El fuego controlado puede servir de "vacuna" contra los incendios forestales graves

Actualizado 05/07/2015 0:10:49 CET

BARCELONA, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf), el Centro Técnico Forestal de Catalunya (CTFC) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha concluido que el fuego espontáneo pero controlado puede servir de "vacuna" contra los incendios forestales catastróficos, han informado los centros en un comunicado.

La investigación, publicada en la revistas 'Plos One', ha desarrollado un método con datos reales del territorio catalán que indica que modular esfuerzos de extinción de incendios que se producen bajo condiciones suaves puede "incrementar considerablemente las oportunidades de encontrar espacios para apagar incendios más virulentos bajo condiciones extremas".

Este método es conocido en otros lugares del mundo con problemas de incendios parecidos a los de Catalunya, como el Parque Nacional de Yellowstone (1991), y se trata de dejar que en ocasiones incendios espontáneos quemen algunas hectáreas "bajo condiciones controladas" por los bomberos cuando hay condiciones meteorológicas favorables, lo que no tiene relación con las quemas prescritas.

Los investigadores han avisado de que si no se reduce con urgencia la continuidad de la vegetación forestal en grandes extensiones del territorio, habrá cada vez más incendios catastróficos, por lo que dejar quemar algunos fuegos espontáneos de forma controlada "podría ayudar a solucionar el problema".

La excesiva continuidad de los bosques y matorrales es "uno de los principales factores de propagación de los incendios forestales más virulentos", que son los que tienen peores consecuencias ambientales y socioeconómicas y los que suponen mayor riesgo para la población.

Según el investigador Adrián Regos, unas 40.000 hectáreas quemadas por unos pocos incendios de gran virulencia suelen tener un impacto sobre el ecosistema y un riesgo real para la población mucho más elevados que "si se queman las mismas hectáreas en un número mayor de incendios y de forma controlada".

Los autores del artículo son conscientes de la dificultad de implementar este tipo de medidas, la adecuación de criterios para decidir cuándo, cómo y dónde se relajan estos esfuerzos, sin correr ningún riesgo para la población y minimizando el impacto sobre el ecosistema.

El objetivo es acabar teniendo un mayor control sobre el régimen de incendios en una perspectiva a largo plazo, ya que en el contexto actual de cambio climático, "la capacidad de modificar este régimen es muy limitada si no se encuentran métodos efectivos de intervenir sobre las masas forestales", ha afirmado el coautor del estudio Lluís Brotons.