MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
Una veintena de miembros de Greenpeace accedieron esta mañana a las instalaciones de la multinacional brasileña 'Moyresa' que trabaja con soja trasgénica para la elaboración de sus piensos en la localidad vizcaína de Portugalete, para protestar contra sus productos. Los ecologistas se encaramaron a la torre y el tejado disfrazados de vacas, cerdos y pollos y fueron posteriormente desalojados por las fuerzas del orden.
Hacia las nueve y media de la mañana, los activistas entraron en las instalaciones de 'Moyresa' con una pancarta en la que se leía "Euskadi no quiere transgénicos". Según explicaron a Europa Press, ninguno de sus miembros estaba bloqueando zona alguna de la fábrica y tan sólo solicitaban una reunión con el gerente de la misma, quien recientemente dijo que iba a dedicar esta planta a la molturación y refino de soja o girasol libre de transgénicos.
Los ecologistas subrayaron que el ochenta por ciento de la producción de la misma es pienso, a la vez que denunciaron que las empresas "no tienen la obligación de señalar en el etiquetado si se trata de producto transgénico o no". Sobre las diez, agentes de la Ertzaintza se personaron en las instalaciones de la empresa para disolver a los activistas de la ONG.
PROTESTAS EN CARTAGENA
Asimismo, en la planta que la empresa perteneciente al grupo multinacional 'Bunge' posee en Cartagena, también se produjeron altercados durante el pasado mes de abril protagonizados por miembros de Greenpeace, que fueron denunciados por ocupar las instalaciones, después de haberse roto la negociación entre ambas partes. Los ecologistas consideraron "insuficiente" la propuesta de la empresa de dedicar su planta del País Vasco al refino de soja o girasol libre de transgénicos.
Cuatro de ellos se situaron encadenados por el cuello a la entrada de la empresa con una pancarta en la que se podía leer "Los transgénicos destruyen el planeta". Otros activistas escalaron la fábrica para pintar "Contiene soja MG" -en alusión a la nueva legislación de etiquetado- y algunos se subieron al puente de un silo para colgar la pancarta "No a los alimentos transgénicos".
Greenpeace había enviado a Bunge Ibérica hace diez días una carta en la que exponía su postura respecto a los transgénicos después de mantener una reunión en la sede de la compañía en Barcelona hace dos semanas, en la que advertía del inicio de una dura campaña contra este tipo de productos.
"No nos iremos hasta que se sienten a negociar y saquen un comunicado en el que opten por abandonar esta actividad", añadió un portavoz de Greenpeace, quien indicó que Bunge Ibérica debería presentar un calendario "ya" para que sus factorías en España abandonen la comercialización de soja transgénica.
Por su parte, el director comercial de Moyresa, Enrique Cabello, aseguró que esta sociedad "cumple la legalidad", y los productos que comercializa "no son perjudiciales para la salud", al tiempo que considera "desproporcionado" el encierro de los activistas.
Cabello indicó que la empresa está dispuesta a "ir hacia lo que el mercado le pida", y si los clientes les solicitan soja no transgénica, harán lo posible para suministrarla, y viceversa. "No hacemos nada extraño ni malo, sólo procesamos un producto autorizado por la UE", agregó.
ESPAÑA, SEGUNDO IMPORTADOR EUROPEO
"Nos preguntamos por qué, si esta empresa puede garantizar un suministro de soja libre de transgénicos a través de una de sus fábricas, opta, sin embargo, por contaminar la cadena alimentaria no separando la soja transgénica de la no transgénica, manteniendo así la contaminación genética en sus cinco fábricas", señaló Juan Felipe Carrasco, responsable de la campaña de transgénicos de Greenpeace.
Esta acción se enmarca en una campaña internacional contra los transgénicos que la organización ecologista está llevando a cabo en diferentes continentes, dentro de la cual el barco de Greenpeace 'MV Esperanza' llegó el pasado sábado a Cartagena.
Greenpeace denuncia que España es el segundo importador europeo de soja con seis millones de toneladas anuales procedentes de Argentina, EEUU y Brasil, y que 'Moyresa' acapara el 70 por ciento del mercado nacional.