Siete de cada diez mayores de 57 años de Gipuzkoa no quieren traspasar a sus familiares la responsabilidad de su cuidado

Durante un año, más de 1.000 personas han reflexionado sobre la vida y significado en la vejez en el marco del proyecto BIBE

Presentación de las conclusiones del proyecto BIBE en Lezo
Presentación de las conclusiones del proyecto BIBE en Lezo - DFG
Europa Press País Vasco
Publicado: viernes, 24 octubre 2025 17:19

SAN SEBASTIÁN, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

Siete de cada diez guipuzcoanos mayores de 57 años no quieren traspasar a sus hijas, hijos o familiares la responsabilidad de sus cuidados. Además, un 70% desea tener un equilibrio entre su proyecto de vida y la familia. Estas son algunas de las conclusiones del proyecto BIBE (Bizitza Berria eta Betea), una iniciativa enmarcada en el programa Berpiztu del Gobierno Vasco e impulsada por la Diputación Foral de Gipuzkoa a través de la Fundación Adinberri.

El programa se ha llevado a cabo durante más de un año en Oarsoaldea, en concreto, en Lezo. Durante el proceso, ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Lezo, la Fundación Aubixa, Aptes, Helduak Adi, la Asociación de Jubilados Aitona-Amonen Borda y Agijupens.

El municipio ha acogido este viernes el evento de cierre del proyecto, al que han asistido alrededor de 100 personas, entre ellas la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, la directora de Apoyos para la Vida Plena del departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Marian Olabarrieta, la diputada de Cuidados y Políticas Sociales, Maite Peña, la directora de Adinberri, Rakel San Sebastian, y el alcalde Lezo, Mikel Arruti.

Eider Mendoza ha reconocido la contribución de todas las personas que han participado en esta "iniciativa pionera" que, en su opinión, será "una referencia a seguir ante los desafíos que, como sociedad, afrontamos como consecuencia de la transformación demográfica", así como de los "cambios culturales y sociales que vivimos en el ámbito de los cuidados y de la longevidad".

"En un momento en el que Gipuzkoa está haciendo decididamente un esfuerzo de anticipación y de innovación en el cuidado de las personas mayores, es fundamental contar con la participación de las personas, con sus impresiones, sus vivencias y sus expectativas sobre la longevidad. Este proyecto nos anima a seguir en ese esfuerzo para dotar de un sentido cada vez más humano a las políticas públicas en este ámbito", ha afirmado.

Por su parte, Marian Olabarrieta ha señalado que "BIBE nos invita a mirar la vejez sin estereotipos: con dignidad, con deseo y con proyect y nos recuerda que una comunidad que reconoce y activa a sus mayores es una comunidad más justa, más sabia y más humana".

En este sentido, ha asegurado que el Gobierno Vasco se compromete a "fortalecer la cooperación público-social y municipal para que BIBE se traduzca en cambios cotidianos como más redes de apoyo, más oportunidades de participación, más salud y bienestar en clave comunitaria" y a impulsar el "contrato" entre generaciones.

El proyecto BIBE se ha desarrollado en dos fases: una de carácter investigador, liderada por Aubixa Fundazioa, y otra de implementación en Lezo, donde se han llevado a cabo dinámicas con alrededor de cien vecinos en un espacio denominado Bibetoki de la mano de Aptes, Helduak Adi y Apitropik.

Mikel Arruti, por su parte, ha expresado que el proyecto BIBE "ha dado pie durante muchos meses a la reflexión y el diálogo en Lezo" y ha resaltado que "ha sido un proceso que ha tenido resultados fructíferos". "Lezo tiene mucho que aprender y mucho que trabajar, pero tenemos un buen punto de partida", ha añadido.

TRANSFORMACIÓN DEMOGRÁFICA

Durante el evento, Javier Yanguas, director de proyectos de la Fundación Aubixa, ha explicado que entre los años 1957 y 1973 nacieron en el Estado 14 millones de personas, de las cuales 570.000 lo hicieron en Euskadi, una población que representa actualmente el 27,5%. En 1973 nacieron en Gipuzkoa 12.000 niños y niñas, mientras que en 2023 el número ascendió sólo a 2.186.

"Las generaciones del 'baby boom' -aproximadamente entre el 20 y 22% de la población- están llegando a la vejez, que será muy distinta a la de sus padres", ha apuntado, para añadir que "son las generaciones más formadas de la historia y las mujeres económicamente más independientes que hemos conocido".

Así, ha señalado que "su vejez será más larga y llegan a ella con modos de vida y convivencia muy distintos, y en un contexto individualista y menos comunitario, con vidas y procesos de envejecimiento más aislados y solitarios". Todo ello en un contexto de baja natalidad, que traerá como consecuencia un envejecimiento "con menos apoyo y menos red".

Uno de los retos principales, por tanto, será "llenar esa vida de contenido para alcanzar una vejez significativa, siempre que la salud y la economía lo permita". En el marco de BIBE se establecieron entre mayo y junio de 2024 seis grupos focales de discusión con personas de distintas edades y/o distintos momentos vitales: de 57 a 62 años que aún estaban trabajando, de 63 a 67 años recién jubiladas y de 70 años o más en una situación de jubilación ya consolidada.

Asimismo, se lanzó entre diciembre de 2024 y abril de 2025 una encuesta online, que fue respondida por más de 2.300 personas, entre ellas 885 guipuzcoanos y guipuzcoanas. Ambos estudios conformaron la 'Fotografía de una nueva longevidad'.

En el marco de este proyecto surgieron seis dimensiones sobre las que reflexionar: familia, cuidados, salud, relaciones y soledad, vida cotidiana, intergeneracionalidad y aportación al bien común. Uno de los cambios más relevantes que se ha observado es en las relaciones familiares, "principalmente en la búsqueda de un equilibrio entre la vida personal y la familia", ha explicado Yanguas.

Así, siete de cada diez personas sienten "la necesidad y obligación de dar espacio a su proyecto de vida", un deseo manifestado especialmente por mujeres. Con respecto a los cuidados, "si antes era la familia la que se hacía responsable, cada vez es más evidente que las personas consideran que el cuidado, sobre todo el instrumental (aseos, alimentación, cambio de pañal), es un asunto personal que no quieren transferir a sus hijas, hijos o familiares", ha indicado el investigador.

En ese sentido, 7 de cada 10 personas quieren que sus hijas, hijos o familiares les acompañen en la vejez, pero no desean que realicen ninguna de estas actividades instrumentales o íntimas. En cuanto a la salud, las personas que han participado en BIBE temen la dependencia, el deterioro cognitivo, la enfermedad y la pérdida de control.

MIEDO A LA SOLEDAD

En la dimensión de relaciones, una de cada dos personas encuestadas tiene miedo a la soledad. "Son conscientes de las dificultades que existen de hacer nuevas relaciones y muchas se dan cuenta de que los anclajes que tenían en el pasado se han ido perdiendo por el camino", ha detallado Yanguas, quien también ha hecho hincapié en la "quiebra de la relación entre distintas generaciones", ya que el 40% de las personas encuestadas se sienten lejos de los más jóvenes.

La búsqueda de una vida con sentido, con propósito, significativa, más allá de un envejecimiento activo, es también uno de los cambios más importantes con respecto a generaciones anteriores. Las personas muestran su deseo de vivir lo más plenamente posible el tiempo de vida que les queda. No obstante, entre el 30% y 40% de las encuestadas tienen dificultades para llevar una vida con sentido y para encontrar motivación.

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