"Cáritas, testigo del rostro humano de la crisis". Por Rafael del Río Sendino, presidente de Cáritas Española

Rafael del Río, presidente Cáritas
Cáritas
Europa Press Sociedad
Actualizado: jueves, 23 abril 2009 13:49

Cáritas, por su identidad y misión, está siendo testigo privilegiada del rostro humano de la crisis. Nuestra red confederal de centros y servicios de acogida y atención primaria se enfrentan cada día a un número creciente de casos dramáticos protagonizados por personas en situación muy precaria.

En 2008 hemos constatado en todo el país un incremento de más del 50 por ciento en el número de demandas de ayuda por parte de ciudadanos que solicitan ayuda urgente para cubrir necesidades muy básicas de subsistencia, que van desde alimentos, ropa o calzado hasta gastos de vivienda --alquiler, luz, agua o plazos de hipoteca--, educación, transporte o medicinas.

Las personas a las que estamos atendiendo han pasado de estar en unas condiciones de vulnerabilidad a una situación de pobreza, a causa principalmente del paro. Hablamos, en su mayoría, de mujeres solas con cargas familiares, o de mujeres inmigrantes que buscan trabajo por primera vez al haber perdido sus maridos el empleo. Pero también abundan los casos de hombres en paro reciente procedentes de empleos de baja cualificación en los sectores de la construcción y la hostelería, como ocurre con muchos inmigrantes con autorización de trabajo. Otro perfil preocupante es el de las familias jóvenes, con cónyuges de entre 20 y 40 años de edad y niños pequeños; y los casos de mujeres mayores con pensiones no contributivas o pensiones mínimas, que no pueden cubrir sus necesidades básicas diarias.

Este aluvión de demandas ha dejado exhaustos los recursos económicos de muchas Cáritas en toda España, por lo que hemos decidido lanzar una campaña especial de captación de fondos a nivel estatal para poder hacer frente al importante incremento de peticiones de ayuda. Esta llamada a la solidaridad resulta especialmente urgente si tenemos en cuenta que nuestra previsión es que en 2009 el aumento de demandas siga creciendo, como nos indican ya los primeros datos del primer trimestre. Y nos tememos, además, que a partir de 2010 debamos afrontar nuevas situaciones de pobreza estructural, relacionados con el paro de larga duración y los procesos de desestructuración personal y familiar derivados de la crisis actual.

Junto a esta campaña de solidaridad, hemos venido reclamando a las Administraciones públicas que, de manera similar a las medidas dirigidas a reactivar la economía, se establezca también un fondo económico que sea transferido a los Ayuntamientos para atender las demandas sociales básicas y que sea gestionado y ejecutado por los servicios sociales municipales. Sabemos por propia experiencia que es en el ámbito local donde existen mayores posibilidades de combatir los efectos de la crisis sobre los más débiles. Junto a ello, es urgente impulsar un modelo de empleo con protección social, que permita iniciar procesos formativos adecuados a las nuevas ocupaciones para aquellas personas y familias que más lo necesitan. Se trata, en definitiva, de apoyar lo que en Cáritas llamamos una "inclusión social activa".

Más allá de sus aspectos negativos, podemos enfrentarnos a la crisis entendiéndola como una oportunidad idónea para recuperar unos valores sociales que habíamos ido empujando al fondo del baúl de nuestras prioridades sociales en estas últimas décadas de auge económico y de consumismo sin límite. Así lo hemos entendido en Cáritas, que hemos centrado en esos valores nuestra campaña institucional 2008-09.

La crisis debe ser una ocasión para reflexionar de manera colectiva sobre nuestros estilos de vida y nuestro modelo de consumo, para aprender a compartir, a dar más importancia al ser antes que al tener, a cambiar nuestro orden de prioridades. Nos hemos olvidado de que los bienes son para todos y de que hay para todos. Ninguno de nosotros necesitamos tanto cuando a nuestro lado continúa a diario el escándalo que supone que haya tantas personas que carecen de casi todo.

En este sentido, para Cáritas el auténtico reto es ser capaces de cambiar a medida que lo hace el mundo, de responder a los retos que la injusticia nos lanza permanentemente y de saber estar al lado de todos los nuevos rostros de la pobreza. Y ello sin perder nunca de vista las respuestas debidas a las viejas pobrezas, que ahora parecen resurgir con tanta fuerza en estos tiempos de crisis.

Rafael del Río Sendino es presidente de Cáritas Española.

Contenido patrocinado