BILBAO, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
Las terrazas y balcones dejarán de computar en términos de edificabilidad y de superficie útil de la vivienda para favorecer su inclusión en las nuevas construcciones, tal y como se recoge en el Decreto de Habitabilidad, elaborado por el Departamento de Vivienda de Gobierno Vasco, y cuya aprobación se prevé antes de fin de año. El texto establece que la superficie mínima de la vivienda queda fijada en 35 metros cuadrados.
El consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, Iñaki Arriola, ha dado a conocer este viernes las líneas estratégicas de este decreto que el Gobierno Vasco está ultimando y cuyo objetivo principal es "mejorar y aumentar los estándares de la vivienda en Euskadi". En su comparecencia ha estado acompañado por el viceconsejero de Vivienda, Pedro Jaúregui, y el director de Vivienda y Arquitectura, Pablo García Astrain.
El proyecto prevé, tal y como ha señalado Arriola, "la creación de viviendas más versátiles y flexibles, donde el diseño de sus espacios se adapten a las circunstancias de sus habitantes con el paso del tiempo, tales como el envejecimiento o la dependencia, así como a las necesidades y formas de vida actuales, que han evidenciado la importancia del espacio residencial tras el confinamiento provocado por la pandemia".
El consejero ha remarcado que este nuevo documento "busca simplificar la normativa y flexibilizar el diseño y uso de la vivienda a partir de esas condiciones de base fijadas, con una filosofía muy clara: mejorar los estándares de confort, salubridad, accesibilidad, eficiencia energética, versatilidad y adaptabilidad exigibles hoy día para ese espacio, en el que discurre gran parte de nuestra vida, pero sin que el precio de la vivienda tenga que ser más caro por ello".
Arriola ha destacado que se trata de la primera normativa de ámbito autonómico en Euskadi que regulará de forma exclusiva las condiciones mínimas de habitabilidad, ya que, "en la actualidad, y aunque hay medidas que las recogen de forma sectorial y territorial, no existe en Euskadi una normativa de ámbito autonómico que regule de forma exclusiva las condiciones mínimas de habitabilidad de las viviendas, tanto de obra nueva como de las ya existentes".
Asimismo ha recordado que "la habitabilidad se encuentra vinculada a unos requisitos básicos de superficie y altura, confort térmico, equipamiento, salubridad, accesibilidad, uso y mantenimiento, sin olvidar la flexibilidad o versatilidad para adaptar la vivienda a las distintas etapas de la vida, así como a los nuevas necesidades y formas de vida actuales".
VIVIENDAS ADAPTADAS Y LIBRE ACCESO
Atendiendo a esa versatilidad, el proyecto del Gobierno Vasco introduce avances sobre lo que ya es obligatorio, como garantizar el libre acceso a todos los recorridos y espacios del edificio y reservar en cada nueva promoción una reserva de viviendas adaptadas a personas con movilidad reducida.
Además de esto, se exigirá unas dimensiones mínimas en cada estancia (cocina, comedor-estar, aseo y al menos una habitación), que permitan su uso por personas con movilidad reducida sobrevenida o bien su adaptación con unos pequeños ajustes, garantizando que todas las viviendas sean practicables o adaptables, lo que supone un salto cualitativo importante.
Otra de las aportaciones del decreto es la desjerarquización de la vivienda, rompiendo la configuración tradicional separada y compartimentada, que se reflejaba, por ejemplo, en la disposición de un dormitorio principal, amplio, y de otro u otros secundarios, mucho más pequeños (6m2 en algunos casos).
Se ha buscado, ha añadido Arriola, pasar de la vivienda actual, "rígida aunque reformable", a la vivienda "versátil y flexible: aquella en la que puedes alterar su distribución de acuerdo a las necesidades de la familia, sin tener que hacer mucha obra o cambiar instalaciones y servicios".
La nueva norma fija para las habitaciones un mínimo de 10 metros cuadrados para cada una; o de 11,5 metros si incorporan el espacio de almacenamiento. Únicamente la tercera habitación, caso de existir, podría contar con 8,5 metros, siempre y cuando se incorporen 3 metros extra a la sala. Se pretende que la habitación no sea sólo un lugar para dormir, sino un espacio multifunción, para estudiar, trabajar, jugar o relacionarse.
Asimismo, se ha incorporado, tal y como ha detallado Arriola, "la perspectiva de género al diseño de los edificios y viviendas, evitando recovecos y ángulos ciegos que creen inseguridad en portales y zonas comunes, e integrando al máximo el espacio de estar-comedor-cocina, con el fin de que las tareas del hogar sean visibles y puedan ser compartidas por el conjunto de la unidad familiar".
La superficie mínima de la vivienda se fija a partir de ahora en 35 metros cuadrados, mientras que la de la cocina se sitúa en siete, tal y como se exigía ya para las viviendas de protección oficial. Además, se establece que esté conectada o contigua al espacio de estar-comedor. La norma busca un perfilo de vivienda "más versátil que la actual y su filosofía es ofrecer, una vez garantizados unos requisitos mínimos, la máxima libertad en el diseño y construcción de los inmuebles, favoreciendo la innovación en la edificación" ha indicado el consejero.
LECCIONES DEL CONFINAMIENTO
El consejero Arriola ha señalado que, en muchos aspectos, el decreto "se ha anticipado a la realidad del confinamiento forzoso como consecuencia de la Covid-19, una experiencia que ha puesto de manifiesto las limitaciones de las actuales viviendas para situaciones similares o para nuevas funciones como el teletrabajo".
Por ese motivo, ha añadido Arriola, "algunas enseñanzas aprendidas durante este confinamiento se han introducido en este futuro decreto durantesu fase de información pública, ya que "el confinamiento ha confirmado que íbamos en la buena dirección, y ha ratificado la importancia de las zonas exteriores, como balcones o terrazas, vistas como espacios para vivir o zonas de estancia abiertas al aire libre, a la calle y al resto de vecinos".
En su opinión, estos espacios exteriores "estaban infravalorados y penalizados, ya que, al computarse hasta ahora como superficie útil, se ha tendido a reducirlos al máximo o incluso a eliminarlos". Por eso, "en la versión inicial del decreto se preveía su despenalización, de forma que no contaran como superficie útil de la vivienda de forma que no consumieran edificabilidad y favorecer así su implantación".
El decreto ahora, "va más allá", e introduce en esa dirección el concepto de "espacio exterior" como un elemento del programa mínimo de la vivienda, y se indica que debe de tener una superficie de al menos 4 metros cuadrados. Para favorecer su disposición, siempre que sea posible, deja de computarse como superficie útil de la vivienda.
El proyecto de Decreto de Habitabilidad se encuentra ya en su última fase de tramitación. El texto ha contado con aportaciones de, entre otros, administraciones públicas, universidad, colegios y asociaciones profesionales, Eudel, y asociaciones empresariales y de personas con movilidad reducida.
En este sentido, Arriola ha destacado la gran participación registrada en este trámite de audiencia pública, que convierte el documento en "un texto muy compartido y que cuenta con el consenso de las instituciones y colectivos que deben llevar a cabo sus previsiones".
Tras el mismo, se han atendido 185 de un total de 732 observaciones, alegaciones y propuestas. El texto, con las alegaciones incorporadas, se remitirá en breve al Parlamento Vasco para su conocimiento y se someterá a los informes preceptivos finales, con la previsión de que pueda aprobarse a finales de año.