"¡Salve Kioto!". Por Cristina García-Orcoyen, directora-gerente de la Fundacion Entorno BCSD-España

Cristina Garcia-Orcoyen, directora-gerente de la Fundacion Entorno BCSD-España
FUNDACION ENTORNO BCSD-ESPAÑA
Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 14 diciembre 2010 19:20

Recién clausurada la Cumbre de Cancún, el espectáculo se traslada a Durban más vivo y prometedor de lo que muchos de los negociadores esperaban.

La noche del jueves 9 de diciembre los representantes de todos los países participantes en la Cumbre del Clima, a excepción de Bolivia, alcanzaron un modesto, pero equilibrado, acuerdo de mínimos. ¿Cuáles son los puntos clave de este acuerdo? Fundamentalmente, lo que se ha hecho es formalizar y dotar de operatividad al Acuerdo de Copenhague.

Aunque se haya vendido a la opinión pública como un avance con respecto a la Cumbre anterior, lo cierto es que los asuntos más espinosos e importantes que afectan al futuro del Protocolo de Kyoto se han diferido un año.

Hubo acuerdo en el establecimiento de un Fondo Verde, inicialmente bajo la autoridad del Banco Mundial, para gestionar el desembolso rápido de fondos para comenzar a ser aplicados a la mitigación y adaptación al cambio climático y ser completados posteriormente hasta la cifra acordada de 100.000 millones de dólares USA.

Como se esperaba, se acordó un nuevo Mecanismo Tecnológico, con redes ejecutivas y regionales, y se ha disuelto el Grupo de Trabajo sobre Transferencia de Tecnología. Se han acordado los detalles del REED+ (Reducción de Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los Bosques), si bien la mención de los mercados de carbono se ha eliminado del texto.

Los comentarios provenientes de los actores principales han sido en su mayoría positivos, y se ha consolidado el apoyo de los más importantes países en vías de desarrollo. Todo el mundo reconoce el excelente trabajo realizado por la Canciller mexicana Espinosa, presidenta de esta Cumbre.

La pregunta que nos hacemos es: ¿Qué significa realmente todo esto para el 2011? Indudablemente ha habido un avance, pero también es cierto que no hay una fecha fijada para convertir todos estos acuerdos o compromisos de reducción de emisiones en acuerdos legalmente vinculantes.

Tampoco existe una visión clara y confirmada del enfoque colectivo u objetivos para la reducción de emisiones. Durante el próximo año el futuro del Protocolo de Kyoto será una prioridad. Japón, Canadá y Rusia oponiéndose todos ellos a futuros periodos de compromiso, mientras que los Estados Unidos, China e India continúan fuera de los compromisos del Protocolo.

El haber pospuesto la discusión un año fue una decisión pragmática que le ha dado un año más de vida al Protocolo de Kyoto, pero no debemos olvidar que ello no resuelve ninguno de los problemas subyacentes, tan solo los difiere 12 meses.

Las fuentes de financiación para esos 100.000 millones de dólares son otro de los temas que se han dejado en suspenso, este año con muchos países aún inmersos en la crisis resultaba un asunto muy difícil de tratar y políticamente muy sensible.

En resumen: las expectativas de éxito de la Cumbre de Cancún se habían cifrado muy bajas, para evitar destruir el proceso o dar por perdido el Protocolo de Kyoto. Se buscaba lo mínimo, o sea, dejar el terreno preparado para un futuro acuerdo y se ha conseguido.

Cancún no ha sido otro Bali, donde sí hubo un ambiente muy positivo y una expectación real ante la posibilidad de tener un acurdo al alcance de la mano. En lugar de ello, Cancún ha sido una especie de anti-Copenhague, al conducir de nuevo a todas las partes hacia un sentido de objetivo colectivo.

Sin embargo, mientras los representantes políticos y negociadores se mudan a otros escenarios de reuniones y sesiones de trabajo, otros participantes pertenecientes a la comunidad de observadores, especialmente el mundo de los negocios, se va de Cancún con la sensación de desencanto, de que se ha desperdiciado una vez más la oportunidad de involucrar plenamente a este sector, a sus recursos y a su capital intelectual, en el proceso de lucha contra el cambio climático.

La Fundación Entorno-BCSD España, así como nuestra organización internacional el WBCSD, abren ahora un periodo de reflexión y consulta a nuestras Empresas Miembro sobre cómo podemos contribuir de una forma más efectiva tanto al proceso internacional del clima como al proceso interno de cada país.

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