"La familia, un nuevo 'stakeholder' para la empresa". Por Roberto Martínez, director de la Fundación '+ Familia'

Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 13 febrero 2008 11:30

En ocasiones, y bajo este gran paraguas que es la RSE donde todo cabe y casi todo vale, cometemos fatales errores como el que resulta de mezclar con el mismo nivel de prioridad, intereses que afectan de forma muy distinta a nuestro principal grupo de interés como son los empleados (ahora colaboradores) con el consiguiente efecto 'boomerang' sobre el tan ansiado compromiso con nuestro proyecto empresarial.

Nos referimos por ejemplo a no atender sus expectativas en materia de conciliación familia-trabajo y a las responsabilidades familiares derivadas de su pareja, sus dependientes sean hijos, padres u otros familiares, y sí atender con mayor intensidad a las culturas indígenas, a la práctica deportiva de los clientes o al voluntariado corporativo por citar sólo algunos pocos ejemplos.

La tan recurrida y aceptada Pirámide de Maslow, nos dice (pero lo olvidamos) que sólo cuando determinados estadíos más básicos del ser humano son atendidos y satisfechos, se debe recurrir al nivel más alto y así sucesivamente hasta alcanzar la autorrealización.

Nosotros consideramos la pirámide como una verdadera figura tridimensional y no como un triángulo, en el que además de la escala "persona o individuo versus empresa" que representa Maslow, existen otras dos escalas o caras de la pirámide, "persona versus sociedad" y "empresa versus sociedad" completando las tres dimensiones.

Bajo este prisma, una organización empresarial deberá tratar de resolver en primera instancia aquellas cuestiones relacionadas con el individuo de acuerdo al principio de Maslow, pero cuando quiera poner en marcha un enfoque 'multistakeholders' como requiere la RSE (o por lo menos "la buena RSE") deberá tener en cuenta otras dos caraterísticas:

1. La atención de las expectativas y necesidades deberá atender fundamentalmente y en primer lugar a sus 'stakeholders' más relevantes y con mayor impacto, y sobre los que a su vez tiene la empresa una mayor capacidad de respuesta y de creación de valor, a saber: Primero. Empleados e inversores/accionistas (tanto monta monta tanto) Segundo: Clientes. Tercero y sucesivos... A completar!

2. En una sociedad avanzada y compleja como la nuestra no todas las esferas de relación tienen el mismo peso. Aunque a veces o en determinados momentos de nuestra vida pueda parecerlo, la pérdida de un ser querido nos sitúa, nos posiciona, nos relativiza esta escala de atenciones.

Bajo esta consideración la priorización que la mayor parte de las personas efectúan sería: Primero. El yo, el individuo. Aunque la evolución humana trata de apartarnos venimos del más puro egoismo genético y animal. Segundo. Nuestra familia nuestro entorno familiar.

Tercero y sucesivos.... A completar!.

Si estamos de acuerdo con lo aquí se ha ido expresando, toda política y estrategia de RSE debería atender fundamentalmente y en primerísimo lugar al empleado como individuo para permitirle y apoyarle en el ascenso de los escalones en la Pirámide de Maslow, para a continuación centrarse en sus valores y entornos más esenciales, es decir su familia.

Posteriormente (si tenemos tiempo, recursos y ánimo) continuar con otros 'stakeholders' y con otras esferas de relación como son amigos, compañeros de trabajo o de aficiones, vecinos, colegas de conocimiento o voluntariado, conocidos, etc, etc.

Roberto Martínez es director de la Fundación '+ Familia' y responsable del Área de Empresa Familiarmente Responsable (EFR), una certificación concedida por la Fundación a las empresas que cuentan con medidas reales de conciliación laboral.

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