La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, atiende a los medios durante su participación en la marcha del 8M en Cáceres - JUNTA DE EXTREMADURA
CÁCERES, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -
La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, ha abogado por "dejar a un lado" los "bandos y trincheras" en un jornada de "reivindicación" y "celebración" como la del 8M, Día Internacional de las Mujeres.
"Aquí estamos todas, o deberíamos estar todas en la misma pelea, para avanzar en igualdad y que algún día no tengamos que salir los 8 de marzo a reivindicar ni celebrar nada porque sea algo que tengamos absolutamente integrado en la sociedad", ha señalado Guardiola durante su participación en la marcha celebrada en Cáceres.
La marcha de la capital cacereña, que ha contado con la participación de unas 2.000 personas, según cifras de la Delegación del Gobierno en Extremadura, se ha sumado a otras celebradas en otros puntos de la región, como Mérida, donde se han manifestado alrededor de 600 personas; Badajoz, donde lo han hecho aproximadamente 3.000, o Plasencia, con unas 300, según las mismas fuentes.
La misma ha sido convocada por la Plataforma de Mujeres por la Igualdad (PMI) y ha partido de la plaza de América, en el entorno de La Cruz, a las 13,00 horas de este domingo, recorriendo la avenida de España y la calle San Antón para enfilar la calle San Pedro y bajar hasta la Plaza Mayor, donde se ha leído un manifiesto y se ha contado con la participación de las alumnas del Conservatorio Profesional de Danza, que han diseñado una actuación con motivo del 8M.
En ese manifiesto se ha remarcado que "las mujeres se movilizan para recordar que sin igualdad no hay democracia, sin derechos no hay libertad, sin justicia no hay futuro y sin acción no hay cambio".
De ese modo, la PMI ha puesto el foco en la necesidad de defender los avances logrados y frenar cualquier retroceso en materia de derechos, por lo que ha reivindicado una "igualdad real y efectiva, más allá de los eslóganes".
A su vez, tras rechazar la precariedad laboral, los techos de cristal y las desigualdades estructurales que siguen afectando a las mujeres, el texto ha mostrado su solidaridad con las mujeres de todo el mundo que sufren violencia, represión y discriminación, reclamando "justicia, reparación y transformación social".