Marina, de un matrimonio forzoso en Costa de Marfil a la nueva vida en España: "Mi sueño es volver a vivir con mi hijo"

Marina, refugiada de Costa de Marfil y Ana, abogada de Accem en Zaragoza
Marina, refugiada de Costa de Marfil y Ana, abogada de Accem en Zaragoza - ACCEM
Europa Press Sociedad
Publicado: sábado, 7 marzo 2026 11:32

   MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Marina tiene 21 años y una historia marcada por la huida. Nació en Costa de Marfil, pero a finales de 2024 llegó a España después de atravesar varios países de África y cruzar el Atlántico en patera durante casi una semana. Escapaba de un matrimonio forzoso al que su familia intentaba obligarla y ahora sueña con reunirse con su hijo.

   "Me sentía muy mal, no estaba cómoda. Tenía miedo", recuerda en una entrevista a Europa Press al hablar de aquellos momentos. Tras quedarse embarazada de un hombre al que había elegido libremente, su familia rechazó la relación y comenzó a presionarla para que se casara con otra persona mucho mayor que ella. Ante esa situación, decidió marcharse.

   Su viaje comenzó con una larga travesía por África occidental. Salió de Costa de Marfil y pasó por Mali y Senegal antes de alcanzar la costa desde donde partían embarcaciones hacia Canarias. Allí consiguió subir a una patera.

   "El viaje fue muy complicado. Tenía mucho miedo porque no conocía a nadie", cuenta. Durante seis noches y siete días permaneció en el mar con apenas agua y comida. "Me puse enferma en el barco y otras personas me ayudaron con pastillas y comida", recuerda. A pesar de las dificultades, logró llegar a España.

   Actualmente, Marina vive en Zaragoza, donde es solicitante de protección internacional y trata de reconstruir su vida. Mientras aprende el idioma, se forma para encontrar trabajo y recibe apoyo psicológico, su mayor deseo sigue estando a miles de kilómetros: su hijo de cinco años, que permanece en Costa de Marfil. "Ahora puedo decir que no estoy completa. Me falta mi corazón. Mi sueño es volver a vivir con mi hijo", cuenta.

   Marina ha iniciado con la ONG Accem el proceso para traer a su hijo a España a través de la reagrupación familiar, un procedimiento que permite a las personas refugiadas restablecer su unidad familiar.

   El procedimiento exige acreditar el vínculo familiar y aportar documentos como la partida de nacimiento del menor y su pasaporte. Dependiendo de cada caso, la tramitación puede prolongarse durante meses o incluso años.

   Mientras tanto, su hijo continúa en Costa de Marfil y la distancia es, asegura, lo más difícil de su nueva vida en España. "Lo más complicado para mí es estar lejos de mi bebé", destaca.

   La historia de Marina está marcada también por otra forma de violencia contra las mujeres: la mutilación genital femenina. Ella misma fue sometida a esta práctica cuando era muy pequeña. En este sentido, expone que no recuerda exactamente cuándo ocurrió, pero sí las consecuencias que tuvo después en su salud. Según relata, en algunos casos las niñas pierden la vida durante estas prácticas. "Hay personas que mueren", asegura.

   Según explica Ana García, del Servicio de Atención Jurídica de Accem en Zaragoza, esta ONG ha tratado con perfiles de Senegal, de Mauritania, de Guinea y de Somalia, donde "muchas mujeres" han llegado con la mutilación genital practicada. "Casi todas han sido víctimas de matrimonio forzoso o son personas que huyen de la mutilación y del matrimonio forzoso", argumenta.

   En esta línea, explica que se trata de "costumbres muy arraigadas, sobre todo en las zonas rurales" y que son países que "no tienen mecanismos legales para dar una protección eficaz a estas mujeres".

   "Tienen que recuperarse, reponerse, recuperar la confianza y trabajar y ser positivas en aprender a conocer el idioma y a trabajar habilidades para que puedan incorporarse al mercado laboral", señala García sobre el proceso de recuperación de estas mujeres cuando llegan a España.

   En Zaragoza Marina recibe acompañamiento jurídico por parte de Accem, apoyo psicológico y clases de español, mientras avanza en su proceso de integración. Igualmente, está realizando cursos de formación en limpieza y administración con el objetivo de incorporarse al mercado laboral.

ACCEM ATENDIÓ EN 2025 A 23.783 MUJERES

   Accem atendió en 2025 a un total de 23.783 mujeres a través de sus diversos programas estatales, autonómicos y locales. Por nacionalidades, Venezuela es el país de origen que concentra el mayor número de mujeres a las que la ONG acompañó, con 5.074 personas y un porcentaje que ronda el 25%, por delante de Ucrania con 4.585 (23%), España con 3.575 (17%), Colombia con 2.987 (14%), Marruecos con 1.407 (7%) y Perú con 1.224 (6%), entre otros países.

   En cuanto a tramos de edad, el grupo de los 18 a los 34 años es el más numeroso, con 7.383 mujeres atendidas (31%), seguido del de 35 a 49 años, que representan el 29%, con 6.796 personas atendidas. Un 12% corresponde al tramo de 50 a 64 años, con 2.820: un 11% al grupo de 65 o más años, con 2.582, y un 17% a las jóvenes menores de 18 años, que suman 4.184.

   Respecto a los factores de las mujeres en situación de vulnerabilidad atendidas por la organización, el principal es el de ser menores de edad, el 30%, con 3.429 niñas y jóvenes atendidas. Le siguen el grupo de personas de edad avanzada, con 2.177 (19%), y el perfil de madre de una familia monoparental con hijos menores, con 2.177 (18%). Las mujeres que se encuentran en situación de sinhogarismo (7%), con 789; quienes han sido víctimas de violencia de género (4%), con 438, y aquellas con discapacidad (4%), con 427, son otros de los grupos vulnerables principales.

   Por situación administrativa de las mujeres que recibieron atención por parte de Accem el pasado año, un total de 12.474 formaban parte de procesos relacionados con la Protección Internacional, Subsidiaria o Temporal, así como con la solicitud y reconocimiento del Estatuto de Apátrida. En concreto, 7.069 mujeres solicitaron Protección Internacional (57%), mientras que 5.225 (42%) fueron beneficiarias de alguna figura del derecho humanitario internacional.

   El principal motivo específico de solicitud fue el de conflicto generalizado en el país de origen, seguido por cuestiones de género, opiniones políticas, pertenencia a un grupo social, orientación sexual o identidad de género, confesión religiosa, trata de seres humanos o grupo étnico.

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