Mónica Pérez Sobrino regresa con "Juegos Infames", relato emocional sobre el principio y fin de una relación sentimental

Mónica Pérez Sobrino
Mónica Pérez Sobrino - JEOSM
Europa Press País Vasco
Publicado: lunes, 27 julio 2026 11:56

SAN SEBASTIÁN 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

Mónica Pérez Sobrino (Zaragoza, 1993) regresa estos días con su segunda novela "Juegos Infames" (Espasa), un relato emocional, a mitad de camino entre la memoria y la ficción personal sobre el principio y fin de una relación sentimental, que arranca en la alfombra roja del Festival de Cine de San Sebastián, ciudad donde la autora residió y donde afirma tener "medio corazón".

La novela en cierta manera enlaza con su debut literario "Madame Nadie" (2025) donde abordaba el tema de las adicciones y tocaba aspectos como el amor, las dependencias emocionales, la música o las drogas, elementos que vuelven en esta segunda novela.

En una entrevista a Europa Press, y preguntada la autora qué diferencia ambas novelas, Pérez Sobrino sostiene que son dos historias diferentes, "aunque con un denominador común: la destrucción", porque, como autora, le interesa "cómo actuamos los seres humanos ya que, en ocasiones, según qué conductas no son premeditadas, sino que somos víctimas de nosotros mismos".

La diferencia entre ambas novelas, añade, es que "en 'Madame Nadie' el origen de esa destrucción se encontraba en un dolor físico y una adicción; y, en este caso, en el origen de la destrucción se encuentra un trauma" revela.

Pérez Sobrino reconstruye la relación entre los dos protagonistas de la novela, Paola, escritora; y Julio, reputado director de cine, de forma que, lo que empieza como un deseo incendiario y una pasión que todo lo arrasa, "pronto se convierte en una espiral de vértigo emocional, silencios y huidas".

En ese recorrido en clave de "retrato generacional feroz", desde la editorial Espasa explican que emerge el pasado, que "regresa con una fuerza salvaje para recordar que hay cosas de las que nunca podremos desprendernos, aunque no siempre se encuentre el camino de vuelta hasta ellas".

La novela aborda temas como la culpa, la memoria o "el precio de amar a quien no sabe amarse" en un contexto en el que, preguntada si estamos ante una relación tóxica, Pérez Sobrino explica que "en un primer momento, es una pareja enamorada de forma intensísima, durante esos primeros meses en los que la vida se convierte en una fiesta continua, el resto del mundo desaparece y solo puedes ver el mundo a través de esa persona. Quién no ha estado ahí", lanza.

Sin embargo, añade, "después, cuando pasa el tiempo y aparecen los conflictos y ciertas dinámicas tóxicas, se convierte en una relación de dependencia" y "toda relación de dependencia emocional es una relación tóxica", añade.

Pérez Sobrino lanza una pregunta en clave generacional en torno al estado emocional de su protagonista, quien descubre que "no vive desde la autenticidad, sino desde lo que se espera y esperan otros de ella".

En este sentido, uno de los protagonistas afirma que "las grandes crisis caminan siempre de fuera adentro", reflexión que la escritora considera que es así porque se suelen reflejar "a nuestro alrededor antes de hacerlo en nuestra intimidad, nuestra propia casa".

Preguntada por la reflexión de la protagonista que dice vivir "un amor incondicional que consume", y si cree que eso significa que el amor debe tener condiciones, Pérez Sobrino dice que esa idea "significa que, a veces, una dinámica de pareja que se convierta en dependiente o tóxica termina por ocupar la médula espinal de tu vida. Ahí es cuando empiezan los problemas y te consume: cuando pierdes el foco de quién eres tú".

Frente a la visión de ella, el protagonista afirma que "no hay culpables cuando una relación se rompe" algo que, para la escritora, significa que, "en ocasiones las personas no son más que víctimas de ellas mismas, no de su relación, sino de su pasado, sus exparejas, infancia. Es ahí cuando no hay víctimas ni culpables, solo una incompatibilidad de la que no somos responsables".

Pérez Sobrino compagina la literatura con su labor al frente de su propia agencia de comunicación. En ese sentido, y cómo de incompatibles considera ambos campos, la autora entiende que "son dos mundos que se retroalimentan, pero no se contaminan", de forma que "solo le limita el tiempo que puedo dedicar a escribir, que a veces no es tanto como el que le gustaría".

La escritora aragonesa afirma mantener sus lazos con San Sebastián, ciudad donde pasó los veranos de su infancia y donde posteriormente vivió "durante un tiempo", donde colaboró en prensa y ejerció de periodista hasta que montó su propia agencia en Madrid, que tiene clientes en San Sebastián.

En este sentido, y preguntada por si cree que como muchas ciudades hoy día, corre el riesgo de colapsar por el turismo, Pérez Sobrino afirma que la capital guipuzcoana, "es una ciudad que para los turistas tiene un atractivo impresionante" por lo que, a su juicio, "por supuesto que la ciudad de alguna forma tiene que amoldarse para poder acogerlos".

El hecho, ha añadido, que "San Sebastián abrace el turismo, no quiere decir que no sea una ciudad hecha para sus habitantes porque, para mí, sigue siendo uno de los sitios donde me gustaría vivir" concluye.

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