Actualizado 24/05/2011 15:07 CET

El 98% de keniatas que sale al mercado de trabajo no encuentra empleo formal, según promotores de un proyecto en Kenia

Tres Niños Africanos Enstudiando
UNICEF

Unos 1.500 jóvenes se beneficiarán al año de cursos de FP, informática y empleabilidad con la iniciativa 'Eastland College of Technology'

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

El 98 por ciento de los jóvenes keniatas que sale al mercado de trabajo en su país no encuentra empleo formal, según ha apuntado el gerente del proyecto 'Eastland College of Technology', Andrew Olea, una iniciativa que pretende dar un impulso a la educación y la empleabilidad de los chavales de entre 18 y 30 años, beneficiando a unos 1.500 de ellos cada año con cursos que buscan mejorar su futuro.

En este sentido, Olea, de origen español aunque nacionalizado keniata, ha indicado, en una entrevista concedida a Europa Press, que el medio millón de jóvenes que sale al mercado de trabajo cada año en el país se encuentra con que, en los últimos cinco años, el sector formal crea anualmente 10.000 puestos, lo que supone contratar a un 2 por ciento de los que demandan empleo. Por su parte, el sector informal de tenderetes sí que crea unos 400.000 puestos al año.

Además, Olea ha subrayado que en Kenia un 63 por ciento de la población es menor de 25 años y que, por tanto, la situación se recrudece. Así, la otra opción que tienen los jóvenes es ir a la universidad, aunque, en este caso, según ha apuntado, la selección también es "tremenda", de forma que si unos 350.000 estudiantes salen cada año de la escuela secundaria, un 80 por ciento no obtiene la calificación para acceder a los estudios superiores. Aunque este hecho, según apuntan, también hace que los jóvenes tengan "unos deseos de estudiar muy grandes".

Ante esta situación, la ONG keniata 'Strathmore Educational Trust' ha puesto en marcha su quinto proyecto educativo, el 'Eastland College of Technology', que se enmarca dentro del Eastland Proyect que lleva en funcionamiento desde 2003, con el objetivo de construir una escuela en una zona muy poblada de Nairobi en la que se impartirán cursos de Formación Profesional, de negocios para autónomos, y de empleabilidad, de los que calculan que se beneficiarán unos 500, 300 y 500 keniatas, respectivamente.

El proyecto tiene un coste de 5 millones de euros y, por el momento, ya han conseguido 300.000 euros para la compra del terreno. Además, tanto el gerente del proyecto como el directivo de Eastlands Project, Bernard Nderito, viajaron el pasado mes de abril a España para firmar un acuerdo con la Fundación Atlético de Madrid para el desarrollo de los campos de deporte y la promoción del fútbol como aliciente para los jóvenes de estos barrios de chabolas.

Con esta escuela, los impulsores intentan que los jóvenes "se sientan útiles", hacerles sentir "que valen, que la sociedad les necesita". Así por ejemplo, enseñan a los chavales a redactar su Curriculum Vitae, a prepararse para las entrevistas y les dan formación empresarial porque, según indican, "lo más seguro es que empiecen sus propios negocios pequeños". De hecho, explican que el sector informal --los tenderetes en las calles-- suponen el 18 por ciento del PIB.

INFORMÁTICA Y TELEFONÍA, A LA CABEZA

En todo caso, Olea ha apuntado que la industria que está creciendo más en Kenia es la de la informática y la telefonía. De hecho, según ha explicado, el Gobierno de Kenia ha lanzado una estrategia 20-30 con vistas a que en el año 2030 Kenia se convierta en un país industrial. No obstante, Olea, ha afirmado que la gente no está formada industrialmente y que, por ello, "la solución" es la FP.

Igualmente, los promotores consideran que hace falta "más ayuda internacional" aunque reclaman que esta ayuda sea adecuada a las necesidades del país. Para conseguirlo, a su juicio, hay que "dar más la palabra a los que reciben la ayuda, preguntándole a la gente del lugar qué es lo que necesitan".

En esta línea, Olea ha admitido que "hay gente que no es honesta y crea una ONG para beneficiarse personalmente", así como países que hacen sus donativos porque tienen sus propios intereses. "Yo no creo en la caridad internacional", ha añadido.

Por su parte, Bernard Nderito ha propuesto a Europa que ayude "abriendo los mercados de trabajo, pagando los precios justos por las materias primas y productos primarios del campo --frutas, flores, horticulturas-- y sin poner condiciones a las ayudas que se dan" así como priorizando la "formación de capacidades locales".

ÁFRICA "NO ES SÓLO COSAS NEGATIVAS"

En cualquier caso, Olea y Nderito han insistido en que África no es sólo cosas negativas --luchas, hambruna, guerras-- sino que también hay "muchos millones de personas que viven pacíficamente y trabajan todos los días". "África no es el continente negro donde nada funciona", ha remarcado Nderito, al tiempo que ha reclamado una información periodística "positiva" sobre África.

Estos son algunos tópicos que se observan en la visión que tiene Europa de África y que también se reflejan en el turismo. Así, Olea ha explicado que los viajes a Kenia suelen centrarse en los animales y menos en las zonas de "vida normal" y ha aprovechado para aclarar que "safari" es una palabra suahili que significa 'viaje' --nada que ver con los animales--.

En cuanto a la juventud keniata, Olea ha destacado que se caracteriza por tener "mucha" ilusión y esfuerzo en el estudio, con "mucho" conocimiento de la realidad, avanzada culturalmente y, por lo demás, igual que el resto de los chavales: "Salen con chicas, van a ver partidos de fútbol, utilizan el móvil con Internet --Kenia es uno de los países más baratos en llamadas de móvil-- y hablan por Facebook". El problema aparece cuando quieren mejorar y no hay posibilidades.

La solución, según apuntan, "llevaría años" porque crear empleo "no es sólo cuestión de dinero sino de ir poco a poco", desarrollando proyectos como el Eastland Proyect por el que ya han pasado durante siete años unas 6.000 personas.