La Ertzaintza afirma que el presunto asesino regresó a la habitación de Maialen tras el crimen para recoger el cuchillo

Redujo el nivel de riesgo después de que la joven tratara de quitar la denuncia por violencia de género contra su marido

La Audiencia de Álava acoge este miércoles la tercera jornada del juicio por este caso
La Audiencia de Álava acoge este miércoles la tercera jornada del juicio por este caso - IÑAKI BERASALUCE-EUROPA PRESS
Europa Press País Vasco
Publicado: miércoles, 6 mayo 2026 13:43

VITORIA, 6 May. (EUROPA PRESS) -

Los principales responsables de la investigación de la Ertzaintza sobre el asesinato de Maialen han declarado que el acusado regresó tras el crimen a la habitación en la que fue hallado el cadáver de la joven, con el fin de recoger el cuchillo con el que fue apuñalada hasta en 13 ocasiones, un arma que no ha sido localizada.

La Audiencia Provincial de Álava acoge este miércoles la tercera jornada de la vista oral del caso en torno a este crimen, en el que Maialen murió al ser acuchillada cuando se encontraba embarazada de mellizas.

La instructora y el secretario del atestado, principales responsables de la investigación de la Ertzaintza sobre este caso, han constatado que Maialen tenía una dependencia económica de J.R., algo que se evidenciaba en los mensajes que a lo largo de su relación intercambiaron por sus teléfonos móviles.

Además, han explicado que el acusado "invadía la intimidad" de su esposa, en cuyo móvil había instalado un programa que lo duplicaba y que permitía a J.R. controlar la actividad de la terminal telefónica a través de su ordenador, con el que grababa las conversaciones que la víctima mantenía con otras personas.

En su declaración, y a partir de las pruebas recabadas, ambos agentes han dibujado una secuencia de los hechos de aquel 27 de mayo. De esa forma, han indicado que Maialen y J.R. habían quedado para dar un paseo por Vitoria-Gasteiz junto a su hija de dos años. No obstante, la víctima se demoraba en reunirse con su marido y con su hija, que le esperaban en un bar junto al apartahotel en el que se hospedaba.

Ante la tardanza de Maialen, J.R. le escribió una sucesión de mensajes en los que le animaba a bajar de la habitación y a reunirse con ellos. Los agentes han subrayado que todos estos mensajes reflejaban "amor y cariño", y que en sus contestaciones, la joven argumentaba que su tardanza se debía a que estaba "cansada" y rechazaba la ayuda que le ofrecía su marido.

En un momento dado --al parecer sobre las siete de la tarde, según el registro electrónico de la puerta del apartahotel--, J.R. fue a la habitación y, allí, se inició una discusión, tal y como confirmó otro huésped del establecimiento que declaró este pasado martes.

Las imágenes de la cámara del hotel muestran que poco después lanzaron una mochila al pasillo desde el interior de la habitación, y que el acusado salió posteriormente para dirigirse a la calle.

ZAPATOS CON SANGRE

El acusado dio una vuelta a la manzana, que fue captada por las cámaras de otros establecimientos de la zona, en el transcurso de la que llamó al móvil de Maialen. Además, pasó por delante de un restaurante en el que algunos comensales observaron --según declararon en su día-- que iba con los zapatos sucios de una sustancia que parecía sangre, y que finalmente acabó quitándose para continuar descalzo.

Minutos después --según la reconstrucción de los hechos de la Ertzaintza-- regresó a la habitación, de la que volvió a salir con una bolsa blanca por la que asomaba la punta de lo que parecía ser un cuchillo. El arma --no obstante-- no ha sido hallada, algo que estos agentes han afirmado que puede deberse a que algunos contenedores de la zona, en los que pudo ser depositada por el acusado, fueron vaciados y llevados al vertedero por los servicios de limpieza antes de que la Ertzaintza precintara la zona.

Los instructores de la investigación han añadido que tras salir del apartahotel por segunda vez, en esta ocasión, el acusado se dirigió a un bar cercano, en el que entró en el baño y se cambió las zapatillas manchadas de sangre por unos mocasines limpios.

Con posterioridad, se reunió con unos amigos a los que había llamado tras salir del apartahotel, que estaban bebiendo en un parque y con los que estuvo de copas durante varias horas, antes de irse a un hostal sobre las dos de la madrugada. Los agentes han confirmado que estos jóvenes --que declararon este pasado martes-- vieron que J.R. tenía manchas de sangre en la ropa y que les dijo que se debían a que su mujer "le había dado una paliza".

Estos agentes han explicado que en la mañana del día siguiente, el acusado escribió al padre de Maialen preguntándole si sabía algo de ella, porque estaba "preocupado" porque no la veía desde la hora de comer del día anterior. A raíz de esta llamada, el padre de Maialen sospechó que algo estaba ocurriendo y advirtió a J.R. de que si no le indicaba el número de habitación y el código para acceder a la estancia de su hija en el apartahotel, avisaría a la Ertzaintza.

Una vez obtenidos estos datos, los hijos de la pareja del padre de Maialen fueron al apartahotel, donde descubrieron la escena del crimen.

Ante las preguntas de la defensa, estos ertzainas han explicado que J.R. "incumplía sistemáticamente" la orden de alejamiento por maltrato psicológico respecto a su esposa, una vulneración que se producía con el visto bueno de la propia Maialen, y que incluso "lo hacían público" en redes sociales.

"DOBLE JUEGO"

Además, han explicado que el acusado "sabía que Maialen le era infiel", pese a lo cual --en función de los mensajes que intercambiaban-- se mostraba "profundamente enamorado" de su esposa, que empleaba habitualmente el "chantaje emocional" con él.

También han indicado que la víctima mantenía un "doble juego", dado que mientras a su marido "le decía una cosa", contaba otra distinta a su familia.

Los agentes de la Ertaintza también han explicado los motivos que a los que ya aludió en su día el Departamento de Seguridad para argumentar su decisión de calificar la situación de Maialen como de riesgo "bajo", pese a que la Guardia Civil la había calificado previamente como de riesgo "extremo" a raíz de una denuncia de la propia víctima contra su marido.

REDUCCIÓN DEL NIVEL DE RIESGO

Según han indicado, la joven trató de retirar esa denuncia contra su esposo, "pero no se le dejó", y que fue a partir de ese momento cuando se decidió calificar la situación como de riesgo "bajo".

En este sentido, ha explicado que durante los días en los que permanecieron en Vitoria-Gasteiz, hasta la jornada del crimen, Maialen y J.R. estuvieron juntos, iban de bares e incluso hay mensajes de la joven pidiendo al causado que le hiciera la compra.

También han confirmado que bajo la almohada de la cama de Maialen en el apartahotel apareció una carta dirigida al joven con el que había iniciado una relación en la capital alavesa, en la que le aseguraba que tenía la intención de abortar.

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