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BILBAO, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -
La población de Euskadi podría mantenerse en torno a los 2,2 millones de habitantes en 2075, una de cada tres personas tendrá 65 o más años y la esperanza de vida al nacer alcanzaría en 2074 los 87,5 años en hombres y los 91,0 años en mujeres, con una fecundidad que se estabilizaría en 1,35 hijos por mujer y una reducción del saldo migratorio a partir de 2035, según datos elaborados por el Instituto Vasco de Estadística, Eustat.
Los Escenarios demográficos elaborados para la Comunidad Autónoma Vasca hasta el año 2075 complementan las Proyecciones demográficas 2026-2045 y permiten anticipar cómo podría evolucionar el tamaño y la estructura de la población a largo plazo en función de distintos comportamientos futuros de la mortalidad, la fecundidad y las migraciones.
Según han indicado, la población de Euskadi podría mantenerse en torno a los 2,2 millones de habitantes en 2075 y una de cada tres personas tendrá 65 o más años.
En el escenario central o de referencia, la esperanza de vida al nacer alcanzaría en 2074 los 87,5 años en los hombres y los 91,0 años en las mujeres, la fecundidad se estabilizaría en 1,35 hijos por mujer y el saldo migratorio se reduciría de forma progresiva hasta las 10.000 personas por año a partir de 2035.
Con estas hipótesis, la población de Euskadi experimentaría un ligero crecimiento hasta mediados de siglo, para iniciar posteriormente una trayectoria de descenso moderado y sostenido, situándose en torno a los 2,2 millones de habitantes en 2075.
Junto al escenario de referencia, se han definido otros dos escenarios que delimitan una evolución demográfica regresiva y una más expansiva.
En el escenario bajo, la combinación de menores ganancias en la esperanza de vida (85,0 años en los hombres y 89,0 en las mujeres), una fecundidad persistentemente muy baja (1,1 hijos e hijas por mujer) y la desaparición del saldo migratorio positivo, conduciría a un descenso continuado de la población desde el corto plazo, que se intensificaría con el transcurso del tiempo, hasta alcanzar 1,5 millones de habitantes en 2075, unos 714 mil menos que en la actualidad.
Por el contrario, el escenario alto, que combina mayores avances en la longevidad (90 años en los hombres y 93,0 en las mujeres), una recuperación más significativa de la fecundidad (1,6 hijos por mujer) y saldos migratorios más elevados, prevé un crecimiento demográfico sostenido hasta los 2,8 millones en 2075, lo que supondría un incremento de casi 573 mil personas respecto a 2025.
Finalmente, se han definido otros dos escenarios que mantienen un volumen total de población similar al del escenario de referencia, pero con estructuras por edades sustancialmente diferentes.
Ambos conservan las mismas hipótesis migratorias que el escenario central, si bien el escenario de mayor envejecimiento combina la menor fecundidad con los mayores avances en la esperanza de vida, mientras que el escenario de menor envejecimiento plantea la combinación inversa, de mayor fecundidad y menores ganancias de longevidad.
APORTACIÓN POSITIVA DE LA MIGRACIÓN
La estabilidad en las cifras totales de población sería posible únicamente gracias a la aportación positiva de las migraciones, que compensaría el saldo natural negativo.
Un aspecto especialmente relevante es que el crecimiento natural de la población sería negativo durante todo el periodo proyectado en todos los escenarios.
En el escenario central se estima una pérdida acumulada de 572.000 personas entre 2025 y 2074 como consecuencia de que las defunciones superarían de forma continuada a los nacimientos.
Incluso en el escenario demográfico más dinámico, el crecimiento natural seguiría siendo de signo negativo, con una pérdida acumulada de 320.000 personas en las próximas cinco décadas, según el Eustat.
En el escenario de menor crecimiento demográfico, el saldo natural negativo se intensificaría hasta alcanzar una pérdida de 795.000 personas en el conjunto del periodo proyectado.
En todos los escenarios, y con independencia de los avances previstos en la longevidad, el número de defunciones aumentaría hasta bien entrada la segunda mitad del siglo como consecuencia del progresivo aumento de la población en edades avanzadas.
La evolución de los nacimientos presenta diferencias notables entre escenarios, debido tanto a los distintos niveles de fecundidad considerados como al diferente impacto de los flujos migratorios sobre la natalidad.
En el escenario de referencia se estiman alrededor de 791.000 nacimientos entre 2025 y 2074, cifra que oscilaría entre los 557.000 del escenario bajo y algo más de un millón en el escenario alto.
Únicamente este último escenario permitiría superar, a medio y largo plazo, los 21.000 nacimientos anuales, alcanzando niveles similares a los máximos de este siglo registrados entre 2006 y 2012.
En todos los escenarios salvo en el escenario bajo, se prevén saldos migratorios positivos de magnitud significativa. En el escenario de referencia, la diferencia entre inmigrantes y emigrantes aportaría alrededor de 550.000 personas al crecimiento de la población, compensando en gran medida las pérdidas derivadas del crecimiento natural.
La aportación acumulada del saldo migratorio durante las próximas cinco décadas oscilaría entre las algo más de 81.000 personas del escenario bajo y las más de 893.000 del escenario alto.
ENVEJECIMIENTO
Casi una de cada tres personas tendrá 65 o más años en 2075 y las próximas cinco décadas estarán marcadas por una "profunda transformación" de la estructura por edades de la población de Euskadi y todos los escenarios apuntan hacia un "acusado proceso" de envejecimiento demográfico, han indicado.
La población menor de 16 años disminuiría en todos los escenarios, salvo en aquellos que contemplan una recuperación significativa de la fecundidad.
En el escenario de referencia, el número de menores se reduciría un 5,6% entre 2025 y 2075. Ese descenso alcanzaría el 44,5% si persistieran niveles muy bajos de fecundidad y desapareciera prácticamente el saldo migratorio positivo, tal como plantea el escenario bajo.
Si se mantienen los mismos flujos migratorios que el escenario central, pero con una recuperación más intensa de la fecundidad, la población menor de 16 años aumentaría un 13,2% en el escenario de menor envejecimiento, incremento que alcanzaría el 34,8% si ese mayor nivel de fecundidad se viese acompañado por una aportación más elevada de las migraciones, como sucede en el escenario alto.
La población en edad de trabajar (16 a 64 años) también disminuiría en todos los escenarios, con la única excepción del escenario alto. En consecuencia, mantener a largo plazo el volumen de población potencialmente activa sólo sería posible con una recuperación significativa de la fecundidad y una aportación sostenida de población procedente de las migraciones.
En el extremo opuesto, el escenario bajo prevé una reducción de 578.000 personas en edad de trabajar, lo que supondría un descenso del 41% respecto a 2025.
El crecimiento de la población mayor constituye el rasgo más destacado de la evolución demográfica prevista. En el escenario de referencia, la población de 65 y más años aumentaría un 30,4% entre 2025 y 2075 y pasaría a representar el 32% del total de residentes, casi seis puntos porcentuales más que en la actualidad.
En el escenario de mayor envejecimiento, las personas de 65 y más años llegarían a representar cerca del 35,1% de la población, mientras que en el escenario bajo, pese a registrarse un ligero descenso de sus efectivos, el intenso retroceso de la población joven y adulta elevaría su peso relativo hasta casi el 35% del total.