas" y conseguir la paz.