"Las mujeres ya podemos y debemos cambiar la cultura laboral de este país". Por Carmen Sanz, presidenta de FEDEPE

carmen sanz
Carmen Sanz, FEDEPE
Europa Press Sociedad
Actualizado: viernes, 26 junio 2009 20:24

Ya somos casi 10 millones de mujeres las que estamos en el mercado laboral en nuestro país, pero nuestra tasa de actividad (61,4%) es menor que la europea (64%), tenemos más desempleo femenino y mayores dificultades para promocionar y acceder a puestos de decisión. También tenemos más empleo temporal y/o a tiempo parcial y mayores dificultades que los hombres para conciliar la vida personal y familiar con la vida profesional.

La discriminación salarial es una realidad diaria. En diciembre del 2008 las mujeres ganábamos una media del 26,3% menos que los hombres prácticamente en todos los niveles.

Acceder a puestos directivos en nuestro país es todavía muy difícil para las mujeres y parece incluso que vayamos hacia atrás, pasando del 14 por ciento de mujeres directivas al diez por ciento en sólo dos años. En la misma línea, aunque la presencia de mujeres en los consejos de administración ha ido creciendo, todavía estamos sólo en el ocho por ciento cuando se trata de las empresas del Ibex 35, muy lejos del deseable 40% que la Ley de Igualdad propone para el año 2015.

En España, además de todo lo anterior, tenemos el gravísimo problema de nuestra cultura en cuanto a los horarios de trabajo, con jornadas habituales hasta las 8 de la tarde que hacen casi imposible para muchas de nosotras poder atender a nuestra familia si queremos cumplir con lo que se espera de nosotras en la empresa. En Europa, con horarios hasta las 5 y las 6 de la tarde es menos difícil, y por ello también personalmente apoyo y participo activamente en los objetivos de la Comisión para la Racionalización de Horarios Españoles.

Lo cierto es que, pese a todas las dificultades, ya somos casi 10 millones de mujeres las que estamos en el mercado laboral, casi 10 millones de mujeres que podemos hacer cambiar de signo un gobierno, y que podemos cambiar, si así nos lo proponemos, la cultura laboral de este país para hacerla más humana, más lógica, y más coherente con nuestras necesidades como mujeres y como personas. Pero para ello, para conseguir que ese cambio se produzca tenemos que superar muchas barreras aún, entre las cuales la más importante es creer en nosotras mismas.

A menudo tenemos la sensación, todavía, de haber conseguido ese puesto directivo sin saber muy bien cómo, y no tenemos la conciencia clara de que nos lo hemos ganado a pulso y nos lo merecemos también. Un hombre daría por supuesto que ha llegado porque se ha esforzado muchísimo, porque es más hábil, más trabajador y más capaz que las personas con las que ha tenido que competir a lo largo de su carrera profesional, y que se lo ha ganado a pulso.

Las mujeres, por el contrario, todavía no nos acabamos de creer que estamos donde estamos porque estamos capacitadas, porque tenemos la formación necesaria, y porque hemos demostrado día a día que podemos hacerlo tan bien como cualquiera de nuestros compañeros. Y precisamente esa inseguridad es la que, en mi opinión, nos hace estar permanentemente en el ojo del huracán frente a nosotras mismas, esforzándonos el doble o el triple que nuestros compañeros masculinos por el mismo puesto porque siempre tenemos miedo a perder esa posición que realmente no acabamos de creer que nos merecemos del todo.

Las mujeres tenemos que aprender a confiar en nuestra capacidad y también a pensar en nosotras mismas, a disfrutar de nuestros logros, y a aprender de nuestros colegas a delegar, a poner límites a la jornada laboral y también a nuestra familia cuando no colaboran lo suficiente, y a buscar tiempo para poder hacer redes, redes de mujeres que son las que en un momento determinado pueden lanzarnos profesionalmente o apoyarnos en los momentos difíciles de nuestra carrera profesional. Exactamente igual que hacen ellos.

Como 'Coach Profesional' especializada en mujeres ejecutivas y directivas, puedo asegurar que muy a menudo esa es la barrera más importante que tenemos las mujeres, recuperar la confianza en nosotras mismas, clarificar nuestros objetivos personales tanto en lo familiar y profesional, y contar con la experiencia y el apoyo de expertas para evitar cometer los errores que nosotras cometimos y al mismo tiempo, superar la sensación de aislamiento que tan a menudo sentimos las mujeres en los ámbitos directivos, con presencia mayoritariamente masculina.

Las mujeres ya estamos aquí, trabajamos y dirigimos equipos bien, igual de bien que nuestros compañeros, y no tenemos que pedir permiso para quedarnos, con tranquilidad y buen hacer poco a poco ocuparemos la posición que nos corresponde en todos los ámbitos. A mí no me cabe ninguna duda.

Carmen Sanz es la presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (www.mujeresdirectivas.es) y es Socia Directora de Dion Consultoría en Coaching y Formación en Liderazgo (www.dion.es).

Contenido patrocinado