Julia Navarro. Escaño cero

Europa Press Sociedad
Actualizado: viernes, 23 marzo 2007 15:54

DETRÁS DEL VELO.

El otro día escuché a uno de los más prestigiosos y solventes profesores de Derecho Constitucional, Agustín Ruíz Robledo, decir algo que me impresionó vivamente. Decía el profesor Ruíz Robledo que hay cosas que aunque sean voluntarias no son admisibles y ponía este ejemplo: nadie puede ser "esclavo" de otra persona aunque asuma esa esclavitud de forma voluntaria.

Dirán ustedes que a que viene esto, y la respuesta es que a proposito del 'burka', de la 'niqab', del 'chador', en fin, de esas prensas que llevan algunas mujeres musulmanas y que simbolizan que no son ciudadanas libres, por más que algunas insistan en que lo llevcan voluntariamente. En nuestro país no es habitual pero comenzamos a ver a mujeres con burka, criaturas encerradas en una cárcel de tela, condenadas a ver el mundo a través de una rejilla. La verdad es que estremece esa imagen y personalmente me subleva.

Pienso en cuanto han luchado las mujeres desde el siglo XX a nuestros días para conseguir que la ley equipare sus derechos a los de los hombres. Cuanto sufrimiento y batallas para conseguir la igualdad no solo juridica sino social, que ha sido una conquista día a dia, casa a casa, familia por familia. Las mujeres en esta orilla del mundo hemos consgeuido ser dueñas de nosotras mismas, y que nadie pisotee nuestra dignidad por el hecho de ser tu padre o tu marido o un hermano, y desde luego hemos conseguido que la honorabilidad de una persona, de una mujer, se mida en centímetros de tela.

Ocultarse detrás del burka implica que hay una visión de que la mujer es un objeto pecaminoso que no debe de estar expuesto a ojos que no sean los de sus más cercanos familiares. En definitiva es una falta de respeto a la dignidad de esa mujer. El burka es la negación de los más elementales derechos humanos, por más que se alcen voces diciendo que esas mujeres lo llevan de forma voluntaria. Es lo mismo que explicaba el profesor Ruíz Robledo ni aunque alguien quiera ser esclavo de otra persona es admisible que lo sea, que lo permitamos.

A mi me parece que en nombre del multicultarismo no podemos dar marcha atrás en lo que se refiere a los derechos y la dignidad de las mujeres, y mucho menos en Occidente. No se puede aprobar una ley de igualdad como la que acaba de aprobar el Gobierno Zapatero y al mismo tiempo fomentar que haya mujeres obligadas a encerrarse en el burka, el niqab, la shaila, el chador o cualquiera de esas telas.No se puede defender una cosa y la contraria.

Hay quienes se preguntan porque las mujeres musulmanas que llevan el burka no se revelan, y la respuesta es sencilla: son fruto de una educación, de un ambiente, de una cultura, en la que les han enseñado que eso es lo correcto y son pocas las que se atreven a rebelarse. Son las madres las que llevan a sus hijas a que les practiquen la ablación que ellas mismas sufrieron a pesar de sufrir las consecuencias, a pesar de que sienten en sus propias carnes la salvajada a la que las sometieron.

A mí me parece que en nuestro país si es verdad que creemos en la igualdad, debemos de empezar por invitar a quienes viven entre nosotros a que respeten nuestros valores, y eso pasa porque ninguna mujer vaya encerrada en un burka aunque se nos diga que lo hace voluntariamente, y no podemos permitirlo sencillamente porque eso es un atentado a los derechos humanos y a la dignidad de la mujer. Aquí le quiero ver a nuestro presidente. Está si que es la prueba del algodón. Porque ser feminista en un país como el nuestro aquí y ahora es muy fácil, lo dificil es ayudar a otras mujeres a encontrar la libertad y la dignidad.

Julia Navarro.

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