El profesor de Vitoria de la Flotilla narra su "secuestro" y los "maltratos físicos y psicológicos" que han sufrido

Afirma que a él le aislaron, pero hay gente con "la cara reventada y las costillas rotas": "Hacían lo que querían con nosotros"

1083913.1.260.149.20260504143728
Vídeo de la noticia
Llegada al aeropuerto de Loiu del profesor de Vitoria Salim Malla, que viajaba en misión humanitaria en la Global Sumud Flotilla - H.BILBAO-EUROPA PRESS
Europa Press País Vasco
Actualizado: lunes, 4 mayo 2026 15:47

BILBAO, 4 May. (EUROPA PRESS) -

El profesor de Vitoria Salim Malla, que viajaba en misión humanitaria en la Global Sumud Flotilla, interceptada por Israel cuando se dirigía a Gaza, ha llegado este lunes por la mañana al aeropuerto de Loiu, en Bilbao, donde ha denunciado su "secuestro en un campo de concentración flotante" y los "maltratos físicos y psíquicos" que han sufrido. Tras afirmar que les mantuvieron sin comer, beber ni dormir durante días, ha dicho que a él luego le aislaron, pero hay gente con "la cara reventada y las costillas rotas". "Hacían lo que querían con nosotros", ha subrayado.

Nada más bajar del avión en el aeródromo de la capital vizcaína, Malla se ha dirigido a los periodistas para reclamar, en primer lugar, la liberación del activista español Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Avila, "aún encarcelados por el Estado genocida de Israel". "Pido a los Gobiernos de España y de Brasil que hagan lo posible por liberarlos, ya que corren serio peligro", ha advertido.

También ha explicado lo que han vivido los de la Flotilla "en ese campo de concentración flotante" al que les llevaron los isralíes que, a su juicio, "es un pequeño ejemplo de lo que sufren los palestinos desde hace 70 años".

"Nos secuestraron en el Mediterráneo, a 60 millas de Creta, retuvieron 22 barcos con 180 personas", ha manifestado, para señalar el abordaje "fue con armas de fuego". "Veíamos los punteros láser en nuestras cabezas y nuestros cuerpos", ha narrado.

Una vez en la nave militar israelí, según ha destacado, les hicieron "andar de rodillas durante 200 metros y más de dos horas", hasta que fueron "clasificando uno por uno a los 180". "Nos pusieron identificación, nos metieron en un recinto, que era este campo de concentración que yo digo que está formado con tres contenedores de carga de petroleros, de los barcos mercantes, y en esos tres contenedores estábamos las 180 personas apiladas, no teníamos para dormir más que unas espumas de aislantes de obra", ha añadido.

Cuando se dormían, según ha detallado, les mojaban el suelo para despertarse, les hacían "conteo" y les obligaban "a estar otra vez de rodillas con las manos en la cabeza durante varias horas". "No había regla ninguna. Allí hacían lo que querían con nosotros", ha apostillado.

Salim Malla ha manifestado que, de forma aleatoria, agredían a algunas personas. "Hay gente que tiene la cara reventada, gente que tiene las costillas rotas. A mí en concreto, en un momento dado, me llamaron por un megáfono y me aislaron. Estábamos rodeados por arribar con soldados armados en todo momento apuntándonos", ha censurado.

Una vez aislado con otra persona, oyeron "gritos de gente que estaba siendo torturada". "Ahí estuvimos hasta que nos liberaron un día, sin saber muy bien por qué ni dónde estábamos, hasta que vimos que era la guardia costera griega la que nos estaba de algún modo rescatando. Aunque es cierto que luego los tuvieron en un puerto super aislado y por lo menos estuvimos allí seis días, hasta que finalmente conseguimos que nos llevasen hacia el aeropuerto", ha relatado.

"MALTRATOS Y HUMILLACIONES"

Malla ha manifestado que es "alucinante" que Israel les interceptara "a 600 millas de Israel, a más de 1.200 kilómetros, en el Mediterráneo, en Europa". "Luego estuvimos dos día en el campo de concentración flotante. Allí sufrimos maltratos físicos y psicológicos. Nos apuntaron con armas de fuego, nos humillaron, nos clasificaron con un número, nos privaron del sueño, nos aislaron, sufrimos agresiones físicas, hacinamiento, escasez de agua, de comida, de aseo, fue bastante duro, sobre todo, porque no sabíamos cuánto iba a durar eso. No sabíamos si estábamos yendo hacia Israel o realmente nos iban a liberar antes", ha apuntado.

El resultado de este trato fue, tal como ha subrayado, 30 personas que fueron al hospital cuando llegaron a Creta, seis quedaron ingresadas, "había hombros dislocados, traumas faciales, traumas craneocefálicos, y había un chico con seis costillas rotas que todavía sigue en el hospital". "Mando desde aquí un abrazo a Alberto", ha dicho.

Para la repatriación, ha indicado que el Ejecutivo turco, por intermediación de GSF, Global Sumud Flotilla, puso un vuelo a su disposición para trasladarles a Turquía.

"Allí nos sometieron a un reconocimiento médico, físico, psicológico, y también nos ayudaron a hacer una declaración con abogados para poner una demanda en la Corte Penal Internacional por violación de los derechos humanos y también de diversas leyes internacionales", ha manifestado.

Mientras, ha resaltado que 22 barcos han sido destruidos, al dejarlos "a la deriva, uno de ellos con personas dentro", mientras que 33 barcos se salvaron, "están en Creta, esperando a que pase una tormenta y esperando también a ver si el Gobierno griego les deja salir".

"Seis barcos griegos más pretenden unirse y otros 16 pretenden también continuar desde Turquía. Un total de 55 barcos que todavía están pendientes de esa tormenta para continuar con la misión", ha indicado.

Asimismo, ha precisado que Global Sumud Flotilla es una organización "formada por personas normales". "Yo no soy activista, yo soy artista y profesor universitario, que tomé la decisión de tomar acción y formar parte de ese movimiento. Hay personas de más de 150 países, hay gente con edades comprendidas entre los 20 y los 76 años. Martin, un irlandés, cumplió 76 años el día que nos liberaron. Hay diversidad de razas, de género, y todo tipo de perfiles profesionales: médicos, conductores de autobús, hay profesores, hay mecánicos, hay de todo", ha explicado.

Salim Malla ha dicho que todavía hay vascos en Creta. "Yo vi la posibilidad de montarme en este avión y tenía claro que era mejor volver y volví, pero hay gente que todavía está allí. Hay gente que quiere permanecer en la misión y hay gente que quiere volver. La verdad es que desconozco su situación porque yo he estado sin conexión con el mundo", ha concluido.

Este mismo lunes está previsto que a las 18.45 horas llegen al aeropuerto de Loiu, en Bilbao, más participantes de la delegación vasca en la flotilla humanitaria.

Contador

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado