RSC.- Las trabajadoras colombianas de la flor hacen hasta seis horas extra al día para cubrir el mercado en San Valentín

Oxfam denuncia que la política del Gobierno está agravando la precariedad laboral en el sector con las exportaciones más potentes

Europa Press Sociedad
Actualizado: viernes, 13 febrero 2004 19:21

MADRID, 13 Feb. (EUROPA PRESS) -

Las trabajadoras del ramo de la floricultura en Colombia se ven obligadas a trabajar hasta seis horas extras al día para cubrir el mercado en épocas señaladas como el Día de San Valentín, que se celebra mañana, según denuncia Oxfam Internacional en el informe publicado esta semana sobre la precariedad laboral de la mujer en las cadenas globalizadas de producción. En 1999, las exportaciones del hemisferio sur representaban el 30 por ciento del mercado mundial.

Según las investigaciones llevadas a cabo durante dos años para elaborar el informe 'Más por menos', en Colombia es frecuente que el exceso de demanda en San Valentín o en el Día de la Madre se cubra a costa de larguísimas jornadas laborales. "Las trabajadoras llegan a hacer hasta seis horas extraordinarias al día, a pesar de que el límite legal es dos", denuncia Oxfam.

En muchas ocasiones estas horas extras no son ni mucho menos voluntarias, a veces a las mujeres ni siquiera se las avisa con antelación, y además desde la reforma laboral de 2002 cobran mucho menos por hacerlas: en efecto, se retrasó la hora a partir de la cual empiezan a contarse las horas extras, desde las 18h hasta las 22h actuales.

Esta reforma, según la ONG, "recorta en la práctica la paga de las mujeres por jornadas interminables". Por lo general, estas trabajadoras ganan el salario mínimo, que en Colombia apenas cubre el 45 por ciento de las necesidades de una familia.

"Con estas políticas, las condiciones laborales empeorarán", advierte CACTUS, una ONG que apoya a las mujeres de esta industria. Según su director, Ricardo Zamudio, "el Gobierno dice que esta política de recorte de costes para las empresas pretende crear puestos de trabajo, pero no garantiza nuevos puestos, solamente aumenta la pobreza".

La presión del Gobierno se ha notado también en las visitas de los inspectores de las empresas europeas, destinadas en general a verificar el cumplimiento de patentes. Bogotá ha intentado limitar las inspecciones de los expertos en derecho laboral enviados por las multinacionales. De hecho, el código de conducta de la asociación de exportadores de flores (Asocolflores) ni siquiera reconoce el derecho de afiliación y negociación colectiva.

PERPETUANDO LA DESIGUALDAD

La mujer, además, no tienen posibilidad alguna de acceder a trabajos cualificados, por lo que su situación de vulnerabilidad se perpetúa. Limpian las malas hierbas, atan las plantas, podan , cortan, cosechan y empaquetan, tareas que necesitan "habilidad" y que sin embargo están mal consideradas, lo que se traduce en sueldos bajos.

En las plantaciones colombianas, de hecho, los sistemas de riego automático son manejados por los hombres, mientras que el riego con manguera "es cosa de mujeres". "Dividir las funciones de esta forma --denuncia la ONG-- no sólo consolida las diferencias salariales sino que refuerza la subordinación de las mujeres".

En el ámbito de la seguridad laboral, además, como ocurre también en Chile, Estados Unidos o Sudáfrica, las recolectoras de flores suelen padecer dolencias como dolores de cabeza, problemas respiratorios o molestias oculares, como consecuencia de la utilización de pesticidas.

Oxfam Internacional constata además la imposibilidad para las trabajadoras de denunciar su situación: un 41 por ciento de las entrevistadas en Colombia aseguró que sería despedida si se afiliaba a un sindicato, y otro 47 por ciento "no quisieron ni hablar del tema". No en vano, Colombia es el país más peligroso del mundo para un sindicalista, con 184 asesinatos y otras tantas amenazas de muerte sólo en 2002.

Según los datos del informe, en Colombia el 65 por ciento de los trabajadores del sector de la flor son mujeres, porcentaje que se eleva aún más en países como Kenia (75 por ciento) o Zimbabue (87 por ciento).

La floricultura se ha convertido en uno de los 'carros' de la economía colombiana: las ganancias por la exportación de flores cortadas han superado ya a las de café y ocupan el segundo lugar en cuanto a volumen facturado, por detrás de Países Bajos. De hecho, Colombia fue la pionera de las exportaciones de flores en los años setenta, seguida más tarde por Ecuador y Kenia.

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