"Las Jornadas Mundiales de la Juventud". Por Myriam García Abrisqueta, presidenta de Manos Unidas

Myriam García Abrisqueta, Presidenta De Manos Unidas
MANOS UNIDAS
Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 16 agosto 2011 16:46

Las Jornadas Mundiales de la Juventud ya se han iniciado y ahora esperamos la llegada de su santidad Benedicto XVI con gran alegría, muchas expectativas y también algo de inquietud pues queremos recibir al que es el humilde representante de la Iglesia Católica con los brazos abiertos y el corazón lleno de ilusión. Digo humilde pues he tenido la oportunidad de estar en algunas ocasiones cerca de Benedicto XVI y es una figura entrañable, tierna, casi frágil pero que transparenta la fuerza del amor y de la Fe.

Cuando invitas a tu casa a un amigo, o recibes la visita de alguien querido, quieres acogerle con todo cariño, ofrecer a esa persona tu hogar y lo que tienes, cuidarle y aprovechar al máximo esa estancia a su lado. Eso es lo que miles de jóvenes quieren hacer en estos días con el Papa Benedicto XVI, hombre de Paz que viene a motivar a los jóvenes y animarlos en el seguimiento de Jesús.

Estas jornadas son una gran oportunidad de compartir con millones de católicos de todo el mundo y personas de buena voluntad la escucha, la oración y la esperanza responsable de construir un mundo mejor basado en el compromiso de los unos con los otros como auténticos hermanos. Es una oportunidad para compartir, para practicar la generosidad y la solidaridad abriendo nuestro país, ciudad y casa a los miles de peregrinos que han acudido a celebrar juntos su Fe en Jesús.

Es una oportunidad para romper fronteras, para dar un testimonio de vida atravesado por valores como la esperanza, el compromiso, la solidaridad, la defensa de la vida, y la lucha contra la injusticia. Es una oportunidad para sensibilizar sobre realidades muy diversas, compartiendo distintos testimonios de vida.

Para los que somos más mayores es un gozo ver a tantos jóvenes movilizándose por algo que merece la pena. Saber que en todo el mundo hay personas que, con el ímpetu de la juventud, van a luchar por ese sueño de hacer de esta tierra una "Tierra de todos" consuela nuestro corazón y nos arraiga en esa esperanza de un mundo mejor.

Manos Unidad, ONGD, de la Iglesia Católica en España lleva más de 50 años luchando por favorecer el desarrollo en los países donde la pobreza y la falta de oportunidades hace que las personas no tenga la posibilidad de una vida en las condiciones de dignidad que se merecen.

En muchos de los países en los que trabajamos la población es mayoritariamente joven. Es un sector de la población que junto con la promoción de la mujer siempre ha sido prioritario para nosotros, ya que favorecer su educación, formación, el acceso a la salud, va a posibilitar la sostenibilidad futura de esas comunidades con las que colaboramos a través de la realización de proyectos de desarrollo y de promoción humana.

Manos Unidas tiene experiencia de lo importante que es colaborar con los jóvenes de estos países más desfavorecidos ya que ellos tienen la fuerza para luchar sin desfallecer por sus sueños. Tristemente también, nuestra larga experiencia trabajando en proyectos en África, Asia y América nos ha hecho conocer a muchos jóvenes a los que la pobreza, la guerra, la injusticia y la maldad les ha llevado a luchar, a ser usados como una mercancía.

Muchos jóvenes se han visto obligados a dejar su país, su casa, su familia y su hogar, a desplazarse sin llevar nada encima nada más que hambre y miedo, o a realizar trabajo esclavo para sobrevivir. Por todos estos jóvenes Manos Unidas quiere seguir luchando y por eso son tan importantes estas Jornadas.

Esperamos que muchos jóvenes escuchen lo que el Santo Padre nos quiere decir. Que la oración abra los corazones de los jóvenes para arraigarlos en el seguimiento de Jesús y por tanto en el compromiso con todos los hombres y en el servicio generoso hacia los demás. Esperamos que estas Jornadas Mundiales de la Juventud sean un espacio de encuentro para que Jesús cambie nuestras vidas y así podamos cambiar el mundo.

Por todo esto gracias a todos los que han contribuido a que estas JMJ puedan realizarse. A todos aquellos que han aportado un arduo trabajo previo, a los voluntarios, a los que han contribuido con recursos, tiempo y esfuerzo. Gracias Santo Padre por venir a Madrid, por derramar parte de su vida en el esfuerzo de traer a Jesús a todos los jóvenes del mundo. Gracias por ofrecernos esta oportunidad.

Myriam García Abrisqueta es presidenta de Manos Unidas.

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