RSC.- WWF advierte de la fuerte contaminación del pescado para consumo humano de algunas zonas del Báltico

La OCU detecta también niveles de sulfitos en cantidades superiores a las permitidas en mariscos y productos cárnicos

Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 25 enero 2005 19:57

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

El pescado de consumo humano procedente de algunas zonas del mar Báltico está tan contaminado que no superaría la normativa de comercialización en la Unión Europea, según denunció hoy la organización ecologista WWF.

Un informe de la organización presentado hoy señala que desde finales de los años ochenta los consumidores de este pescado contaminado han estado ingiriendo cada año un mínimo de 31 kilogramos de bifenilos ploriclorados (PCB), uno de los productos químicos más tóxicos, utilizado principalmente en equipos eléctricos y plásticos. Algunos de los pescados azules del Báltico incumplen, por ello, los límites de dioxinas de la UE.

No obstante, de forma transitoria y bajo condiciones especiales, la UE ha autorizado a que Suecia y Finlandia puedan comercializar para consumo nacional pescado báltico con niveles de dioxinas que sobrepasan los límites permitidos en el resto de la Unión, a condición de que pongan en funcionamiento sistemas que garanticen la perfecta información del consumidor sobre cuál es la situación de este pescado y los riegos que conlleva su consumo, según WWF.

En 1995, las autoridades suecas recomendaron a las mujeres en edad fértil que limitaran su consumo de salmón y arenques del Báltico en prevención de los daños que podría producir su contenido en tóxicos tales como furanos, dioxinas y PCBs.

El informe revela también que se han observado en las últimas décadas problemas reproductivos en algunas especies de peces, como el salmón atlántico, el reo, el bacalao y el rodaballo. La concentración de retardantes bromados (PBDEs) en los arenques es 50 veces mayor en el Báltico que en el Atlántico.

Los peces no son los únicos habitantes contaminados del Báltico, indica el informe. Lo mismo ocurre con los predadores, ya que los niveles de bifenilos polibromados (PBBs, prohibidos desde 2000) y PBDEs en focas, alcas y pigargos son dos veces más elevados en el Báltico que en el Mar del Norte y en el Atlántico. Otras substancias químicas dañinas, como los compuestos perfluorados, se han encontrado recientemente en las marsopas, así como en diferentes especies de peces y aves.

La organización recuerda que el Báltico presenta un ecosistema muy sensible a la contaminación, puesto que el intercambio de agua con el vecino Atlántico, al que se conecta por una serie de estrechos, es muy limitado; como consecuencia, el agua de mar contaminada permanece en el mismo lugar durante 25 ó 30 años. La situación se ve agravada por la velocidad de degradación de las substancias debida a las bajas temperaturas del agua y a la cubierta de hielo.

SULFITOS EN MARISCOS

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) alertó hoy de que los sulfitos están siendo ampliamente utilizados como conservantes y protectores del color en la industria alimentaria y que los niveles detectados sobrepasan en ocasiones los límites legales, ya que con un consumo normal de alimentos afectados resulta fácil superar las Ingesta Diaria Admisible (IDA).

Así, el cien por ciento de los vinos y más del 80 por ciento de los mariscos, las frutas y los productos cárnicos analizados por la organización en un estudio contenían estas sustancias. Además, el 36 por ciento de las muestras de carne incumple las normas, por superar los límites o por tratarse de productos en los que no están autorizadas; un tercio de los mariscos analizados está fuera de la legalidad por superar los límites, y son contados los productos que advierten en sus etiquetas de la utilización de estas sustancias.

Los resultados íntegros de este estudio se publican en la revista 'OCU-Compra Maestra' del mes de febrero. La OCU ha realizado un análisis de cien alimentos a los que se le añaden sulfitos como conservantes y protectores del color. Los objetivos del estudio han sido comprobar si se respetan los límites legales y si se informa en el etiquetado del producto sobre este extremo.

Los derivados del azufre, conocidos como sulfitos, son unos conservantes seguros para la mayoría de los consumidores, pero potencialmente peligrosos para algunas personas sensibles. "Es fundamental, por tanto, que su presencia se avise en el etiquetado", indica la organización.

Sin embargo, esta información no aparece en más del 90 por ciento de las frutas secas portuguesas y en el 75 por ciento de los mariscos españoles. El nuevo etiquetado para alérgicos, obligatorio a partir de noviembre de 2005, "debería bastar para cambiar esta situación", reclama la organización.

A la vista de los resultados, la OCU ha remitido el estudio a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, con el objetivo de que extreme los controles e imponga las sanciones que sean procedentes.

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