20 de febrero de 2020
 

El psiquiatra de la defensa, sobre el parricida de Oza-Cesuras: "Si quieren ser crueles, impónganle un psiquiátrico"

Publicado 28/09/2018 15:29:45CET

   Peritos confirman la existencia de sangre del menor en ropa del acusado, en sus uñas y en su coche

   A CORUÑA, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El psiquiatra José Carlos Fuertes Rocañin --aportado como perito por el letrado de la defensa en el juicio contra el hombre acusado de asesinar a su hijo en Oza-Cesuras (A Coruña) el Día de la Madre de 2017-- ha calificado a este como un "psicótico". "Si quieren ser crueles, impónganle un psiquiátrico y pongale la medicación", ha dicho al jurado tras calificar al procesado como "un enfermo mental grave".

   En la quinta sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de A Coruña, han prestado también declaración otros peritos como los que examinaron los restos de sangre hallados en el lugar de los hechos --una zona boscosa de eucaliptos--; en el cuerpo de la víctima, de 11 años, y en el propio acusado y su coche.

   Tanto en la pala con la que presuntamente se cometió el crimen y en el vehículo, vestimenta y uñas del presunto parricida --para que Fiscalía y acusaciones piden prisión permanente revisable-- han ratificado la existencia de sangre "coincidente" con la de menor.

   El médico forense que se trasladó también al lugar cuando se localizó el cuerpo ha confirmado que el niño presentaba "un golpe fuerte" en la zona frontal y heridas en la cabeza, además de "marcas de arrastre" en el cuerpo.

   Antes, ha declarado el especialista que atiende a la madre y que ha confirmado que ella le describió situaciones de "acoso" por parte del procesado, tras su divorcio en 2009. Sobre su estado actual, ha dicho que "nunca" logrará "un nivel de sufrimiento cero". Con todo, ha manifestado que espera que "la sintomatología aguda se vaya aminorando".

"MAL DIAGNÓSTICO O MAL TRATAMIENTO"

   Buena parte de la sesión de este viernes --el juicio continuará la próxima semana-- se ha centrado en la declaración de la psicóloga María Luisa Hernández Torrijos y el psiquiatra José Carlos Fuertes, aportados por la defensa.

   Este último, que ha explicado que se entrevistó con el acusado durante dos horas y media en prisión, ha diagnosticado como un "psicótico" al presunto parricida, en base a su propia evaluación y las conclusiones de la psicóloga, a la que aportó los audios de su entrevista con el acusado.

   A ello, ha sumado las conclusiones de los especialistas que trataron en la Sanidad pública al acusado antes de los hechos. En su opinión, y aunque los informes no lo califican como tal, los datos sobre la situación médica y el comportamiento del acusado evidencian que es "un psicótico, un loco, desde 2009", año en el que fue ingresado por un brote psicótico asociado al alcohol.

   Con posterioridad, se le diagnosticó, en 2013, "trastorno de personalidad con rasgos que se aproximan a esquizotípicos", aunque otro informe apuntó, ya en 2016, a "un trastorno de adaptación". "O hubo un mal diagnóstico o fue mal tratado", ha dicho este psiquiatra al considerar que el historial clínico del acusado pone de manifiesto "alteraciones psicóticas".

   "Un trastorno adaptativo banal lo trato con artillería de campaña", se ha preguntado al cuestionar que si tenía este tipo de trastorno se le diese el número de medicamentos que tenía prescritos al día. "30 gramos", ha cuantificado la defensa en sus preguntas.

   Sobre el día del crimen, este psiquiatra ha manifestado que "nadie puede saber cómo estaba en el momento de los hechos" el procesado. No obstante, ha recalcado que a un psicótico "la inteligenica le funciona". También ha dicho que da igual lo que hiciera el niño porque pacientes con ese trastorno "le dan otra interpretación a la realidad".

MENOR "CONTROLADO" POR EL ABUELO

   "El tenía la idea de que el hijo no lo iba a ver más por culpa de su abuelo", ha expuesto a este respecto y no descartando que el procesado hubiese concebido la idea de que el menor estaba "controlado" por el abuelo materno.

   "Claro que a este individuo hay que castigarlo, pero tratésmole", ha argumentado también en su exposición. Por su parte, la psicóloga ha considerado que "lo más seguro" es que el acusado tuviese "desde hace mucho, ideas delirantes", algo que, sin embargo, descartaron en la sesión de este jueves otros peritos aportados por el Ministerio Público.

   Mientras, el subdirector médico de la prisión de Teixeiro (A Coruña) ha indicado que en las evaluaciones que se le hicieron allí se constató "poco impacto emocional" y que se descartó "una clínica psicótica". "Había una justificación de su situación con victimismo", ha expuesto también.