MADRID 14 Dic. (EUROPA PRESS) -
Unicef e Ikea unieron sus esfuerzos para combatir el trabajo infantil en un ejemplo de como el sector privado puede comerciar con países en desarrollo de un modo responsable, empleando como marco de actuación la Convención sobre los Derechos del Niño, según señala el 'Estado Mundial de la Infancia 2006: Excluidos e invisibles', elaborado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Concretamente, para asegurar que no haya niños o niñas contratados en ningún nivel de la cadena de suministro, IKEA ha diseñado el 'Método IKEA para evitar la contratación infantil', un código de conducta que se aplica a todos sus proveedores.
Este código exige que todos los contratistas reconozcan la Convención sobre los Derechos del Niño y que garanticen su cumplimiento. Para ello, los empleados de IKEA realizan visitas periódicas para vigilar que no haya niños trabajando en las instalaciones y, al menos una vez al año, se realizan visitas no anunciadas por parte de auditores independientes.
En consecuencia, los proveedores locales que deseen atraer inversiones han de ajustarse a los códigos corporativos que están basados en las leyes locales y nacionales sobre la infancia y la edad mínima de contratación.
El proyecto de IKEA y Unicef no se basa solamente en que los niños y niñas abandonen el trabajo o rescindiendo el contrato de la multinacional con el proveedor, sino que el problema se aborda enfrentando las causas que subyacen a la cuestión del trabajo infantil, como el endeudamiento de las comunidades marginadas, el desempleo de los adultos, la pobreza y el derecho de los niños y niñas a recibir una educación primaria de calidad.
Así, IKEA y Unicef aplican una estrategia de doble vertiente, dirigida simultáneamente a los niños que trabajan y a sus familias. Las madres quedan encargadas de crear grupos de autoayuda entre las mujeres que les permite eludir los intereses abusivos de los prestamistas locales. Al disponer de sus propios fondos, las familias ya no tienen que buscar la ayuda de prestamistas y es menos probable que obliguen a los pequeños a trabajar.
Ante el ejemplo de IKEA, Unicef considera que las organizaciones del sector privado, entre ellas las organizaciones comerciales, cámaras de comercio y otros miembros de la comunidad empresarial "tienen importantes funciones que desempeñar en la inclusión de la infancia".
Según subraya Unicef, son aliados en el fomento de un entorno protector para la niñez, asegurando que sus actividades nunca causen daños a los niños y niñas ni permitan su explotación. Una de las maneras más eficaces en que las organizaciones del sector privado pueden reailzar esta labor es por medio de la resopnsabildad social empresarial, creando y cumpliendo códigos de conducta y concienciando y capacitando a su personal.