Manifestación de CCOO y UGT en Bilbao en el Primero de Mayo - H. BILBAO/EUROPA PRESS
BILBAO, 1 May. (EUROPA PRESS) -
CCOO y UGT han vuelto a manifestarse conjuntamente el Primero de Mayo en las capitales vascas y el líder del CCOO Euskadi, Santi Martínez, ha reclamado "una política salarial seria" que "se deje de cuentos de la lechera" y fijar un salario mínimo de convenio de 1.500 euros. Por su parte, el presidente de la Comisión Gestora de UGT Euskadi, Tximi López, ha defendido el diálogo social y "mancharse las manos para lograr avances reales" frente a quienes prefieren "la parálisis".
Estas reflexiones han sido realizadas en los mitines que han ofrecido ambos en la capital vizcaína, tras la manifestación que han realizado por Bilbao bajo el lema "Derechos, no trincheras: Salarios, vivienda y democracia", una marcha que se ha repetido también en San Sebastián y Vitoria.
Con motivo del Día del Trabajador, Santi Martínez ha afirmado que el sindicalismo confederal "no tiene fronteras, ni líneas rojas entre trabajadoras, ni trincheras". En este sentido, se ha sumado en primer lugar al "no a la guerra".
"De trincheras saben mucho los criminales impulsores de unas guerras ilegales que están condicionando el mundo, que se están cargando un sistema de relaciones internacionales basado en el multilateralismo, que están promoviendo la ley del más fuerte para perpetuar guerras".
Tras denunciar que "el capitalismo mata" y si se junta con "atrasistas" se convierte "en una pandemia mortal de imbéciles con poder", ha defendido que Europa, España y Euskadi necesitan despertar de "su letargo" y ha asegurado que el sindicalismo confederal "va a contribuir a que despierte de ese mal sueño".
Asimismo, ha señalado que ese sindicalismo confederal es el "mejor actor para defender a las personas trabajadoras" y ha llamado a estar "vigilantes ante la avaricia de unas patronales que no contentas con unos beneficios económicos históricos retoman el papel de plañideras a las primeras de cambio, cuando vienen mal dadas".
"Bienvenidos sean aquellos neoliberales de pacotilla que terminan suplicando la intervención y el impulso de lo público en contextos como estos. Bienvenidos sí, pero no así. Las ayudas públicas se condicionan, a la protección del empleo, a un empleo de calidad y a una fiscalidad progresiva", ha indicado.
En su discurso, también ha defendido el dialógo social "concebido para condicionar las políticas públicas". En este sentido, ha asegurado que la mejor manera de "no condicionar nada es no estar" y ha afirmado que CCOO "no va a renunciar a ningún espacio de incidencia".
SALARIO MÍNIMO
Tras recordar algunos de las medidas adoptadas en el marco del diálogo social, ha citado, entre ellas, la subida del 66% del SMI, "un 66 por ciento más que la subida lograda por las organizaciones convocantes de la última huelga general excluyente en Euskadi por el salario mínimo vasco".
"Así que lecciones, las justas. A ver si va a resultar que el sindicalismo que califican como dócil es el que está condicionando de verdad las políticas públicas frente a la sobreactuación de algunas organizaciones que lo cuestionan todo pero que no cambian nada", ha remarcado.
El representante de CCOO ha defendido establecer "una política salarial seria en este país que se deje de cuentos de la lechera". "Estamos hablando de un salario mínimo de convenio de 1.500 euros", ha remarcado.
Santi Martínez ha destacado la importancia de "pelear ese reparto de beneficios de las empresas en favor del factor trabajo" y, por ello, ve "fundamental garantizar el poder adquisitivo".
"Defendemos una política salarial útil y pegada a la realidad de Euskadi, basada en la negociación colectiva. La prioridad pasa por incrementos salariales con garantías y por un salario mínimo de convenio de 1.500 euros. El objetivo es reforzar certezas, mejorar rentas del trabajo y responder con herramientas concretas al coste real de la vida", ha señalado.
Santi Martínez ha defendido también que ensanchar la democracia es "el mejor antídoto contra esos estrechos mentales que crecen como parásitos del descontento y fortalecen las ideas supremacistas de la ultraderecha". "Ensanchar la democracia también en los centros de trabajo, ejerciéndola de verdad, y no aceptando vetos al voto de las plantillas", ha remarcado.
VIVIENDA
Por otra parte, ha asegurado que el acceso a una vivienda es "hoy un problema generacional y generalizado" y también es "un problema laboral". Por ello, ha reclamado un parque público de alquiler "asequible, suficiente y real".
También ha pedido extender la democracia apoyando el proceso de regularización extraordinaria que "va a sacar de la clandestinidad a miles de conciudadanas" y ha señalado que estarán presentes para "evitar el dumping salarial a la baja que quieren establecer algunas empresas".
"Hoy queremos ser la referencia de la población trabajadora migrante. Porque en nosotras no van a encontrar ninguna duda, ninguna vacilación banderiza, ninguna barrera teñida de patriotismo rancio, sea vasco o español, nosotras tenemos claro que, como antes, y como siempre, 'de aquí o de fuera, la misma clase obrera. No podemos criticar las prioridades nacionales de algunos y callarnos ante otras prioridades y privilegios que, nos lo cuenten como nos lo cuenten, fragmentan la sociedad y el mundo del trabajo", ha criticado.
UGT
Por su parte, el presidente de la Comisión gestora de UGT Euskadi, Tximi López, ha reafirmado el papel del sindicalismo de clase como "primera línea de defensa" de los derechos laborales en el actual contexto de incertidumbre global y ha subrayado que su prioridad absoluta es la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora "por encima de intereses y de siglas".
En este sentido, Tximi López ha defendido la apuesta por la negociación y el acuerdo que mantiene UGT y ha rechazado las críticas por su participación en la Mesa de Diálogo Social, porque el compromiso con los trabajadores se demuestra "con hechos y convenios, no con descalificaciones".
"Que nos oigan los que tanto nos critican: no estamos aquí para afianzar siglas, sino derechos", ha asegurado en referencia a ELA y LAB que no participan en ese foro.
Tximi López ha añadido que, frente a quienes prefieren "la parálisis" para reafirmar sus posiciones, UGT opta por "mancharse las manos para lograr avances reales".
Por otra parte, el dirigente de UGT Euskadi ha denunciado las "locuras belicistas" que "asolan" regiones como Gaza y ha mostrado su solidaridad con la nueva flotilla humanitaria atacada por Israel. Tximi López ha denunciado el uso de la guerra y la especulación como herramientas de precariedad".
Asimismo, ha subrayado que esta inestabilidad internacional "tiene un impacto directo en la economía doméstica vasca, afectando desde la cesta de la compra hasta los planes de viabilidad de las empresas locales", que se ven "amenazadas por los vaivenes geopolíticos y los aranceles".
En este sentido, ha realizado una defensa de la industria vasca y ha exigido a las instituciones" un compromiso real para evitar la pérdida de músculo industrial". En concreto, ha mandado un mensaje de apoyo a las plantillas en dificultades, mencionando explícitamente el caso de Tubos Reunidos.
Por otra parte, ha pedido a la patronal que "más compromiso y menos inventadas sobre el supuesto absentismo", porque, a su juicio, esas narrativas, "pretenden ocultar carencias en la gestión".
Asimismo, ha aludido a la crisis habitacional y ha asegurado que la vivienda es el pilar "sobre el que descansa cualquier proyecto vital digno y, por extensión, la propia cohesión social y democrática".
Por último, ha llamado a mantener la lucha diaria en los centros de trabajo y a ser constante para "frenar a la ultraderecha y ampliar los derechos de la ciudadanía".