Gogora entrega a sus familias restos de los milicianos Cosme Ayala y Manuel Narváez desaparecidos en la Guerra Civil

La consejera de Justicia reivindica el papel de las leyes de memoria democrática para la construcción de la convivencia

La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, y el director de Gogora, Alberto Alonso, entregan los retsos de los milicioanos Cosme Ayala y Manuel Narváez a sus familias, en un acto en Bilbao
La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, y el director de Gogora, Alberto Alonso, entregan los retsos de los milicioanos Cosme Ayala y Manuel Narváez a sus familias, en un acto en Bilbao - EUROPA PRESS
Europa Press País Vasco
Publicado: domingo, 31 mayo 2026 12:17

BILBAO, 31 May. (EUROPA PRESS) -

La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, y el director de Gogora, Alberto Alonso, han entregado a sus respectivas familias los restos mortales de los dos milicianos, Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidiaz, recuperados de la fosa del cementerio de Amorebieta-Etxano en julio de 2025.

San José ha reivindicado el papel de las leyes de memoria democrática para la construcción de la convivencia en el acto, en el que han estado presentes dos de las hijas de estas víctimas, desaparecidos en la guerra, que han podido recibir los restos mortales de sus padres.

En un emotivo acto celebrado hoy en Bilbao, la consejera ha recordado que son "dos vidas comprometidas desgarradas por la sinrazón de la guerra, dos proyectos de vida destruidos en cuestión de minutos", y se ha dirigido a las familias: "Vosotras sois el futuro con el que ellos sonaban, noventa años de historia familiar que ellos no pudieron disfrutar".

San José ha insistido en la necesidad de "recuperar el pasado, buscar a los desaparecidos de la guerra civil y el franquismo para retornarlos al lugar del que nunca debieron salir" porque precisamente eso es "hacer memoria".

Por ello, ha reivindicado, como hace en todas y cada una de esta entregas, "el papel fundamental de las leyes de memoria democratica" por su importancia para la construcción de la convivencia y la ciudadanía, y que las administraciones publicas se las tomen en serio. "Sin ellas, posiblemente Manuel y Cosme nunca hubieran retornado a sus casas, al calor de sus familias", ha concluido.

Por su parte, Alberto Alonso ha reflexionado sobre lo que, a su juicio, es hacer memoria, que supone "mucho mas que montar grandes actos públicos o colocar placas en uno u otro lugar". "Son horas y días dedicados a trabajo discreto, invisible para la mayoría de la sociedad, pero de cercanía, escucha y acompañamiento para las victimas y sus familias", ha indicado.

Por ello, ha reivindicado el papel de las familias, les ha agradecido su "tesón y empeño" por volver a tener con ellos a seres queridos y, sobre todo, su "fuerza por mantener la dignidad y su recuerdo".

PUESTA EN MARCHA DE UNA CAMPAÑA

Con el objetivo de conseguir nuevas identificaciones y reforzar el alcance de sus esfuerzos, el director de Gogora ha anunciado la puesta en marcha de una campaña de comunicación, dirigida a toda persona que crea que algún miembro de su familia pudo fallecer en el campo de batalla o a consecuencia de la represión franquista y la familia no ha podido recuperar sus restos.

Se pretende recoger las muestras genéticas de estas personas para ampliar el Banco de ADN y cotejarlos con los de los restos oseos exhumados de las diferentes fosas y conseguir nuevas identificaciones.

Los milicianos Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidiaz murieron en abril de 1937 en los frentes de guerra de Elorrio y Muxika, respectivamente, y no se conocía el lugar de inhumacion, eran dos desaparecidos de guerra. En ambos casos, las identificaciones geneticas se podido realizar gracias a las muestras aportadas por sus hijas.

Cosme Ayala Yoldi, navarro de nacimiento y vecino de Barakaldo, estaba casado y era padre de dos hijas, trabajaba como jornalero. Durante la guerra, luchó como miliciano del Batallón Meabe 1, 'Largo Caballero', adscrito a las Juventudes Socialistas Unificadas. Murió el 27 de abril de 1937 en Elorrio (Bizkaia).

Manuel Hernaez Ruidiaz, riojano de nacimiento, vivia en Bilbao, estaba casado y tenía una hija. Trabajaba tambien como jornalero. Durante la guerra luchó como miliciano del batallón Zabalbide, adscrito a Izquierda Republicana. Falleció el 20 de abril de 1937 en el frente de Muxika (Bizkaia).

Los restos mortales de los dos milicianos se localizaron en julio de 2025 en la misma fosa, la número 11 del cementerio de Amorebieta-Etxano, junto con los de otras 28 personas.

Una vez excavada toda el área se han descubierto en total 11 enterramientos con los restos mortales de 157 personas. El análisis de las muestras genéticas de todos estos restos óseos acaba de concluir, lo que quiere decir que los perfiles genéticos de los últimos restos recuperados ya forman parte del Banco de ADN y esto ha permitido identificar a estos dos milicianos.

En el caso de Cosme Ayala, ha sido una de sus hijas la donante (tuvo dos hijas y viven las dos). Donó la muestra en abril y en unas pocas semanas, debido al grado de parentesco, el análisis de una única muestra ha servido para llevar a cabo la identificación.

En el caso de Manuel Hernaez, el ADN de su única hija formaba parte del Banco genético de Gogora desde 2023, cuando la familia tuvo noticias del inicio de los trabajos de exhumacion en Amorebieta-Etxano, pero los restos de Manuel no se habían localizado aun, se localizaron y exhumaron en julio del ano pasado, cuando se dieron por finalizados estos trabajos.

PERFIL DE LAS 149 VICTIMAS SIN IDENTIFICAR

Con estas dos nuevas identificaciones, son ocho de 157 las personas identificadas hasta la fecha. Las identificaciones que se van sucediendo aportan información valiosa para entender a que perfil responden los restantes. Se deduce que se trata de combatientes fallecidos entre diciembre de 1936 y mayo de 1937, en distintos frentes de guerra en Bizkaia, o fallecidos tras ser trasladados heridos al Hospital Militar de Amorebieta-Etxano en ese espacio de tiempo.

Por tanto, Gogora quiere reafirmar su llamamiento a los familiares de los combatientes muertos en esas fechas para que se les pueda tomar una muestra de ADN y cotejarla con las obtenidas de los restos óseos. El proceso de toma y análisis de muestras es indoloro y no tiene coste alguno para la persona interesada.

Las personas identificadas hasta la fecha son todos combatientes y varones: Adolfo Cengotitabengoa Izurza, natural de Muskiz (Bizkaia); Jaime Iniguez Nieva, natural de Ortuella (Bizkaia); Enrique Contreras, natural de Linares (Jaen) y vecino de Aretxabaleta (Gipuzkoa); Benigno Hierro Pinedo, natural de Ortuella (Bizkaia); Jacinto Polo Ríos, natural de Donostia/San Sebastian (Gipuzkoa); Jesus Arratibel Ruíz de Alegría, natural de Zalduondo (Álava); Manuel Hernáez Ruidiaz, natural de Matute (La Rioja) y vecino de Bilbao (Bizkaia) y Cosme Ayala Yoldi, navarro de nacimiento y vecino de Barakaldo (Bizkaia).

Centoitabengoa, Iniguez y Hierro eran milicianos del batallón Perezagua, adscrito al Partido Comunista de Euskadi, y fallecieron el mismo día, el 7 de abril de 1937, en el frente de Barazar.

Enrique Contreras, gudari del batallon 'Sarasketa', adscrito al PNV, falleció un dia antes, el 6 de abril, en Dima, una zona próxima a Barazar. Jacinto Polo y Jesús Arratibel murieron en el Hospital Militar de Amorebieta-Etxano la primera semana de diciembre de 1936.

Los casos de los dos ultimos identificados, fallecidos el 20 y el 27 de abril de 1937, amplían el rango temporal de las personas fallecidas inhumadas en Amorebieta-Etxano.

Estas identificaciones se hacen en el marco del Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Guerra Civil, gestionado, financiado y coordinado por Gogora, y se materializa a través del trabajo de Euskal Prospekzio Taldea, encargado de localizar posibles enterramientos de victimas de la Guerra Civil y la postguerra; la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que se encarga de las exhumaciones y el análisis forense de los restos, y el laboratorio Biomics de EHU, responsable del análisis y el cotejo de las muestras de ADN.

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