Astrid Vargas advierte de que la desaparición del línce cambiaría el ecosistema, al tener un efecto "paraguas"

Afirma que la Comunidad de Madrid puede recuperar la especie porque tiene el hábitat, aunque tendría que hacer el esfuerzo

Europa Press Sociedad
Actualizado: jueves, 2 agosto 2007 15:43

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 2 Ago. (EUROPA PRESS) -

La directora del Plan de Acción para la Cría en Cautividad del Línce Ibérico, Astrid Vargas, advirtió hoy de que la desaparición del felino cambiaría el ecosistema propio del monte mediterráneo al tener un efecto "paraguas" de conservación sobre el resto de las especies de ese hábitat, al tiempo que lamentó las "amenazas" a las que se enfrenta una especie "al borde la extinción".

Vargas, que participó en el seminario 'Fronteras en reproducción animal' en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, explicó que el programa se encuentra actualmente en "fase de crecimiento" con un total de 36 línces en cautividad. Informó que en los últimos tres años han nacido 19 crías, aunque no todas han sobrevivido.

Manifestó con satisfacción que el programa "sigue avanzando" y que está previsto abrir tres nuevos centros de cautividad, uno en el embalse de Gabriel y Galán en Extremadura, otro en El Algarve (Portugal) y un tercero en Córdoba. Hoy existe el centro de El Acebuche en Huelva, el Zoobotánico de Jeréz de La Frontera (Cádiz) y La Aliseda en Jaén.

Según explicó Vargas, el objetivo del programa que comenzó en 1999 es "mantener un núcleo de reproductores" del "felino más amenazado del planeta" que permita comenzar los proyectos de reintroducción al medio en 2010. Dicho esto, advirtió de que la cría en cautividad no es más que una "herramienta de apoyo" a la recuperación de una especie, pero "no puede salvarla".

ESPECIE 'PARAGUAS'.

"El línce no sólo está en peligro crítico de extinción, sino que está desapareciendo delante de nuestros ojos", insistió Vargas, quien recordó que en poco más de una década ha desaparecido el 90 por ciento de la población de la especie, pasando de 600 ejemplares a finales de la década de los 90 a 150 a día de hoy.

De esta forma, la directora del plan incidió en la importancia de mantener el hábitat del línce en la perpetuación de la especie y que hoy se está "perdiendo" por la construcción del AVE, los campos de golf y las carreteras. Indicó que la pérdida de éste junto con las enfermedades en la población de conejo -su principal alimento-- son las causas principales de su desaparición.

Vargas defendió su trabajo asegurando que "protegiendo al línce se conserva un área muy grande de monte mediterráneo", con lo que, se protegen "una infinidad de especies". "La protección del línce*beneficia a una diversidad enorme, desde antrópodos y pequeñas arañitas a águilas imperiales", afirmó Vargas, para quien el "línce es un abanderado de la conservación".

"Si desapareciese el línce, cambiaría el ecosistema porque aparecerían más zorros que comerían más conejos. Así que el lince regula el ecosistema, pero no es la pieza clave, que es el conejo, y que recibe pocos fondos para la conservación propiamente dicha", indicó.

Preguntada por el apoyo de la Administración a la recuperación del línce ibérico, señaló que aunque "se están haciendo esfuerzos", los "pasos" a dar en el futuro "son difíciles" debido a la existencia de factores biológicos "difíciles de controlar", como por ejemplo, las epidemias en esta especie o en su principal alimento, el conejo, o los incendios en el verano.

"En poblaciones tan pequeñas y tan al borde de la extinción, los factores de mala suerte, como puede ser una epidemia, pueden afectar a la población y el control de esos factores es realmente difícil, pero en realidad se están poniendo muchos medios tanto por parte de las Comunidades Autónomas y del Gobierno Central", afirmó.

Aseguró que, en las condiciones actuales en las que se encuentra el línce, los momentos de "optimismo" oscilan de más a menos porque, a pesar de los esfuerzos, "la especie está al borde de la extinción". "En realidad, se está extinguiendo, y podemos entre todos hacer lo máximo que podamos por evitarlo, pero eso no garantiza que se extinga la especie", lamentó.

MADRID PUEDE RECUPERAR EL LINCE.

Por otra parte, preguntada por las investigaciones a raíz de las heces encontradas en octubre de 2005 en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) localizada en las inmediaciones de los ríos Cofio y Alberche en la Comunidad de Madrid presuntamente correspondientes al línce ibérico, Vargas aseguró que las heces no confirman la existencia de linces en la Comunidad.

"Por que se haya demostrado que haya aparecido un excremento de línce ibérico, no significa que haya una población de lince ibérico, ni siquiera un individuo", señaló para subrayar a continuación la satisfacción de que apareciera una población nueva en España porque "sería lo mejor que le puede pasar a la especie".

Vargas recordó que desde el línce se extinguió en la Comunidad de Madrid en los años 80 y, en el caso de que hubiese un ejemplar suelto en la zona del río Cofio, tampoco significa que sea una población viable, es decir, que tenga capacidad de reproducción. Indicó que de las dos poblaciones de linces que hay la de Sierra Morena tiene capacidad de reproducción, porque en Doñana "son demasiado pocos".

No obstante, Vargas se mostró optimista de la posible recuperación de la especie en la Comunidad de Madrid a través de la introducción de nuevos ejemplares, aunque con condiciones. "La única manera de que Madrid pudiera tener línces sería que hubiese un compromiso muy fuerte por parte de la población y los políticos para conservar una buena porción de hábitat, en torno a unas 10.000 hectáreas de matorral mediterráneo", aseguró.

Incluso, aseguró, con menos superficie de medio natural, unas 7.000 hectáreas, "sería suficiente para tener una población, si no viable, sí mantenida con aportaciones de individuos nacidos en cautividad". "Madrid podría recuperar el línces siempre y cuando el área se proteja completamente", afirmó, reduciendo los peligros al línce por carreteras o nuevas infraestructuaras. La cuestión, dijo, es si Madrid "quiere o no hacer ese esfuerzo".

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